el oasis catalán
Señores
El nacionalismo heráldico catalán hace y hará todo lo posible y más para recuperar y preservar su patrimonio
Fútbol (12/06/2023)
Posproceso (2/06/23)
Antológico, el señor Ernest Maragall en su discurso de agravios pronunciado en la ceremonia de constitución de la Alcaldía de Barcelona. De una u otra manera, el señor Ernest Maragall nos remite a la Introducción de 'La fenomenología del espíritu' de Hegel. Ese ensayo en donde aparece la dialéctica del señor y el esclavo o el siervo. Según afirma el filósofo alemán, existe un sometimiento del uno (el esclavo o el siervo) al otro (el señor) que impide la relación intersubjetiva y el reconocimiento mutuo. De esta manera, el esclavo o el siervo secundan la acción del señor negándose a sí mismos. La alienación, concluiría el Karl Marx alumno aventajado de Hegel.
El día 17 de junio de 2023, en la ciudad de Barcelona, el señor, derrotado e irritado, aceptó la primacía del esclavo o el ciervo. Poca broma, un muchacho del barrio del Guinardó –unos años atrás ocurrió lo mismo con una muchacha ajena al Upper Diagonal– desplazó , por partida doble y de una tacada, a un señor del Turó Park y a otro señor de Sant Gervasi. Hay que reconocer que la conclusión del señor Ernest Maragall –en su ya citado discurso de agravios- no admite discusión: lo que busca el muchacho del Guinardó –lo mismo ocurrió antes con la muchacha ajena al Upper Diagonal- es el poder. Lo que se olvida de decir el señor de Sant Gervasi –de ahí, la irritación y el enfado: incluso, el odio– es que el muchacho del Guinardó le ha «robado» lo que le pertenece. Lo que Él cree que le pertenece. Ahí tienen ustedes la expresión catalana de la dialéctica –en esta ocasión frustrada o rota- del señor y el esclavo o el siervo. En otros términos, el nacionalismo heráldico catalán hace y hará todo lo posible y más para recuperar y preservar su patrimonio.
Más allá de la –supuesta- usurpación del poder, la llegada a la alcaldía del PSC, con la ayuda de los comunes y el PP, significa un par de cosas. En primer lugar, el triunfo del constitucionalismo y de la democracia parlamentaria en donde gobierna quien consigue la mayoría. En segundo lugar, la decadencia -¿cómo reaccionará?- del independentismo.
De un filósofo alemán a un filósofo catalán. Dice Josep Ferrater Mora ('Reflexions sobre Catalunya'): «No es, pues, conveniente olvidar que el pasado ha de ser efectivamente el pasado en lugar de convertirse en el reflejo de cualquier melancólico recuerdo. Si no lo hacemos así caeremos enfermos de pasado, y nos será difícil curarnos de tan traidora enfermedad». A los señores nacionalistas les convendría leer detenidamente a Josep Ferrater Mora.
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