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ESCOLTAS: LA SOMBRA QUE ME PROTEGÍA DE ETA

VIVIENDO OTRA VIDA

ABC PÓDCAST

Rodrigo Parrado

EPISODIO 3

Escoltas y protegidos tuvieron que aprender a convivir en un ambiente de tensión y amenaza constantes. De está relación obligada nacieron todo tipo de historias de amistad, de odio e incluso de amor

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Transcripción

Episodio 3 Viviendo otra vida

JAVIER PAGOLA: Había una relación estrecha, pero difícil de definir porque por una parte, había que marcar un tanto las distancias, no podías hacerte amigo de él, porque entonces, obviamente, el escolta podía hacer sin querer una dejación de sus funciones y luego al final era una amistad que al final se iba a acabar y bueno… podía interferir en el trabajo. Pero yo sé que muchos de ellos tuvieron una cercanía, sobre todo se puede decir, de solidaridad.

ISRAEL VIANA: Bueno, imagino que pasar tiempo con una persona que al principio es desconocida no tiene que ser fácil y tiene que cansar o generar muchos conflictos. ¿Te contaban aspectos privados, esas personas que conocías escoltadas de cómo era compartir su vida con un escolta?

JP: Muy poco, muy poco. Yo creo que también hay un pacto ahí tácito. Era mucho tiempo, pero el tiempo era fugaz. A lo mejor todos los días pero era del coche a casa, del coche a la sede. Una cierta amistad, porque has dejado tu vida en manos de otra persona, ¿no?

LOCUCIÓN: Escoltas, la sombra que me protegía de ETA. Un podcast original de ABC.

IV: ¿Cómo era que alguien en el País Vasco dijera: «Papá, mamá, quiero ser político o quiero ser periodista? ¿Cómo caía esa noticia?

JP: Yo me imagino que sería, pues, como ocurrió con Gregorio Ordóñez: disgustos en casa, como si te quieres ir a la guerra. Una reacción muy parecida: «Hijo que te van a matar, hijo, no sé qué… piensa en mí». Ese tipo de cosas ¿no? Lo de periodista ya ha sido menos, porque periodistas era gente que ya que trabajamos en periódicos, ya llevábamos años. En el momento de asumir eso, no éramos conscientes de que al final íbamos a ser objetivos potenciales.

GEMA INSAUSTI: Sobre mí sí ejercieron mucha presión cuando yo era cría. De hecho, mi padre quería que yo estudiase medicina y no me dio la gana. Entonces le dije: «Mira, quiero estudiar periodismo», me dice: «Pues no». Entonces lo primero, llevarle la contraria a toda tu familia y no darte la gana... Para eso hay que cerrar los cuadros. Desde siempre. Yo siempre he tenido mucha personalidad. En principio empecé por Comisiones Obreras y voy a parar a Izquierda Unida. Y luego eso, claro, nos expulsaron y nos absorbió, digamos, firmamos un acuerdo con el PSOE. Esa es mi historia. Me llamo Gema. Fui concejala del Partido Socialista en el ayuntamiento de Rentería entre los años 2002 y junio de 2007. O hacemos lo mismo o hacemos lo contrario que nuestros padres, entonces yo tenía ahí en el cajoncito, la facturita guardada: No sé cuánto tardaré, pero que yo os paso a todos por encima y que conmigo no vais a poder eso tenerlo claro. Por eso me dediqué a la política, bueno y porque me gustaba la salsa.

EDUARDO MADINA: En mi caso particular, yo creo que el detonante fue de mi adquisición de conciencia. Ser consciente de lo que sucedía alrededor en términos de desigualdades sociales muy manifiestas en los años 80, muy evidentes también en los 90. Soy Eduardo Madina, militante activo del Partido Socialista de Euskadi desde el año 1995 hasta el año 2017. Cuando eres consciente de lo que está pasando a tu alrededor, tienes que decidir si te quedas quieto o si decides hacer algo. Yo decidí hacer algo y hoy, 30 años después creo que esa es una de las decisiones de las que más orgulloso estoy: no haberme quedado mirando para otro lado cuando a mi alrededor asesinaban a gente.

