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El cortejo de la avutarda

Casado y Rivera no se creyeron el guion teatral de Sánchez ni sus imposturas

Investidura de Pedro Sánchez y votación: últimas noticias en directo

Pablo Iglesias durante la sesión de investidura de ayer en el Congreso MAYA BALANYÀ
Manuel Marín

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Si para el español medio hay algún castigo mayor que asistir a una investidura, solo puede ser el de asistir a una investidura con dos horas de discurso presidencial a cuarenta grados de plomo, densidad dialéctica y utopía de un progresismo sobreactuado en busca de ... un Gobierno incierto. Los finales de julio en el Congreso siempre se salvaron con el tedio de una Diputación Permanente anodina, con un trámite de «pim pam pum» parlamentario desganado , con cuatro palmaditas en la espalda entre diputados prevacacionales, y con dos cigarros en el patio del Congreso… Y a seguir con las virtudes del estío. Pero este julio, España está en lo que Albert Rivera bautizó como la «habitación del pánico».

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