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El segundo golpe a Segi y el cuarto a la estructura de ETA en un año

EP / AGENCIAS

El dispositivo desplegado esta madrugada contra Segi supone la segunda gran operación de las Fuerzas de Seguridad contra las cantera de ETA y con ésta son ya cuatro las grandes operaciones contra los sectores más duros del entramado de la banda en el último año, durante el que el entorno de la banda se ha divido entre los denominados posibilistas, partidarios de abrir un nuevo proceso en ausencia de violencia, y una minoría que insiste en la necesidad de los atentados como forma de doblegar al Estado.

La última gran operación que contribuyó a mermar las estructuras más inmovilistas de ETA fue la desplegada el pasado 14 de septiembre y que se saldó con el arresto de nueve miembros de Ekin , considerados los guardianes de la ortodoxia etarra, que se encargaban de cumplir y hacer cumplir las directrices de ETA en todo el entorno del MNLV.

Desde finales del año pasado, las Fuerzas de Seguridad vienen desempeñando una intensa actividad en la que se han llevado a cabo numerosas operaciones. Al menos dos de ellas resultaron claves para debilitar las posibilidades de los terroristas de mantener el férreo control de sus bases y evitar su derrota en el debate interno abierto en el entorno de la banda. Desde la primera operación en noviembre pasado, se ha registrado un "goteo constante" de arrestos de militantes de Segi, tanto en España como en Francia e incluso, Italia. En total, con la veintena de hoy , son cerca de ochenta los detenidos.

Primer golpe a Segi

La primera fue a finales de noviembre del año pasado cuando las Fuerzas de Seguridad desarticularon la organización juvenil radical abertzale Segi, considerada por el Tribunal Supremo la cantera de los terroristas y sobre la que recae la actividad de la 'kale borroka'. El macrodispositivo se saldó con más de treinta detenciones entre el País Vasco y Navarra y, en ese momento, el Ministerio del Interior dio por descabezado este frente de ETA que ahora había experimentado una reorganización.

Segi es la responsable de la «kale borroka», según el TS

La operación de la Policía Nacional y la Guardia Civil comenzó a gestarse en el mes de mayo de 2009 a partir de la documentación incautada a Ekaitz Sirvent, quien diseñó una estrategia para reforzar la militancia de base de la banda. El último ideólogo de ETA, detenido en abril en Paris (Francia), ordenó reforzar la presencia de sus bases en plataformas y organizaciones legales lejos de la 'kale borroka' para evitar detenciones.

Esta preocupación de Sirvent, arrestado en una estación de tren de la capital francesa, partía del elevado número de detenciones de miembros de la 'kale borroka' que se produjeron tras la ruptura del último alto el fuego y que, a su juicio, estaba mermando el frente juvenil de la banda. Su deseo era mantener activo un frente llamado a nutrir las filas de la banda terrorista en el futuro. Por ello, Sirvent apostó por reducir los actos de violencia callejera tan sólo a ocasiones excepcionales como la celebración de fiestas patronales, según estas fuentes.

Sin embargo, la intención de este terrorista, cercano al ex jefe del 'aparato militar' de la banda, Garikoitz Azpiazu Rubina, alias 'Txeroki', era la de infiltrar a sus jóvenes en organizaciones, instituciones o plataformas legales de la órbita de la izquierda 'abertzale'.

Información entre objetivos

La segunda gran operación contra el sector duro se produjo en abril cuando fue desarticulado el frente de abogados de la banda, que según Interior actuaban como "comisarios" de los terroristas . Según explicó el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, su misión era la de prestar información sobre objetivos, facilitar la huida de etarras, captar nuevos militantes, gestionar el cobro de la extorsión o velar por el cumplimiento de la ortodoxia de la banda en las prisiones.

Actúan como enlaces de la banda ETA

En concreto, fueron detenidos tres abogados que habitualmente defendían a los detenidos etarras en los tribunales Arantxa Zulueta, Jon Emparantza e Iker Sarriegi junto a siete colaboradores. Actuaban como enlace de la banda en las cárceles difundiendo los mensajes y también elaboraban detallados informes sobre cada uno de los presos que eran remitidos a la organización en Francia.

Así se desprende de la extensa documentación que incautó la Guardia Civil en los registros practicados donde se hallaron informaciones sobre posibles objetivos. Incluso llegaron a manejar información sobre el propio ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba tal y como reconoció el mismo en la rueda de prensa posterior a los arrestos.

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