AINHOA VILLANÚA: Era una cría, si es que tenía 23 años. Fui la concejala más joven del pueblo, de Lezo. Me llamo Ainhoa Villanúa y viví con protección de escoltas privados desde el año 2001 al año 2008. Yo siempre he sido, pues desde cría, yo estaba deseando cumplir los 18 para votar. Siempre he tenido conciencia en general y conciencia política. Entonces teníamos unas amigas que andábamos en cuadrilla, éramos dos pares de hermanas y sus padres estaban afiliados al PSOE, entonces siempre hablábamos y solíamos hablar de política con nuestra juventud. Y un día así pues dijimos: «¿Pues venga, nos afiliamos al PSOE?» y allí fuimos a afiliarnos. ¿Pues yo que tendría? 22 años tendría yo, mi hermana 18 y las otras pues parecido. Y el problema fue cuando atentaron contra Iñaki Dubreuil, compañero mío en Ordizia que tuvo un atentado al bajar del tren que iba a trabajar, que le salvó el maletín que llevaba y a partir de ahí nos pusieron escolta a todos. Fueron los ataques más intensos hacia los concejales del PSOE. Antes el PSOE no sufrió tanta agresión.

FEDERICO AYALA: Soy Federico Ayala, responsable de documentación y archivo del periódico ABC, donde trabajo desde el año 1992. Hemos buscado en la hemeroteca el nombre de Iñaki Dubreuil y nos salen muchas cosas. La que nos interesa es del 23 de febrero del año 2001. La noticia abre contando que ETA asesina a dos trabajadores en San Sebastián con un coche bomba que iba dirigido al concejal socialista de Ordicia, Iñaki Dubreuil Churruca, de 43 años. Hay un matiz importante en el desarrollo. Se cuenta que Dubreuil pudo salvar la vida porque su escolta le recomendó cambiar de trayecto y gracias a esto se encontraba más lejos de donde explotó el coche. Ahí las medidas de seguridad funcionaron.

AV: Ahí ETA bajó un peldaño y empezó a atacar a los concejales de pueblos más pequeños.

GI: A mí cuando acepté me llevaron al cuartelillo de aquí de Rentería, que ya estaba hecho y hablé con un responsable de seguridad que me dijo que iba a llevar escolta y me pareció lo más normal del mundo, porque de hecho mi antecesora dimitió porque dijo que no quería seguir llevando escolta. Mi madre normal y mi hijo normal. A mi ex no le hizo ni puñetera gracia. Pero bueno, yo creo que la relación también se estaba yendo a pique hacía ya mucho tiempo.

AV: Una sensación extraña, extraña. Es que yo soy una chica de barrio. Al final era como una concejala de un pueblo. O sea, a mí me parecía como muy cutre. O sea, de hecho a mí siempre me dio mucha vergüenza.

EM: Mi manera de llegar al mundo de la protección y la seguridad fue distinta al resto, porque en mi caso llegó después de un atentado de ETA. Y me lo comunican después de haber sufrido un atentado de ETA el 19 de febrero del año 2002, en la cama de un hospital donde trato de recuperarme de las heridas causadas por aquel atentado. El lugar exacto es una habitación de un hospital. Y el momento exacto en el entorno del mes de marzo del año 2002. Es un cambio radical de tener escolta a no tenerla.

IV: Se calcula que cerca de 3.000 escoltas privados sirvieron en el País Vasco en los años más duros de ETA. Según superaban el famoso curso de 60 horas, les era asignado un servicio.

AITOR GOIKOETXEA: Tú eres un un hombre muy alto pues lo ideal sería que tú fueras con un protegido también alto por el hecho de cubrir lo que es el tema de alturas. ¿Que puede hacer un protegido de dos metros con un compañero de 1 '70? Pues eso lo hemos visto. Mi nombre es Aitor Goikoetxea y he protegido al menos a unos 15 políticos, personalidades y empresarios que fueron objetivos potenciales de la banda terrorista ETA. No había un criterio de selección en función de cómo eres tú, tu perfil técnico o táctico aplicado a un tipo de servicio.

