Feijóo obligará a los cargos socialistas en comunidades y ayuntamientos a retratarse sobre la amnistía
El líder del PP conduce al partido hacia una ofensiva global contra la amnistía
Alineamiento interno con el presidente popular tras semanas con algunas dudas por la estrategia hacia la investidura
Amedo pedirá la amnistía para los GAL si el Gobierno la otorga a los secesionistas
El independentismo pincha en la calle pese a su fuerza decisiva en la investidura
Editorial | El PSOE tendrá que retratarse
Quedan dos semanas para que arranque la sesión de investidura de Alberto Núñez Feijóo, pero el presidente del PP parece ya más preocupado en la tarea de oposición que tendrá que llevar a cabo cuando se aceleren las negociaciones de Pedro Sánchez con los ... independentistas. El próximo jueves la secretaria general de los populares, Cuca Gamarra, se reunirá con el portavoz del PNV en el Congreso de los Diputados, Aitor Esteban. Una cita importante para el PP, aunque ha quedado ya convencido de que el voto de los nacionalistas es inamovible.
Para Génova la sesión que arranca el próximo día 26 forma parte de ese proceso de reconstrucción de la alternativa política para llegar al Gobierno «ahora o pronto»; coletilla que Feijóo ha asumido también para lanzar un mensaje interno: él va a seguir al frente del partido y siente que tiene otro ciclo electoral en sus piernas. Y esto es importante.
La crítica interna en el PP tras la desorientación vivida por el resultado del 23 de julio alcanzaba también a Feijóo. Más bien a algunas estructuras de poder creadas en torno a él. Y sobre algunas personas y discursos que él ha bendecido. No hay una impugnación a su liderazgo. Cuestión distinta es la estrategia y algunos de sus acompañantes en la cúpula. Nadie en el partido cree que sea el momento para un cambio de líder. Tampoco hay una alternativa clara. Pero sí habían cundido dudas internas sobre si sería el propio dirigente gallego el que entendería que su momento había pasado. Pero la cuestión internamente está zanjada.
El cónclave de ayer en Génova tuvo mucho de reivindicación interna, de cierre de filas. De afinar discursos para evitar disonancias. Que las ha habido en las últimas semanas. Alejandro Fernández, líder del PP catalán, y ausente ayer con motivo de la Diada, fue el elefante en la habitación. Algunos presidentes autonómicos, como Juanma Moreno, Alfonso Rueda o Fernando López Miras, no pudieron acudir a la cita por sus agendas institucionales. Este nuevo curso político que arranca visibilizará esa realidad: Feijóo es la primera autoridad del PP. Pero el poder está en los presidentes autonómicos y en sus principales alcaldes.
Bien sintonizada será una fuerza notable en la labor de oposición de Feijóo. En su discurso ante la Junta Directiva Nacional de su partido Feijóo anunció que el PP utilizará toda la fuerza que le han dado las urnas para oponerse a ese pacto porque «no hay consentimiento de los españoles para que España deje de ser una nación de ciudadanos libres e iguales». «Y no lo vamos a consentir». Y en función de cómo evolucionen los acontecimientos el PP también se reserva, «si hace falta, la vía judicial». Por lo pronto, el PP llevará a los parlamentos autonómicos, ayuntamientos y diputaciones provinciales el debate sobre la amnistía. «La respuesta al desafío separatista no puede ser un mero enfrentamiento dialéctico entre Génova y Ferraz. La responsabilidad es colectiva. Ningún político va a poder esconder su opinión. Llevaremos a cada una de las instituciones una iniciativa en favor de la igualdad de los españoles. Y espero que la mayoría no defienda los privilegios de políticos independentistas», dijo Feijóo. El presidente del PP quiso ser contundente para atajar dudas sobre la firmeza de sus posiciones en lo que respecta a Cataluña. Aunque los planes de Génova no han cambiado. Y como avanzó ABC hace semanas, cuando se aclare si la legislatura arranca o hay elecciones, los planes de Feijóo pasan por renovar la cúpula del PP catalán.
