Los «indignados» loteros de la Puerta del Sol
Las seis administraciones de apuestas que rodean la plaza registran descensos de ventas de hasta el 80% desde que se instaló la acampada en la plaza

«Estamos rodeados y perdemos muchísimo dinero cada día». Lo dice Francisco González, lotero de la administración de El Doblón de Oro , el puesto que se encuentra en el epicentro de la acampada de Sol y que desde que los «indignados» tomaron el lugar ha visto caer en picado su número de clientes. En las dos semanas y media que lleva instalado allí el movimiento de protesta, su presencia le ha restado «el 80% de las ventas».
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El Doblón es el negocio de este tipo más afectado, pero no el único de la zona: comparte actividad con otros cinco puestos de venta de lotería, ubicados en los alrededores de la Puerta del Sol, un lugar perfecto para la venta de boletos para sorteos , al ser un espacio por el que tradicionalmente circulan miles de personas de muchos lugares cada día. La zona es tan jugosa para las ventas del azar que incluso la propia Doña Manolita se mudará para acercarse a ella en verano .
«Antes había colas a la entrada; ahora, ni dos personas en el local»
Pero, con la acampada, todo ha cambiado. «Ahora nadie pasa por aquí; si pueden evitan la zona», explica Félix Zamorano, de la cercana administración Don Julián , ubicada en la entrada de Sol por la calle Mayor. «Antes se formaban colas a la entrada, ahora no hay ni dos personas en el local», indica.
En su caso, la pérdida es algo menor por no estar en la misma plaza de la protesta, como El Doblón, la Lotería de los Gordos o Lotería Aguilar . Aún así afirma haber perdido «cerca del 50% del negocio que teníamos antes de la acampada» y espera «una solución legal cuanto antes».
Otra de las loteras de Sol corrobora que «en cuanto se organiza cualquier cosa en la plaza -actos públicos, manifestaciones o, como es el caso ahora, acampadas- la gente ya no viene a Sol. Solo compran aquí los que vienen aquí a trabajar»
Como durante las obras, o peor
El descenso de ventas provocado por la asamblea ha vuelto a traer a la memoria los seis años de obras que ocuparon la Puerta del Sol para traer hasta su subsuelo una estación de Cercanías. Los trabajos, que se desarrollaron de 2003 a 2009, provocaron importantes ocupaciones en superficie. «Hubo épocas en las que el efecto de las vallas de obra sobre las ventas fue similar al de la acampada», explica Javier, titular de la administración Los Gordillos , en la entrada de Sol por San Jerónimo.
En su caso, el descenso se cifra entre el 20% y el 30% de las ventas, debido a los 40 metros que le separan de la plaza.
Pese a las quejas por el descenso de ventas, ninguno de los loteros ha tenido roce alguno con los «indignados». «Si acaso, cuando llego a abrir y tengo que pedirles a los que están durmiendo que se aparten», indica el segundo. Pero no ha habido enfrentamientos personales y todos indican que, de momento, han respetado sus negocios.
Sí que hay denuncias, sin embargo, por la creciente suciedad y los malos olores en la Puerta del Sol . Y por lo que algunos de los loteros llaman un «efecto llamada»: gente que no pertenece al movimiento, que habitualmente dormía en la calle y que ahora acude a Sol en busca de comida y un alojamiento más seguro.
«Daños colaterales»
Dentro, en la acampada, son conscientes de los problemas de ventas que están ocasionando a los comerciantes de la zona. Una portavoz afirma que mantienen canales abiertos con sus representantes ( quienes ya han pedido el desalojo de la plaza ), pero ven normal que la protesta provoque «daños colaterales inevitables».
«Pedimos perdón por estos problemas que estamos causando, pero entendemos que la causa que defendemos es más importante», explican a ABC. También indican que la semana pasada se retiraron los carteles reivindicativos que tapaban las paredes de los pequeños comercios y que se está poniendo especial cuidado a la limpieza. Además, el domingo se aprobó una reestructuración para hacer más pequeña la ocupación .
Sin embargo, hablando con los loteros, parece lejano el deseo que también expresan fuentes del 15-M de que los comerciantes «también se unan a la reivindicación». Sobre todo si eso significa seguir ocupando el corazón de Madrid y continuar perdiendo clientes. «Les respetamos, pero queremos que levanten la acampada cuanto antes» , contestan los loteros.
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