punto de vista
Responsabilidad
Vox no es consciente que ya no es un partido de oposición, que tiene responsabilidades de Gobierno y que ya no vale la política de gestos y de grandes declaraciones. Debe ponerse al tajo

Los acuerdos de Gobierno no son fáciles y en buena medida se debe a que no estamos acostumbrados a las coaliciones. Los acuerdos se hacen porque no hay más remedio y sucede que las minorías acaban por condicionar demasiado a las mayorías y parece que ... las cosas se agudizan más ahora.
El acuerdo de gobierno entre el PP y Vox era la fórmula matemática que alejaba a la izquierda de conquistar el poder el Castilla y León. Toda suma aritmética es legítima, aquí y en el Gobierno Central, pero lo que ya no parece tan normal es que unos pocos votos puedan llegar a condicionar en casi todo las políticas de una mayoría evidente. Las minorías han de tener su sitio, claro que sí, pero no deberían ejercer como un factor de permanente inestabilidad, cuando no de aparente chantaje. Y desgraciadamente en España sucede así.
Este fin de semana el vicepresidente de la Junta, de Vox, ha manifestado que el acuerdo con el PP, pese a los problemas, funciona, pero añade que no descarta ningún escenario, incluido un nuevo adelanto electoral, y advierte que en los presupuestos para 2023, o hay un cambio de rumbo o no los votarán. Es una más de las declaraciones a las que ya nos tiene Vox acostumbrados, tratando de condicionarlo todo y aparecer como una suerte de Gobierno paralelo al que preside Alfonso Fernández Mañueco y una forma de hacerse presente en todo momento en el debate político, como si fuera el presidente de la sección Vox del Gobierno. Es la consecuencia de ocupar una estructura con mucho papel de representación, pero con poca actividad competencial, más diseñada para impartir doctrina que para ejercer labor de gobierno.
Y así tenemos entre manos una Junta de Castilla y León formada por dos partidos: uno, el PP, más volcado en la gestión, en la aplicación de sus políticas; y otro, Vox, que está más en la política de campanario, buscando titulares e ideologizar todo lo que toca. Vox no es consciente que ya no es un partido de oposición, que tiene responsabilidades de Gobierno y que ya no vale la política de gestos y de grandes declaraciones. Debe ponerse al tajo, que para eso han decidido entrar a formar parte de un gobierno. Y el tajo no es generar polémicas, el tajo es facilitar las políticas que los ciudadanos necesitan en un momento tan grave como el que nos toca vivir.
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