TABOADA: Esto somos privados. Cada empresa es la que decide a quién manda y a dónde manda. Mi nombre es Juan Luis Blanco Taboada, conocido en el mundo de la seguridad como ‘Tabo’ y estuve de escolta hasta los últimos días de ETA. 16 años, una cosa así. He estado de catedrático de la Universidad de Lejona, en el Gabinete de Presidencia del Gobierno Vasco con un general Estado, he estado con un teniente alcalde de una gran ciudad, pero por nivel de riesgo, y con una víctima especial de violencia de género. Cuando digo especial es de riesgo especial. Al final he tenido cuatro protegidos de manera regular, y luego sí, he estado días puntuales con concejales, con parlamentarios, con… pero han sido puntuales siempre.

IÑAKI URAGA: Empecé con Ramón Gómez Ugalde, concejal de Eibar. Gotzone Mora, que era una miembro de la ejecutiva socialista de Euskadi, que era profesora de la Universidad de Lejona. Trabajé con Charo Zarzalejos, periodista de la familia Zarzalejos. Jueces, con la fiscal jefa de Bilbao, con fiscales del Juzgado de Bilbao, con el presidente del puerto de Guipúzcoa… Mi nombre es Iñaki Uraga, miembro de la sección de acompañamientos de la Ertzaintza, sección que se creó en el año 98 y que fue disuelta en el 2013. Y luego pues en el final de mi carrera dentro de la Unidad de Acompañamientos, trabajé con el que ha sido hasta ahora lehendakari del Gobierno vasco, Iñigo Urkullu. También trabajé con el diputado general de Bizkaia, José Luis Bilbao.

ROSA AMOR: Yo con el protegido que estuvo de conductora, que luego fue subdelegado de Gobierno, Guillermo Echenique, o sea una persona muy muy conocida y muy esto, pues tengo una carta de recomendación de él que él mismo lo pone en la carta, o sea que le hice la vida mucho más fácil.

ISABEL: En Balmaseda, cuando estuve, estuve un periodo de seis años con un concejal del PSOE, que él trabajaba en su trabajo, pero bueno, era concejal, era el periodo de que les obligaron ya a coger la escolta, porque si no no podían coger la concejalía. Y él fue un poco obligado de alguna manera.

IV: Justo en ese momento, en el saludo inicial entre escolta y protegido, se creaba una nueva relación en la que la vida del protegido se iba a ver constantemente invadida.

I: Sientes esa invasión cuando estás haciendo el trabajo. Me llamo Isabel Pérez y durante los años escolté a unas cinco o seis personas. Por ejemplo, la concejala de Basauri con la que más tiempo estuve, que estuve meses, pues su pareja, aunque era concejal pues al final son situaciones que ellos no pueden estar con esa intimidad propia de pareja, porque tienen a dos personas al lado que les están observando y están observando a su alrededor

AG: Sobre el tema de la intimidad de los protegidos hay momentos en los que entras en un celo profesional en el que quieres estar cerca del protegido por si tienes que reaccionar, por si tienes que protegerlo, por si tienes que sacar el arma o disparar, o llevártelo o evacuar o lo que fuera, pues estás muchas veces cerca del protegido, ¿no? Entonces hubo momentos en que los protegidos te dicen: «Oye no, no. Dame espacio. No te acerques tanto, no quiero que estés tan cerca».

IU: Es verdad que tú estabas ahí e intentabas hacer que no estabas. Las conversaciones entre una pareja de chavales como eran, pues como las conversaciones que tú también has tenido con tu pareja. O sea, estabas viendo una realidad que tú también la habías tenido con tu pareja. Y sí, es verdad que hay con VIPS con los que se rompe esa barrera de tú aquí yo aquí y comes juntos en sitios, paseas, tienes conversaciones, te echas risas, te tomas el café de la mañana juntos. Acababa la semana y tenían un detalle contigo de agradecimiento.

RA: Mi nombre es Rosa Amor y llegué a escoltar varios protegidos, cargos políticos, tanto del Partido Socialista como del PP. Al final vas mucho tiempo en el mismo coche o en el mismo sitio y claro, pues al final una persona que tiene un problema pues fíjate, pues no estoy bien, mira lo que me ha pasado, que esto lo otro y al final pues claro, tú intentas darle tu opinión o tu consejo o intentar darle ese apoyo… Entonces al final pues que se va creando un vínculo que luego pues también pasa de ser del protegido con el escoltado como al revés.

AV: La falta de intimidad es que al final es que es muy complicado. Y luego para una persona joven, una chica, es que al final conocían a todos mis novios. Sí, yo eso lo llevaba muy mal. Era como… ¿Qué hago yo con esto? Para mí era muy duro, muy duro.