Motivación de la investidura
Feijóo reivindicó la necesidad de su intento de investidura para dar voz a la existencia de una alternativa política a Pedro Sánchez. Haciendo especial énfasis en la idea de cómo el Gobierno ha introducido con normalidad la concesión de una amnistía como contrapartida para la investidura: «Ahora es más importante este proceso de investidura para que no se silencie lo que millones de españoles pensamos y queremos para este país. El PSOE ha pretendido despreciar a 8 millones votantes (los votantes del PP) al no reconocer los resultados de las elecciones». Un desprecio que, añadió, se extiende a los 11 millones que aglutina su candidatura gracias al apoyo de Vox, UPN y Coalición Canaria: «Nos han arrinconado simplemente porque lo que va en nuestro programa no es nada de lo que se está hablando ahora para investir a Sánchez». Pero también, dijo Feijóo, a cientos de miles de votantes del PSOE «arrinconados por recordar que lo que iba en el programa electoral no es nada de lo que se está hablando ahora para investir al perdedor de las elecciones».
La atracción de electores del espacio del PSOE fue uno de los objetivos de la campaña. El flujo fue finalmente mucho menor de lo esperado. Pero el proyecto que representa Feijóo, pese a la consolidación de su relación con Vox, no abandona la idea de querer competir en ese espacio. El papel central de Puigdemont en la escena, entiende el PP, obliga a Sánchez a un acercamiento y a unas cesiones no avaladas por las urnas. El PP asume como eje discursivo «la igualdad entre españoles». Fue el marco que puso encima de la mesa el presidente de Aragón, Jorge Azcón, el único que tomó la palabra en el foro interno. Su perfil está creciendo internamente tras haber sido de los primeros en responder al planteamiento de reinterpretación de la Constitución del lendakari vasco. A la entrada de la Junta Directiva, Azcón apremió a «no equivocarse» respecto a la principal amenaza: «La mayor amenaza de España es que los independentistas huelen la debilidad de Pedro Sánchez», dijo, alertando de que el PSOE va a renunciar a «defender la igualdad».
Por otro lado, el presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, reclamó a Sánchez que abandone cualquier debate sobre la amnistía y también sobre un referéndum de autodeterminación: «Si tuviera que hacer alguna modificación (del modelo territorial), tendría que ser entre todos los españoles». Por su parte, el presidente de la Comunidad Valenciana, Carlos Mazón, planteó que con Sánchez ningún consenso puede darse por sentado: «Si el separatismo se sienta en una mesa con Feijóo y le dice 'Països Catalans', Feijóo se levanta y se va. Sánchez se levanta para buscar un boli y firmar en blanco. Ese es el drama de lo que algunos están queriendo construir en España».
Durante su intervención Feijóo aseguró: «Con toda seguridad se ha iniciado el camino que nos llevará a gobernar España ahora o pronto». Pero agregó: «No será mediante subastas, llegaremos mediante la igualdad de los españoles». El presidente del PP cuestionó también la reunión que mantuvieron Yolanda Díaz y Carles Puigdemont en Bruselas. «Ver a una vicepresidenta reunirse con un fugado de la Justicia no es de recibo». En el PP ven con preocupación como ahora ERC plantea el referéndum una vez parece consolidada la idea de que Sánchez acepta la amnistía que exige Junts. «Nos tememos que Sánchez dirá que sí a los que piden realmente la humillación de nuestro país», dijo Feijóo, muy insistente en no tolerar que «reescriban la historia» de la democracia española y en que el futuro se decidirá «entre todos y desde todas las partes que conforman la nación».
Fue un discurso que piensa más en el medio plazo, porque abraza la premisa casi inevitable de que Sánchez será presidente y él no. Ayer defendió el poder «mirar a los ojos a la gente desde la oposición» frente a «bajar la cabeza para entrar en Moncloa». Y en la misma línea, dijo: «Prefiero pagar el precio de un no por defender esto a un sí por un desgobierno de desigualdad».
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