Los Gigantes y Cabezudos de Pamplona se despiden hasta 2012
La Comparsa ha repetido baile final, como el año pasado, en la plaza Consistorial

Este mediodía se han despedido de los pamploneses la Comparsa de Gigantes y Cabezudos en un acto multitudinario que ha tenido lugar, por segundo año consecutivo, en la plaza Consistorial.
Miles de personas se han concentrado en este espacio para contemplar el último baile de los gigantes y correr en las calles aledañas detrás de los kilikis y zaldikos .
Como es habitual, más de uno no ha podido contener las lágrimas después de nueve días recorriendo las calles de la ciudad con la Comparsa. Y cómo no, las manos de los gigantes se han llenado de los chupetes de los más pequeños. Colgar el chupete es una curiosa tradición que se cumple año tras año. Es una forma de representar el paso de bebés a niños que con fervor y convicción cumplen cientos de pequeños.
Uno de los actos más seguidos de todos los sanfermines es el desfile de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Pamplona, que el año pasado cumplió los 150 años de existencia . Cada día recorren determinadas calles de la ciudad deleitando a los más pequeños y también a los mayores.
Los kilikis con sus vergas persiguen sin piedad a los chavales … cuando ellos no son perseguidos por los niños, en divertidas peleas con las bolas de esponja. Pululando por ahí se encuentran los zaldikos, caballitos de cartón piedra que también reparten golpes ante las risas de los mayores, la diversión de los mozalbetes y algún que otro llanto entre los más pequeños.
Los cabezudos, iguales que los kilikis pero sin arma, imparten formalidad con su paseo y saludos entre las miles de personas que cada día acompañan a la Comparsa. Finalmente, los gigantes, enormes figuras de más de cuatro metros de altura que cada mañana bailan distintos bailes regionales al son marcado por los txistularis y gaiteros.
Noticias relacionadas
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete