Cartas al alcalde
Se busca cabaré
Salir del aquelarre de la pandemia es citarse bajo el sol adúltero de Madrid o bien ir cumpliendo la nueva normalidad de la noche
Ahí en la plaza donde a veces Joaquín Sabina compra prensa, vinagre y rosas, ahí en sótano de vecindad del Nuevo Apolo , ahí donde tantas jóvenes vecinas ya no quieren ser princesas, anida Medias Puri , que es un cruce de discoteca ... y teatro, un espacio único, o casi único, en la oferta de sitio de copa golfa de Madrid.
Al ralentí, vamos saliendo del aquelarre de la pandemia , y salir del aquelarre es citarse bajo el sol adúltero de la ciudad, o bien ir cumpliendo la nueva normalidad de la noche , que ojalá sea una anomalía de las de antes, con besos no de fogueo y alegría promiscua de no pedirse los pasaportes de vacuna , ni tampoco el deneí. Salir del aquelarre de Madrid es poder echarle la culpa de todo a la ciudad, al fin, como ha sido siempre en la biografía del foro, donde existe el trasnoche a cualquier hora.
Pero a lo que iba. Medias Puri, con ese nombre de mercería de erotómanos, viene a ser algo así como un local emparentado con el antiguo y apasionante cabaré, un modelo de local que ha desaparecido , porque ahora todo es reguetón, igual que antes todo era láser.
No hay cabarés en Madrid, alcalde, y esto nos tiene un poco descontentos a los profesionales del alterne , y ese descontento viene de lejos, porque el cabaré se acabó cuando se acabó la Gran Vía . La Gran Vía tuvo un tiempo, en su cumbre, el Pasapoga, que era una gruta de escaleras de oro y penumbra de terciopelo, donde Ava Gardner se arrimaba a los flamencos , y los tipos de buen traje ajetreaban entre coristas inolvidables. Era y no era un cabaré, el Pasapoga, porque mantenía la esencia de locales del género, pero le sobraban turistas y le faltaban vedettes. O, al menos, según el rato.
Hubo varios Pasapogas en la zona, que han desaparecido, como los cines, porque lo que fue una gran calle canalla ha devenido en un riel de escaparates de móviles de instagramer o calzoncillos de futbolista. A Madrid le vendría bien algún cabaré, alcalde, ahora que quemamos la mascarilla, y vamos hacia el futuro, ese pasado donde puede aún hacerse algún cambio. Un cabaré de insinuación y terciopelo , con sus vampiras amables y sus ligones literarios, con su revuelta tribu rica en aventura.
Noticias relacionadas
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete