El Gobierno reitera su mano tendida a los sindicatos en plena huelga
Zapatero apela de nuevo al «diálogo pendiente» sobre la reforma laboral y Salgado desata la confusión al insistir en que el Ejecutivo mantendrá lo «fundamental» de la norma
Habrá tiempo para valorar si ha sido masivo o no el rechazo popular a la reforma del mercado de trabajo definida por el Gobierno. Habrá lugar también para miles de interpretaciones distintas, guerra de cifras mediante . Pero la clave de esta jornada se desvelará cuando se compruebe si el Gobierno "recula" en parte del articulado de la reforma. Así hicieron los presidentes Felipe González y José María Aznar tras las huelgas generales de 1988 y 2002 . De hecho, como contó ABC , tras la de 1988, un Felipe González "profundamente abatido" y en un "estado creciente de depresión", según calificaron fuentes del Gobierno, no tuvo más remedio que reconocer el "éxito político" de la huelga para los sindicatos.
En la actualidad, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero , se ha esforzado -como hizo el domingo en Zaragoza- en tender la mano a los agentes sociales para concretar el "desarrollo completo" de la reforma del mercado de trabajo, un gesto que no resultó del agrado, no obstante, de los líderes sindicales, que han calentado la huelga general hasta este miércoles. A tres días del 29-S, el dirigente socialista no daba por roto su "entente" con las centrales sindicales.
Consigna en el Gobierno: quedan flecos
Hoy, tras reiterar en el Congreso su oferta de diálogo a sindicatos y empresarios en torno a la reforma del sistema de pensiones y de las políticas activas de trabajo, también ha construido un puente para abordar "los temas que quedan pendientes" de la reforma laboral. Éste ha sido el código que han seguido linealmente, uno tras otro, los representantes gubernamentales cuestionados, llegando a dejar abierta la puerta, como ha hecho la propia titular de Economía y Hacienda, la vicepresidenta Elena Salgado, a rectificar, aunque manteniendo una cuidada ambigüedad sobre la cuestión. En los pasillos del Congreso, sólo se ha atrevido a asegurar que el Gobierno mantendrá "lo fundamental" de la reforma del mercado de trabajo, publicada en el BOE el pasado 18 de septiembre.
Que retiren, al menos, una parte es el objetivo perseguido por quienes hoy han salido a la calle a manifestarse contra una normativa que tachan de "abusiva", "agilizadora" del despido. En sintonía con esta idea se ha manifestado hoy el líder de la oposición en la sesión de control en el Congreso quien ha dejado de perfil la reforma laboral y se ha volcado en los Presupuestos Generales del Estado (PGE). Mariano Rajoy sí ha reprochado a Zapatero que prevea más paro en 2011 pese a que su partido en la Cámara Baja consiguió dar salida a la reforma, vilipendiada por gran parte del arco parlamentario.
A rebufo del espíritu paternalista demostrado por Zapatero hacia las centrales encabezadas por Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo, la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, ha prometido que los ministros volverán a sentarse con esos sindicatos, a quienes ve atacados y "perseguidos" por el PP. En la estrategia desplegada por el Ejecutivo, el enemigo es el PP y no la polvareda levantada por la reforma laboral.
Durán pide a Zapatero que hable claro
Ante lo contradictorio del buen clima entre un Gobierno y unos sindicatos teóricamente enfrentados por una huelga general, el portavoz de CiU, Josep Antoni Duran i Lleida, ha pedido al jefe del Ejecutivo que desvelara cuál será el contenido de esas negociaciones que el pasado domingo ofreció a los sindicatos, y que el Gobierno reitera hoy.
"El domingo hice una declaración haciendo un llamamiento al diálogo social, es decir a empresarios y sindicatos, sobre temas pendientes en la agenda de gran importancia para el ámbito sociolaboral del país y, en definitiva, para la economía y el futuro de nuestra prosperidad", ha afirmado Rodríguez Zapatero. Esas cuestiones, ha apuntado, pasan por la reforma de las políticas activas de empleo, "algo esencial para mejorar la capacidad de los servicios públicos"; el desarrollo de la reforma laboral, en particular en lo que atañe a la negociación colectiva y la puesta en marcha del modelo de previsión "austriaco", y también por la controvertida reforma del sistema de pensiones, que se abrirá una vez se pronuncie el Pacto de Toledo.
CiU pide a Zapatero que sea claro ante las perspectivas de reconciliación con las centrales
Y, como siempre, el jefe del Ejecutivo ha emplazado a respetar los tiempos que marca la agenda política: "Permítame que el Gobierno considere conveniente esperar al pronunciamiento de esta Cámara" para completar el contenido completo de esas negociaciones, ha instigado Zapatero. El portavoz de CiU, a continuación, ha exigido al Ejecutivo que "no juegue con expresiones" para reconciliarse con los sindicatos tras la huelga.
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