IV: Obviamente no es lo mismo para un político, que para un periodista, porque para ti no son protectores, sino que son fuentes. ¿En esos años de carrera has hecho amigos en la Policía, la Guardia Civil?, ¿has tejido amistades que de no haber existido ETA, tú nunca habrías tenido?

JP: Pues indudablemente. Porque yo creo, cuando empecé a ponerme en contacto con ellos ahí en aquellos años, pues ellos son muy recelosos. Un tío de Hernani, de San Sebastián… pero poco a poco vas cogiendo confianza y al final, en muchos casos ha sido amistad. Tengo amigos del servicio de formación de la Guardia Civil, la policía, amigos de verdad.

T: ¿Sabes lo que más me emociona? Los dos doctores que tengo funcionando por ahí, que son los hijos de mi protegido que yo a una de ellas la cogí con tres añitos… me emociono ¿eh? La cogí con tres añitos o con cinco, una cosa así y ahora es una doctora hecha derecha que la quiero muchísimo, igual que su hermano. Y hemos vivido cosas muy duras, pero muy duras y ahí les tengo. La primera que llegó al hospital y el pediatra que atiende a mi hija y a mi hijo es ese señorito que yo paseaba en el coche que me dijo aquello de «licencia para matar». Pues te llena de orgullo.

EM: Hablé con uno de ellos hace dos semanas. Un policía nacional que estuvo conmigo en la fase más intensa de actividad política. Se convirtieron en amigos y tengo buena relación con ellos y una memoria de enorme agradecimiento. Solo tengo esa palabra si hay que decir una palabra para definir mi relación con quienes protegieron mi vida durante todos aquellos años la palabra que me sale es la de agradecimiento.

RA: Si podemos quedar un día o dos días, quedamos. Y hablamos pues de nuestras cosas y de todo un poco. Y la verdad es una persona muy maja, muy abierta y pues le puedes contar cualquier cosa. Y ya te digo, al final ha terminado siendo pues eso, una amistad. Qué es lo que más de una vez ha comentado ella o he comentado yo. Pues que gracias a lo que nos ha pasado o lo que hemos tenido que vivir, pues al final lo que hemos sacado bueno de esa situación pues una bonita amistad

AG: La idea que yo tenía cuando entré de escolta, era una idea prácticamente de película. Era una profesión idílica, de película. Luego salió la de Kevin Costner con la otra y todo el mundo decía «¡Ay! escolta». Y esto no es así. Esto no es así pero ni de coña.

IV: Por cierto, Javier, conoces alguna historia de amor surgida de todo aquel dolor de ETA?

JP: Pues sí, aunque el clima y el escenario no era muy propicio para eso, pues la verdad que los ha habido. Recuerdo uno tremendo: un guardia civil, Antonio Mateo, que estaba destinado en la casa cuartel de Ordizia que está en la Guipúzcoa profunda, pues se enamoró y se casó con una mujer del pueblo, euskaldun, se llamaba Concepción. Y se casaron, tuvieron un hijo y el hombre estaba muy arraigado en el pueblo. Bueno, en los años 80, lo mató ETA cuando paseaba por el pueblo. Estaba tan arraigado que el hombre fue enterrado en el panteón de la familia, en Ordizia. Y al funeral, en aquellos años tremendos, fue gente del pueblo.

IV: Te voy a poner una grabación ahora Javier, que lo mismo te sorprende. Escucha esta historia con atención.

ORLANDO: Y nada, llegó a las 07:00 a la oficina. Veo que hay un montón de compañeros también. Estamos ahí sentados y el responsable del servicio de la seguridad está con un teléfono conectado con la policía autonómica, con el Gobierno vasco. Oye, mira, hay una huelga y hay que cubrir una serie de servicios y hay que hacerlo sobre la marcha y por eso los tenemos aquí, para que esos servicios no se queden sin cubrir. Soy Orlando Socorro y durante 13 años estuve protegiendo a personas amenazadas por ETA. Y entonces, llegó un momento determinado y esto es muy curioso de contarlo, que dice: «Oye, pues ha salido un servicio para Rentería que hay que cubrirlo, venga ¿alguien quiere ir?» Y nadie quería ir a Rentería. Rentería era un pueblo muy complicado, muy abertzale y que había muchos problemas y nadie quería venir aquí.

