Los daños colaterales del Orgullo Gay
Un año más, Chueca se prepara para vivir su multitudinaria fiesta, de la que unos vecinos dicen estar hartos y otros que sitúa al barrio como referente internacional
Ya está aquí otra vez. Es la celebración anual del día del Orgullo Gay. Para muchos se trata de una jornada reivindicativa en la que reclamar el respeto a los derechos del colectivo homosexual. Para otros tantos, una buena oportunidad de pegarse una gran fiesta en uno de los barrios más emblemáticos de Madrid, el de Chueca. Para muchos de los vecinos de este barrio un martirio que se prolonga durante varios días y que les obliga, sencillamente, a ausentarse mientras duren los fastos.
«Esto ya es como San Fermín, yo cuando llegan estas fechas me voy», nos contó una vecina del barrio, quien relata que, mientras duran las celebraciones en el barrio gay de Madrid, las escenas habituales en la gran fiesta pamplonesa se convierten en la tónica habitual también aquí. Borracheras, gritos y orines callejeros pasan a estar a la orden del día. Por no hablar de las barras que los locales sacan a la calle y junto a las que se colocan potentes altavoces desde los que mana la música que demanda la gente que está de fiesta y que tortura a quien lo que quiere es descansar.
En el barrio predomina la tolerancia hacia el Orgullo porque «son sólo unos días»
En el barrio predomina la tolerancia hacia el Orgullo porque «son sólo unos días». Además, pocos olvidan el estado de deterioro en que se encontraba Chueca y como ha mejorado el aspecto de la zona desde que la comunidad gay de Madrid desembarcara en ella. Pero aún así, hay quien ya ha alzado la voz contra una celebración que muchos creen que hace tiempo que se salió de madre.
Desde la Asociación de Vecinos de Chueca dicen que «nosotros no queremos que deje de celebrarse el Orgullo, pero creemos que tiene que ser compatible con el descanso y las actividades habituales de los residentes». Quien habla con ABC en nombre de esta asociación pide que no se desvele su identidad. Según dice ha recibido amenazas y descalificaciones en foros digitales.
Un Orgullo más cívico
Esta asociación se ha significado en los últimos tiempos en la lucha por conseguir un Orgullo más cívico. Este año lanzaron una campaña bajo el lema «Gallardón, durante el orgullo mi casa es tuya», en el que ponían de manifiesto que el lugar donde residen se pone por estas fechas tan insoportable que si le apetecía al regidor podía ocupar sus casas durante esos días porque ellos se iban.
El problema de la proliferación de las barras callejeras se ha dado otros años, pero este se va a atajar
Con iniciativas como esta, parece que están consiguiendo algo de lo que persiguen. Juan Carlos Alonso, coordinador de todas las actividades que componen el evento, recurre a la palabra de moda. «Estamos trabajando por lograr un Orgullo más sostenible». Alonso, que es consciente de las demandas vecinales y, según cuenta, trata de atenderlas en la medida de lo posible, reconoce que el problema de la proliferación de las barras callejeras se ha dado otros años, pero que en esta edición se va a atajar. El Ayuntamiento está dispuesto a colaborar para que así sea. Es decir, que lo de los altavoces atronando en plena calle pueden costarle al hostelero de turno una cuantiosa sanción.
Desde la Asociación de Vecinos denuncian que en los últimos tiempos, lo que deberían ser unas jornadas de reivindicación para el colectivo homosexual y de su integración plena en la esfera pública, se ha convertido en un estruendoso negocio con el que se lucran unos pocos empresarios nocturnos y con un color político excluyente.
«Todo monopolizado por el PSOE»
«Está todo monopolizado por el PSOE», señalan. Este año, el anuncio del recorrido del desfile del día 3 de julio vino acompañado de polémica por la negativa de los organizadores a permitir la participación de una carroza del Ayuntamiento de Tel Aviv, con el argumento de que esta institución no ha condenado el ataque militar israelí que causó una decena de muertos en un barco cargado con ayuda humanitaria para Gaza.
Gallardón censuró el veto puesto por la organización a una carroza israelí
El propio alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, censuró este veto, que la organización ha querido matizar incluyendo una nutrida representación de los homosexuales israelíes. El mensaje es que no se está en contra de Israel, sino de su Gobierno. En la Asociación de Vecinos, que presume de tener miembros de toda orientación política y sexual, no gusta que la bandera multicolor de los gays y lesbianas se asocie siempre con los partidos de izquierda.
Sea como sea, el caso es que el Orgullo Gay se ha convertido ya en uno de los eventos más significativos de cuantos se celebran en Madrid, una ciudad a la que los homosexuales de todo el mundo reconocen como una de sus capitales, lo que genera una importante actividad turística y hace que el Orgullo madrileño sea uno de los más reputados. ¿Será eso alguna vez compatible con la tranquilidad de los residentes? Amaia, vecina del barrio, lo tiene claro. «Yo esos días me voy».
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