Más de mil intervenciones en Castilla-La Mancha en 26 horas: los operarios del 112 se quedaron sin manos para tantos avisos
Cada día reciben 3.500 llamadas, un número que se ha disparado incluso con respeto a los fines de semana con festivales musicales o las fiestas de los pueblos
Seguramente que a los operadores del Servicio de Emergencias 112 de Castilla-La Mancha les faltaron manos con tantísimas llamadas telefónicas recibidas. Si cada día se tramita cerca de 3.500 avisos, la depresión aislada a niveles altos (DANA) disparó este fin de semana el número, incluso superó las llamadas que se registran los fines de semana con festivales musicales o las fiestas de los pueblos.
La cifra de incidencias sobrepasó largamente el millar en 26 horas, la mayoría por achiques de agua y obstáculos en la calzada. A medida que avanzaba la jornada, el número crecía y se disparaba en las provincias de Toledo y Ciudad Real, las zonas más azotadas por esta DANA de septiembre, que dejó enlodazados colegios, carreteras, calles, viviendas, urbanizaciones, barrios enteros...
Desde las diez de la noche del sábado hasta la medianoche del domingo al lunes, el 112 tramitó 1378 incidentes, de los que 1130 se contabilizaron en la provincia de Toledo, seguida de Ciudad Real (187), Guadalajara (28), Cuenca (18) y Albacete (15), en su mayoría achiques de agua y obstáculos.
La tormenta dejó huella en Cuenca, donde la tromba se cebó con Buenache de Alarcón. En este pueblo de menos de 500, varios vecinos, la mayoría personas mayores, tuvieron que ser rescatados por la Guardia Civil y bomberos de la vecina localidad de Motilla del Palancar, que llegaron incluso a evacuar viviendas por el temor a males mayores, como la ha contado ABC. El caso más grave ha sido el de una mujer de 73 años que, debido a las inundaciones, quedó atrapada en el interior de su domicilio por un armario que se le cayó encima. Agentes de la Guardia Civil tuvieron que sacarla.
A 250 kilómetros, en la localidad toledana de Hormigos, los vecinos también tenían que salir a la calle ante la llegada de la DANA, acompañada de granizo. «Las casas bajas se han inundado; el agua entraba por una pared y salía por otra», contaban en este pueblo de 900 habitantes, en el que hasta el alcalde arrimó el hombro con su tractor para limpiar el barro.
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