FA: Como precedente para hacernos una idea del ambiente hostil que había en Rentería en aquel entonces tenemos el asesinato de Manuel Zamarreño. El periódico del 26 de junio del año 98 cuenta en su página cinco que cuatro meses antes de las elecciones autonómicas, ETA decidió proseguir con su ofensiva contra el Partido Popular. Además, ese asesinato fue muy sonado porque después hubo muchísima movilización social y una manifestación contra ETA, a la que acudieron varios miembros del Gobierno.

O: Nos lo vamos a jugar a los chino a ver a quién le toca. Entonces yo que soy muy así, muy atrevido, les dije: «Ni chinos ni nada, venga, yo voy para Rentería». El más y echado palante y tal. Como nadie quería ir, pues dicen «Venga, pues te toca a ti ir a Rentería». Y entonces pues bueno, me dan la dirección y eso, te vas ahí y te busca la vida. El sitio, el lugar, donde está y todo eso...

GI: Y yo estaba en casa esperando, una de dos: que viniera la patrulla de la ertzaintza a por mí, lógicamente o que me enviasen el escolta. Y yo me asomé a la ventana y le vi caminando y dije: «Seguro que es ese».

O: Yo no sabía que ella estaba asomada a la ventana, que me estaba viendo. Y entonces pues nada, vi una patrulla que subía por unas escaleras, tampoco le di importancia, dije: «Bueno, estarán buscando algo» y me fui a la escalera del piso de ella y toqué allí, salió y nada, le dije: «Bueno, pues yo soy el escolta asignado al servicio». Y esa fue la primera impresión.

GI: Nos miramos así los dos. Dice: «¿Y la Ertzaina?» Digo: «Se han confundido, están en la otra escalera jajaja». Eso fue lo primero que hablamos. También os tengo que decir que mi hijo me preguntó cuando vino a comer, dice: «¿Qué tal con el nuevo? Y le dije: «Un tío cojonudo, me alegra la vida». Estas fueron mis palabras. Estaba Cupido detrás de la puerta. Tú imagínate la situación. Los dos partiéndonos de risa en una puerta. O sea, esto fue literal. Estoy convencida de que Cupido estaba detrás de la puerta.

O: Yo creo que es cosa del destino. No sé si ustedes creen en el destino o no, pero a veces ocurren casualidades que son así. Yo creo que cuando nos vimos, lo primero que vimos el uno del otro es que: «Aquí hay feeling o aquí hay contacto, hay algo».

GI: O sea, yo me sentí protegida el poco tiempo que estuvo protegiéndome claro, porque también son las cosas que pasan.

O: Hubo una noche que salieron los concejales, creo que estamos en Donosti. Fueron al Bataclán, a la discoteca. Y fuimos todos. Y claro, iban todos los protegidos, iban todos los escoltas. Aquí vamos todos de discoteca, claro. Entonces decimos bueno, pues un grupo está de vigilancia y el otro grupo se está entreteniendo. Claro, estamos hablando de un grupo que a lo mejor podía haber 20 o 30 escoltas, no estamos hablando que hubiera uno o dos, que es más difícil. 20 o 30 escoltas, con 10 tíos que estén vigilando… Y ese fue el momento en que si jiji jajaja. Pues que si, una copa, que si otra, que si no sé qué y llega ya un momento en que yo creo que nos abrazamos y nos dimos el primer beso que nos dimos ahí en la discoteca.

GI: En el Paseo de la Concha, en San Sebastián, enfrente de la isla de Santa Clara. Él es de Las Palmas, él dijo que el mar que le que le atraía, que le llamaba la atención. Sabes ese mar nocturno con casi todo apagado, solamente las luces del paseo… y nosotros dos estábamos en la barandilla y sí, nos abrazamos y nos dimos un beso, efectivamente. Había un policía nacional que era escolta también.

O: El policía este, que se quedó flipado se quedó mirando.

GI: No, yo solamente me acuerdo la cara que puso, como diciendo: ¿Esto?

O: La protegida, el escolta y se están besando ahí ¿no?.

GI: Sí, fue curioso.

