La cena de un subinspector de Mossos con dos narcos, una de las claves del juicio del caso 'Macedonia'
Quinto día de declaraciones de agentes de Asuntos Internos, para detallar las vigilancias y seguimientos en este caso de corrupción policial vinculada al tráfico de drogas

Era el 20 de julio de 2010. Un subinspector de los Mossos d'Esquadra , Josep R., se reunió con Marco Antonio C. en un McDonald's de Vilanova i la Geltrú (Barcelona). El encuentro, según la vigilancia que efectuaron agentes de Asuntos Internos, duró unos 45 minutos. De ahí se trasladaron al restaurante La Parrilla, donde el mando de la policía catalana cenó con dos presuntos traficantes. Ahora los tres se encuentran entre los 17 imputados por el caso 'Macedonia', sobre presunta corrupción policial vinculada al tráfico de drogas .
La tesis de la fiscal Ana Gil es que el subinspector colaboraba con la trama de narcos y por ello solicita para él once años de cárcel, mientras que su defensa alega que las reuniones del policía con los presuntos traficantes se debían a que estos eran sus confidentes. Y es que aunque al inicio de la investigación, hace ahora doce años, el instructor Joaquín Aguirre llegó a sospechar que la corrupción salpicaba a varios uniformados, finalmente solo uno se sienta en el banquillo.
Su abogado, José María Fuster Fabra, ha reprochado a los agentes de Asuntos Internos transcribir solo una parte de las escuchas que los llevaron a sospechar del subinspector. Por eso, durante estas cinco sesiones del juicio, ha preguntado a los investigadores por qué no señalaron como relevantes aquellas llamadas donde Josep R. informó a tres mandos sobre su cena en La Parilla.
La tesis de la defensa la rebate el Ministerio público al considerar que se trata de una coartada al verse descubierto. Y es que aquel 20 de julio, tanto el mosso como sus acompañantes se percataron de que alguien les estaba vigilando. No son suposiciones, y es que el uniformado consultó la placa de la matrícula de un vehículo que, efectivamente, efectuaba labores de seguimiento.
No era de la policía catalana, sino del CNP, que investigaba a los presuntos narcos por orden de un juzgado de Sabadell. La fiscal cree que, al percatarse Josep R. del seguimiento, decidió contactar con sus superiores y tratar así de borrar cualquier sospecha contra él.
El juicio continuará mañana miércoles, con la declaración como testigos de varios agentes de los Mossos que también participaron en los registros y vigilancias a los investigados.
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