Valencia y Chuquisaca se hermanan culturalmente con la Tuna de Derecho y La Danza Pujllay de Bolivia
Las dos tradiciones musicales estrechan los vínculos de amistad entre ambas ciudades a iniciativa de la ONG Unión Naciones Hispanas y el Consulado boliviano
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Las ciudades de Valencia y la de Chuquisaca (Bolivia) celebran este sábado un acto de hermanamiento cultural simbolizado a través de la Tuna de la Facultad de Derecho de la capital del Turia y la Danza Pujllay y Terra Camba del país americano.
Los impulsores de esta iniciativa, el Consulado de Bolivia en Valencia y la ONG Unión Naciones Hispanas, firman un documento (memorándum) como fundadores del proyecto para «hermanar mutuamente a las asociaciones bolivianas y valencianas a través de los actos que a lo largo del año se van a promover»
La «finalidad» apunta al «conocimiento, la visualización de las diferentes festividades culturales, entidades, etcétera que firmarán este memorándum para fortalecer el compromiso por ambas partes».
Y sus objetivos son «generar sinergias fraternas entre ambos pueblos, así como actividades conjuntas para acercar desde la convivencia a los ciudadanos bolivianos que cohabitan en la Comunidad Valenciana con los valencianos».
Fusión de lo indígena y lo hispano
La Danza Pujllay tiene su origen en las comunidades y pueblos de la cultura Yampara, místicamente fusionada con los legados de la historia, que muestran la combinación de lo indígena y lo hispano, tal como explican en el programa de actos.
«Posee un gran significado ritual para el pueblo Yampara, esta danza está estrechamente vinculada con la época de lluvias, la abundancia y la armonía en agradecimiento a las deidades y antepasados difuntos por una cosecha próspera», definen.
En cuanto a la Tuna de la Facultad de Derecho valenciana, se inició ya en 1499 como Asociación Estudiantil y fue recogida en 1776 como tuna de estudiantes en el Archivo Real del Reino. Ha llegado a la actualidad «alegre, pero seria, con su traje mágico que mantiene como documentación en vivo la moda entre el s. XVI y XVII, el traje de la risa o de la alegría como algunos lo denominan, recordando al aprendiz que entraba en el taller del maestro para aprender; arropado con el camisón de abuela llamado «lamparita» transmitiendo la estrategia que debería asumir el novato para quitarse sus complejos y prejuicios; aprendiendo a ser «compañero» y potenciando la unidad de grupo a través de la complicidad para salir más fortalecidos».
El programa de este acto arranca a las 18 horas en El Museo de la Ciudad o Palacio de Marqués de Campo e incluye una puesta en escena de «Tonadas de la tuna valenciana y danzas bolivianas».
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