O: Y entonces llamé a la empresa y se lo comenté a mi jefe: «Oye, mira… que me enrollado con la protegida», así entre colegas… «Que me he enrollado con la protegida y que asigname otro servicio con otro porque no podemos. Yo no puedo hacerme la seguridad a mí mismo.

AG: Entonces había servicios que eran una perlita y hay otros servicios que eran... te puedes imaginar…

IV: Y hasta aquí el azúcar. Ahora vamos con la pimienta

AG: De hecho, había, por decirlo así… no voy a decir una guerra entre escoltas, pero sí había un poquito de: ¿Y este, este que ha hecho para estar con este juez? que trabaja de mañana, a las tres le lleva a casita y el juez no sale de casa porque… mucha gente se quedaba en casa, no salía.

IR: En los garajes que tenía el Parlamento vasco allí teníamos una mesa como esta, redonda y tú dejabas al VIP en el Parlamento y te ibas allí, te juntabas y uno contaba una cosa o contaba otra, hacía una propuesta de no sé qué… jiji, jaja. Y bueno, pues ratos de charlar y de decir: «¡Jo!, es que este tío, es que esta tía… claro que también les ponías verdes a los protegidos… ¡es que me cago en Dios!

AV: Había mucho escolta que no era discreto y como nos cambiaban tanto. Yo seguro y luego más compañeros siempre pedíamos los mismos escoltas. Ya de ponernos, en plan serio con el partido y decir: «Por favor, o sea, si no me pones los mismos no quiero llevar escolta». ¿Por qué? Por eso, porque muchos no eran discretos y al final todo el mundo conocía nuestras vidas porque hablaban entre ellos y eso.

FA: El 3 de abril del 2002. Edurne Uriarte, catedrática de Ciencia Política y actual diputada en el Congreso de los Diputados por el Partido Popular, firmó una columna de opinión que tituló ‘Escoltados y escoltas’. Este es uno de los párrafos que yo creo que resume muy bien lo que estamos hablando.

«La diferencia entre el protegido y el protector es que el primero puede jugar a la ilusión de la normalidad, pensar que los coches son simplemente coches, los viandantes bondadosos e inofensivos ciudadanos, los estruendos, cohetes festivos. El escolta no puede permitirse ni un minuto de ilusión. Y menos en el País Vasco ya que nada es lo que pudiera parecer.

T: Entonces, si a mi protegido le apetecía salir a tomar unas cervezas hasta las 05:30, yo no me podía enfadar. Esto la gente no lo entendía. ¿Por qué? Porque yo el día que libraba me iba a tomar cervezas hasta las 05:00. Entonces, yo entiendo que mi protegido quiera tomar cervezas hasta las 05:00, porque para eso estoy. Este es un problema que mucha gente le acabó absorbiendo, porque luego además esto es cuestión de planificación de las empresas que fueron en muchos aspectos garrafales.

GI: Había gente que tenía escolta y quedaba con un amigo en el garaje y se iban por ahí de juerga por la noche. Ni escoltas ni puñetas, Ah, no, eso yo no lo hice jamás. Si les decía: «Mira, oye, librais y el fin de semana tal para que podáis descansar…», yo me quedaba con un clavo el fin de semana entero en mi casa. Yo no salí jamás de la puerta de mi casa sin escolta, nunca.

O: En el Partido Popular, como que los concejales estaban más concienciados, tenían más miedo o habían vivido más cerca de la muerte, pero en el PSOE, con los socialistas, con la gente de izquierdas, como que pasaban mucho de la seguridad. Es una apreciación mía particular, pero como que no tenían tanto miedo como tenían los del PP.

AG: Sabíamos cuando salimos de casa y no sabíamos cuando volvíamos. La primera vez que nos pasó esto, nos pilló fuera de juego. Y desde ese día en el coche llevamos comida de esta que está deshidratada, mucha agua, varias ropa de cambio incluido lo que es el pijama, café, calcetines, lo que es un neceser… porque nunca sabes dónde vas a acabar. Cuánto te: «Aitor, ¿cuánto se tarda de Madrid a Valencia?». Digo: «Disculpe». «De Madrid a Valencia, ¿cuánto se tarda?» «Tres horas, tres y media, cuatro horitas». Dice: «Ah, entonces es lo mismo que se tarda de Madrid a Lisboa ¿no?. Como Madrid está en el centro de la península... Y yo: «Pues más o menos a Lisboa». Pues coge el coche y tira millas hasta Lisboa. Y yo: «Lo siento mucho, pero estamos pasando a otro país. No puedo salir del país porque tenemos que avisar». Y él: «Pues tú avisa». Y llegar a Lisboa. Hay una fiestón impresionante, pero fiestón de esto que dices, es surrealista. Estuvimos dos días sin dormir, literal.

