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Diálogos de marionetas

La recreación de la visita de miembros de la Cruz Roja al campo de Theresiendstadt, donde se les prepara una representación «con rostro humano» de una «nueva política» del régimen nazi

Escena de Himmelweg teatre barcelona
Sergi Doria

Sergi Doria

Barcelona

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'Himmelweg'

Imagen - 'Himmelweg'
  • Autor: Juan Mayorga.
  • Dirección: Raimon Molins.
  • Creación: Joan Rodón.
  • Escenografía: Kike Blanco.
  • Lugar: Teatro Akadèmia.

Hemos vuelto a ver 'Himmelweg' de Juan Mayorga, uno de nuestros mayores dramaturgos, galardonado con el Princesa de Asturias de las Letras. Casi una década después de su estreno barcelonés en la Sala Atrium, el 'Camino del cielo' que el autor madrileño nos invita a transitar vuelve a llevar al infierno.

La recreación de la visita -que sucedió realmente- de miembros de la Cruz Roja al campo de Theresiendstadt, donde se les prepara una representación «con rostro humano» de una «nueva política» del régimen nazi con los judíos, aporta una visión inédita del Holocausto.

Todo parece cuadrar con el discurso del militar que dirige la pantomima. Dos niños que juegan con una peonza, el trabajador del almacén que discute con su novia… Pero las situaciones son demasiado armónicas para ser reales. Cristina Plazas, de cuyo trabajo disfrutamos hace poco en 'Paraíso perdido', expresa sus reticencias acerca del informe a la Cruz Roja, demasiado complaciente, sobre su visita a Theresiendstadt. La cámara de Anna Roy enfoca su rostro apesadumbrado por la mala conciencia.

El oficial nazi –convincente Raimon Molins con sus tics dialécticos- presume de una biblioteca con volúmenes de Shakespeare, Corneille y Calderón; pero la impostada complicidad cultural acaba atravesada por el fanatismo cuando apremia al representante de los judíos (Guillem Gefaell) para que la interpretación sea perfecta.

Actores, marionetas y hologramas del campo de concentración componen la partitura infernal que conduce a los trenes en el «camino del cielo». Las frases de la pantomima se reiteran como en una pesadilla. Rueda la peonza de la mentira que el oficial alemán obliga a repetir a hombres y mujeres condenados a ser actores. La representante de la Cruz Roja y el propio nazi son también marionetas de la representación maléfica ordenada desde Berlín.

Escrita hace veinte años, 'Himmelweg' mantiene su vigencia por la original mirada sobre el eufemismo que la burocracia del crimen etiquetó como «solución final». Ahí están, sin mencionarlos, Hitler, Rosenberg, Eichmann, Speer, Himmler, Goebbels… Mayorga concentra toda la perversidad totalitaria en diálogos, aparentemente intrascendentes, de unas marionetas que hablan de peonzas, la balanza del almacén y una canción «antes de acabar».

Una obra magistral (que quiere decir pedagógica).

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