El nuevo Rastro, a vista de dron
El emblemático mercadillo reabrió ayer con la mitad de puestos y aforo limitado. El dispositivo policial fue similar al del día de Todos los Santos

Eran las diez y media de la mañana en plena plaza de Cascorro, imperaba el sol y en el ambiente se palpaba el bullicio y la ilusión de la primera vez. El Rastro , el mercadillo más emblemático de la capital y más longevo del ... continente, volvía a desplegar sus toldos para poner color y vida a las vías del centro, que despertaban de su letargo después de ocho meses de parón . Y lo hacía blindado, con la mitad de sus puestos (500) –que, a partir de ahora, se alternarán cada semana y también los festivos para poder mantener la distancia de seguridad de 1,5 metros entre los mismos–, un aforo limitado de 2.702 personas y bajo un gran dispositivo policial que controló por tierra y aire –mediante un sistema de drones que garantizó la movilidad– que nadie se saltara las normas sanitarias.
En conjunto, se establecieron por todo el recorrido un total de 150 agentes de la Policía Municipal , que contaron con el apoyo de 25 voluntarios de Protección Civil, quienes realizaron el conteo de las personas que accedían al recinto. «Es un dispositivo muy similar al que montamos en los cementerios el día 1 de noviembre» , aseguró el comisario general de la Policía Municipal José Luis Morcillo. «Tenemos tres drones sobrevolando la zona para controlar el aforo, ya que la seguridad es lo que más nos preocupa . Si vemos que en alguna zona se sobrepasa, la vaciaremos», añadió, tajante.
Por su parte, José Fernández , concejal del Distrito de Centro, expresó que «era tan importante que abriera el Rastro como que lo hiciera con las condiciones de seguridad y salubridad necesarias », y espera que el icónico mercadillo «vuelva y se quede con nosotros para siempre». Así, entre los libros, ropas, antigüedades y enseres de todo tipo aparecían ayer dispensadores de gel hidroalcohólico y carteles que recordaban a los transeúntes el uso de las mascarillas.
«La mañana ha sido muy movida , con muchos sentimientos. Veníamos con mucha ilusión y alegría de volver a nuestra actividad laboral, pero nos hemos encontrado con muchísimos problemas», explica a ABC Mayka Torralbo , portavoz de la asociación Rastro Punto Es. El «problema más gordo» y que ha dado lugar a «una protesta espontánea de los vendedores» ha sido, en palabras de la portavoz, «que toda la gente que bajaba por la plaza de Cascorro no podía acceder a Ribera de Curtidores».
Torralbo, detalló, además, que «el pacto con el Ayuntamiento era que hubiera un eje continuado desde Duque de Alba a Ronda de Toledo, pasando por Cascorro y Ribera de Curtidores » y que «sin previo aviso» la gente se ha encontrado con la calle cortada , lo que ha llevado a la indignación del colectivo que se ha manifestado en la Ribera de Curtidores. «No entendemos cómo se se puede hacer todo de forma tan improvisada después de ocho meses parados», añadió. «Esperemos que todo esto se reconduzca porque los madrileños han respondido muy positivamente y han acudido ordenadamente al Rastro».
Aún así, el regocijo de los vendedores era generalizado. «Estamos muy contentos» , espetó María, que se emocionaba al ver las colas de gente esperando para entrar al recinto. La vendedora de camisetas lleva más de media vida entre trajín y bártulos en Ribera de Curtidores, la arteria princial del Rastro. «Esto es muy bonito . Al final los madrileños han demostrado que el Rastro es una seña de identidad. No puedo estar más feliz por la acogida que estamos teniendo», sostuvo.
Lucía, que atendía con ilusión y gentileza a los transeúntes que pasaban por la calle de Carlos Arniches hasta la plaza del General Vara de Rey, respaldaba sus palabras: «Estoy muy emocionada , hoy no he podido dormir», decía. Y se le iluminaba la cara al volver a colocar su tenderete tras ocho meses de inactividad. Un puesto de enseres antiguos que heredó de su padre y que se levantó impoluto en la calle de Carlos Arniches. «Estoy muy contenta porque esto ha sido terrible , las facturas se acumulaban y nos estábamos endeudando . Menos mal que ahora podemos trabajar otra vez. Nos ha costado mucho volver aquí», relataba la comerciante, que aprovechó el parón del Rastro para vender ropa en otros mercadillos de Castilla – La Mancha: «Teníamos que comer» .
Reparto de puestos
Todos los puestos contaron con una separación entre ellos de metro y medio , colocados sobre una superficie de más de 31.000 metros cuadrados . Dichos barracones se balizaron con cintas y vallas que garantizaron el paso de los vecinos por la zona hacia sus hogares, aunque en algunos puntos, se formaron pequeñas colas . «Ha habido bastante más gente de la que esperaba, hemos tenido buena venta. Se ve que el Rastro es una parte de Madrid . Los madrileños lo quieren y han salido a apoyarlo», afirmaron casi al unísono Emilio y Javier, dos jóvenes vendedores. «Muchas familias madrileñas de toda la vida viven de esto y lo han pasado muy mal. Es una alegría que volvamos y que se vea todo como antes , más o menos», alentaron.
Para mantener en lo posible la esencia original del mercadillo, como también reclamaron los vendedores, estos se han situado en las vías más amplias, como el caso de la plaza de Cascorro , con 81 puestos; la c alle de la Ribera de Curtidores , con 190 puestos; la plaza del General Vara de Rey , con 82 puestos; la plaza del Campillo del Mundo Nuevo , con 120 puestos; la calle de Carlos Arniches , entre Mira el Río Alta y Carnero, con 16 puestos; y la calle de Mira el Río Baja , entre Mira el Río Alta y Carnero, con 11 puestos.
La colocación de los tenderetes tendrá en cuenta el carácter rotatorio de domingos y festivos –tal y como habían solicitado los ambulantes– porque subrayaron que el público es diferente durante estos días. Daniel es uno de los 500 vendedores que regresan a la palestra la semana que viene, pero que no ha podido esperar más tiempo para acercarse al lugar. «He venido para ver el ambiente y saber dónde va a estar mi puesto». «¡Ahí, ahí! –expresó, mientras señalaba un par de metros más al fondo– ese tiene que ser mi hueco . No está nada mal», formuló.
El tendero lleva toda su vida entre toldos: «Me falta chispa, punch, pero al final esto es el Rastro . Imagino que la gente anda un poco perdida. Me alegro de abrir la semana que viene, así todos estamos más preparados y ubicados . Tengo muchas ganas» , confesó, mientras sus ojos desvelaban la sonrisa que la mascarilla no dejaba ver: «¡Esto empieza ya, niña!», exclamó vibrante.
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