T: Yo, la guardia más loca que he tenido, con mucha diferencia, fue trabajando en muy altos cargos en unas fiestas de Bilbao. O sea que es a las 08h un acto, a las 10h una reunión, a las 11h no sé qué, a las 13h comida con el grupo, no sé cuál… a las 16h de la tarde los toros, a las 18:30h, una recepción, a las ocho… luego copas por la noche con la cuadrilla, porque eres un chaval joven. Se va para casa el pobre hombre reventado pero claro, él se va reventado pero yo tengo una hora hasta llegar a mi casa, levantarme una hora y estar una hora antes haciendo la contra vigilancia. Al día siguiente lo mismo y así casi casi te diría siete días.

AG: En el coche hemos oído conversaciones… una conversación que me molestó muchísimo. Tanto, tanto que yo miré por el espejo retrovisor e hice así el gesto como diciendo: «Lo mato yo». Porque oí en el coche: «A ver si tenemos un atentado para salir en prensa. Ahora nos conviene tener un atentado porque así mantenemos lo que es la publicidad dentro de la organización. Y vamos de víctimas». Un poquito fuerte, ¿no? Cuando te estás jugando la vida.

O: Había una película que era el guardaespaldas de Kevin Costner ¿no? Salieron otras películas de guardaespaldas pero aquella fue la más famosa. Y entre los compañeros pues siempre existía esa broma que te decían: «Te has enrollado’ con la con la protegida, te pareces a Kevin Costner».

GI: Pues mira, se fue a Canarias a ver a su hija y me apareció con un maletón. La maleta la abre y me saca un anillo de pedida y me dice: «Bueno, nos casamos». Y yo: «Pues sí». ¿Verdad? O sea, como lo más natural del mundo. Es una relación espectacular. O sea, sabemos que llegaremos juntos a viejos. Lo sabemos.

La convivencia es un arte en ocasiones difícil de gestionar. En la relación forzada entre escoltas y protegidos, los lazos se fueron tejiendo en todas direcciones. Algunos construyeron amistades que parecían imposibles; y otros no se soportaban ni un minuto más de los estrictamente necesarios.

Y en medio de la tensión, también hubo espacio para el amor. En Rentería, uno de los lugares más hostiles para los amenazados, una protegida y su escolta encontraron en el otro un refugio inesperado. Entre los silencios de la vigilancia y la cercanía obligada, nació un sentimiento que no entendía de listas negras ni de escoltas armados.

El periodista Israel Viana seguirá adentrándose en la realidad de aquellos años de violencia que azotaron al país. Siempre apoyado en Javier Pagola -el que entonces fue corresponsal de ABC en el País Vasco- nos descubrirá la parte más humana de esta profesión.

Al convertirse en escoltas aprendieron a ser sombras, a fundirse con los pasos de otros hasta olvidar los propios. Al custodiar su piel, descubrían su alma, sus secretos y sus deseos y en el resonar de su miedo, a menudo encontraban el reflejo del suyo.

Créditos

  • Idea original e investigación: Israel Viana

  • Dirección y Guion: Manuel Garre y Juan López Córcoles

  • Edición: Luigi Gómez y Andrea Morán

  • Diseño sonoro: Dani Gutierrez

  • Ayudante de sonido: Íñigo Martín Ciordia

  • Entrevistas: Manuel Garre, Juan López Córcoles, Israel Viana

  • Producción ejecutiva: Andrea Morán

  • Dirección de arte e ilustraciones: Rodrigo Parrado

  • Desarrollo web: Jorge García

  • Coordinación editorial: Elena de Miguel

ABC no se hace responsable de las afirmaciones ni opiniones expresadas por las personas que participan en esta serie.

La serie 'Escoltas: la sombra que me protegía de ETA' puede encontrarse en las principales plataformas de audio, como Spotify, Ivoox, Apple Podcasts, Amazon Music y Podimo.

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