Poco hay que decir del mejor restaurante costero del mundo. Ferrán Adriá hace de la creatividad sin límites su bandera. Y en torno a él, un equipo fuera de serie encabezado por su socio Julio Soler. A esta meca de la gastronomía mundial hay que acercarse sin prejuicios, dispuesto siempre a dejarse sorprender y, sobre todo, a divertirse. Lástima que encontrar mesa sea una tarea casi imposible. Y que esta sea su última temporada antes del anunciado cierre. Por si no bastara con su cocina, el emplazamiento frente al mar, en la privilegiada cala Montjoi, es otro lujo.