La mujer rural
Más de 1.500 mujeres de todo el mundo se han reunido en Madrid acudiendo a la llamada del III Congreso de Mujeres Rurales, que ha organizado el Instituto de la Mujer en colaboración con el Ministerio de Agricultura. Este Congreso ha sido un prólogo de lujo a la celebración del día de la Mujer Rural que, desde el año 98, se recuerda cada 15 de octubre. Mujeres de todas las razas, lenguas, culturas y economías tuvieron representación y un espacio donde hablar y escuchar, ofrecer y encontrar soluciones a los problemas del mundo rural.
Infinidad de cuestiones que marcan la actualidad agraria y medioambiental fueron tratadas en Conferencias y grupos de trabajo: el hambre, la producción y distribución de alimentos, la Política Agraria Común, el comercio mundial, o la protección de los habitats, se analizaron desde el instinto «multifuncional» con el que las mujeres extraen lo mejor del medio rural que constituye su hogar (multifuncional es la palabra mágica que se oye sin cesar por los pasillos de Bruselas y significa que el agricultor del siglo XXI tendrá que realizar actividades alternativas al cultivo de la tierra o mantenimiento del ganado).
Desde una perspectiva mundial, conviene insistir en el significativo papel de las mujeres rurales en la lucha contra la inseguridad alimentaria y la pobreza. Suministran el 50% de los alimentos que se cultivan en el mundo. Son las principales productoras y elaboradoras de los cultivos básicos (arroz, trigo y maíz), que proporcionan hasta el 90% de los alimentos que consumen la población pobre de las zonas rurales. Además, el trabajo que realizan a lo largo de la cadena alimentaria no se limita solo al cultivo, recolección, pesca y cuidado de los animales; también elaboran, conservan, almacenan y venden alimentos.
Sin embargo, a pesar de su innegable contribución al suministro y elaboración de alimentos, las mujeres rurales siguen siendo especialmente vulnerables al drama del hambre, circunstancia que obliga a realizar esfuerzo sobrehumanos por la superviciencia de la familia. Pero, cuando esta circunstancia está aún lejos de resolverse, la preocupación por «el estado de salud» de nuestro Planeta, las cuestiones medioambientales y el desarrollo sostenible, se han convertido en el principal tema de debate mundial. Precisamente, la contribución de las mujeres rurales en este ámbito ha sido, y sigue siendo, decisiva para «nuestro futuro común en la aldea global».
Gracias a sus especiales conocimientos de los sistemas de cultivo, variedades de semillas, suelos, gestión del agua, plantas medicinales, usos diversos del bosque, desempeñan una función esencial en el empleo sostenible de los recursos naturales y de la alimentación. La diversidad biológica, la conservación de los recursos fitogenéticos y el mantenimiento de los agroecosistemas depende en gran medida de los conocimientos de las mujeres rurales y, quizá la mayoría de las protagonistas de este milagro, ni siquiera son conscientes del mismo.
Dentro de nuestro contexto de la UE, y específicamente de España, el tema del género y la aplicación efectiva de la política de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, se ha convertido en un aspecto esencial a la hora del diseño, aplicación y evaluación de todas las políticas socioestructurales y, específicamente, de desarrollo rural.
Precisamente, bajo la Presidencia Española de la Unión Europea, la igualdad de oportunidades de hombres y mujeres en las zonas rurales y la contribución esencial de las mujeres agricultoras en la construcción del modelo de agricultura familiar, multifuncional y sostenible propugnado por la nueva política agraria común por el que aboga, se convirtió en uno de los ejes del debate de la Presidencia. Entre otras razones porque no es ninguna exageración afirmar que el mantenimiento de zonas rurales habitadas, depende de la voluntad colectiva de las mujeres de elegir este modo de vida.
Así lo tuvo que escuchar el propio Comisario Fischler, o quien se lo pidió una especial sensibilidad para las consecuencias que se derivarían de una nueva PAC restrictiva e infravalorada financieramente.
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación viene prestando, desde hace tiempo, una especial atención a la problemática de las mujeres rurales, y específicamente a la de las agricultoras, con el convencimiento de que el futuro del medio rural y del modelo de agricultura familiar y multifuncional sostenible depende de la implantación efectiva de la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.
Hace pocos días el Gobierno de España, a través del Ministerio de Agricultura firmó los convenios PRODER Y LEADER para Andalucía, que supondrán un gasto público de 343 millones de euros para que se puedan desarrollar y diversificar los proyectos en zonas rurales de nuestra Comunidad Autónoma, con una prioridad clara que consiste en apoyar el empleo y la actividad económica que haga posible que mujeres y jóvenes opten por no emigrar a los núcleos urbanos de mayor dimensión.
Por supuesto, todos somos conscientes de las dificultades existentes a la hora de la implantación efectiva derivadas de actitudes y comportamientos reacios a la introducción de estos planteamientos, problemas que, a menudo, las personas implicadas en procesos de desarrollo rural tienen que sufrir y superar.
En cualquier caso, resulta innegable que, aunque con dificultades, el crecimiento de la participación de las mujeres, y específicamente de la rurales y agricultoras, en la construcción de la sociedad civil, superando el ámbito limitado de lo familiar, resulta una de las principales transformaciones sociales de nuestro país y un hecho altamente positivo para la consolidación del renacimiento de la sociedad rural.
No resulta exagerado afirmar que las mujeres rurales (específicamente las españolas) están contribuyendo significativamente al diseño de un nuevo modelo de sociedad rural, y que, sin la contribución de las mujeres agricultoras no podremos conseguir el modelo de agricultura familiar, sostenible y multifuncional, deseado por la UE y por España. Por todo ello, merece la pena celebrar el día de la Mujer Rural, felicitar y reconocer su trabajo, y sobretodo intentar evitar su desaliento porque de otro modo perderíamos mucho.
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