Sin niños, pero con nueva Constitución
EDUARDO S. MOLANO | CORRESPONSAL EN NAIROBI
Agosto en Nairobi

(Foto: AFP)

Con un referéndum para modificar la Constitución. De esta forma tan poco ortodoxa celebrarán los kenianos el periodo estival. El texto será expuesto al voto popular el próximo 4 de agosto, una época del año que coincide con la llegada de centenares de turistas ávidos por experimentar en carne propia unas "Memorias de África" postmodernas.

Así que, con un país donde el salario medio que se estima en los 80 dólares mensuales (no envíen el artículo a la sección de erratas, a la cifra no le falta ningún cero) y con una Constitución que data de 1963, la principal preocupación de los kenianos poco o nada tiene que ver con tostarse al sol en las playas del Índico.
Quienes parecen ajenos a esta incertidumbre política y económica, son los escolares, que desde el pasado 26 de junio disfrutan de unas merecidas vacaciones de invierno austral. Y dado que sus progenitores tendrán que continuar con sus obligaciones laborales, la mayoría de ellos son enviados a las localidades natales de sus ancestros durante un período no inferior a los tres meses. Éste es el caso Tabitha Oyilo, una camarera que trabaja en Nairobi y que envió a sus tres hijos hace unos días con unos familiares a Kakagema, cerca de

Naivasha y no los volverá a ver hasta mediados de septiembre.
"Cada año, cuando termina la escuela, la misma historia: los abuelos se convierten en padres improvisados. Es triste, pero trabajar doce meses al año sin vacaciones es la única forma de ganarse un salario digno", asegurá esta camarera de 30 años y que en los últimos quince, sus periodos estivales apenas han superado el mes de duración.
Así que mientras la mayoría de los turistas de salacot y mosquitera acuden al Parque Nacional de Masai para presenciar la migración de animales, otra "larga marcha" -esta vez humana- recorre las carreteras de Kenia, para vaciar las ciudades de niños.
Aunque, al menos, el país disfrutará de una nueva Constitución.

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