Por qué el votante catalán se quedará en casa
Expertos consultados por ABC apuntan la madurez del electorado, la escasa competencia entre partidos y lo predecible de los resultados como causas de la abstención crónica en Cataluña

Cuando el próximo domingo los candidatos a presidir la Generalitat de Cataluña esperen sus resultados al cierre de los colegios, probablemente no sólo pensarán en el número de escaños que definirá su posición en el Govern, sino en qué papel ha jugado este año la abstención en su futuro político. Ávidos de participación, los candidatos han hecho malabares durante esta campaña electoral para intentar movilizar a una ciudadanía que lleva dormida demasiados años. La abstención en los comicios de este año podría aumentar notablemente, Según el sondeo de DYM para ABC , pasando del ya preocupante 43,2% de 2006 a un 47,7%. La cita de este año estará marcada por la desmotivación tras la sentencia del Estatut, el agotamiento del tripartito y la desafección de los votantes con la clase política, lo que, según los expertos consultados por ABC, derivará en una «participación poco superior al 50%» y en el «descalabro inevitable del PSC».
Ricardo Montero, catedrático de Sociología en la Universidad Autónoma de Madrid, apunta que hay varios tipos de abstencionistas . Por un lado el tradicional, aquel que simplemente carece de interés político o le disgusta el sistema y, en consecuencia, no vota. Pero destaca también otro perfil, ciertamente desalentador y que predomina en Cataluña: el votante que sólo se abstiene en las autonómicas. «Son personas a las que gusta lo que hay en España pero no lo que hay en Cataluña. Dan la espalda a las urnas y ejercen una abstención participativa desde el silencio», asegura. Y también advierte: «Contra este electorado no funcionan las campañas . Es un problema muy difícil de localizar», indica.
Dos fenómenos que se vienen produciendo de manera constante en la región son los denominados «voto dual» y «abstención diferencial». El primero se refiere al cambio en la tendencia del voto dependiendo de cada convocatoria electoral. Esto es, un voto en las elecciones generales, otro distinto en las autonómicas. El segundo fenómeno, la abstención diferencial, se refiere a la renuncia a las urnas que se produce en las elecciones autonómicas y que no se da en las generales.
Esto es, precisamente, lo que ocurrió en los últimos comicios: si en 2006 la participación en las elecciones autonómicas fue de un 56,4% , dos años después, en las generales de 2008, ascendió al 70,30%. Para Montero, el problema no está ni en los líderes ni en los programas políticos. «La cuestión está en el formato de la política que se está haciendo en Cataluña, no pueden hacerlo mal tantos años seguidos, tiene que haber algo más que no depende de ellos, y es el formato de la política catalana», destaca.
Síntoma de madurez
Pero lo que el profesor Montero considera un «problema crónico» es, sin embargo, un «milagro» para Manuel Fernández, profesor de Sociología Política en la UNED. «Lo chocante no es la abstención, sino la elevada participación que se da en las catalanas y también en las generales». Para Fernández, la abstención no es un inconveniente en Cataluña, sino un «síntoma de madurez de la sociedad catalana» . «Las tasas de participación son muy altas en comparación con el resto del mundo y se dan sólo en países en los que, o el voto es obligatorio, o se dan circunstancias especiales que requieren que la gente acuda a votar», considera Fernández.
«El hecho de no votar es un síntoma de madurez de la sociedad catalana»
Destaca, además, que el problema de la desafección con los dirigentes sí se debe al discurso político: «Tienen un discurso cerrado y que olvida las preocupaciones del ciudadano. Si se produce abstención diferencial es porque en las elecciones generales no hay que elegir entre derecha, izquierda, españolismo o nacionalismo, sino que las opciones son mucho más claras».
En Cataluña se produce también, a su juicio, una «abstención activa» debida al incremento que el voto en blanco ha tenido en los últimos años , una significativa protesta al sistema de partidos y a las opciones con las que cuentan los ciudadanos. El profesor señala que el problema acabará afectando al resto de Comunidades Autónomas: «Los ciudadanos se ven fuera del sistema y sienten que el juego político está al margen de sus intereses».
Fernández cree que «no hay fórmula mágica para levantar la participación» y apunta que la solución llegará cuando el sistema político responda a las necesidades de los ciudadanos . «Todo es síntoma de una sociedad madura que sólo se moviliza respecto a cuestiones de mucha importancia».
Un rival más fuerte
Si atendemos a los datos, el síndrome de la abstención tiene una clara explicación. El científico del CSIC, José Fernández Albertos, señala que la justificación más consistente a esta abstención diferencial es la falta de competencia . «En las elecciones generales la competición se produce entre PP-PSOE, lo que moviliza al electorado catalán porque el rival a batir [PP] está muy alejado de sus preferencias».
«Al votante descontento del PSC no le molesta que gane CiU»
«En la competición autonómica y municipal el rival es CiU, un partido que los socialistas no ven tan alejado de su ideario», destaca, basándose en las cifras del CSIC, que explican por qué el PSC es el partido más perjudicado. «Hay un cuerpo de votantes del PSC que concibe a CiU como una opción aceptable. Los líderes de CiU se perciben como rigurosos, preparados y atractivos y al votante del PSC, que quizá está descontento, no le molesta que gane» .
Además, reconoce la mayor fidelidad de los votantes de CiU en contraposición con el partido de José Montilla:«El PSC tiene que atender a diferentes electorados al mismo tiempo. Ha de tener el discurso catalanista, que le hace competitivo en las elecciones, pero también ha de defender lo que dice el Gobierno en Madrid. Tiene discursos ambiguos y eso genera votantes poco fieles». CiU, sin embargo, es, para el profesor de la UNED, un electorado homogéneo: «todos suelen ser catalanoparlantes, nacidos en Cataluña y no tienen problema en elegir entre distintas formas de ser catalán porque coinciden con la visión del partido de Mas».

A la competencia se une la falta de incertidumbre ante el resultado electoral. Las encuestas elaboradas por los medios de comunicación, el CIS y también el CEO en Cataluña , pronostican una rotunda victoria de CiU , que aunque no obtendrá mayoría absoluta sí aumentará sustancialmente su número de escaños (entre 60 y 62 según la encuesta de DYM). «Si los resultados se ven claros, la escasa incertidumbre se transforma en abstención porque el juego no motiva. Si, por el contrario, el rival es el PP, votarán mucho más porque el rival es atractivo».
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