Un comisario de la Kitchen declara que Villarejo tenía a Rajoy al tanto de sus investigaciones
García Castaño, que delató la participación del secretario de Estado, da por sentado que Fernández Díaz lo sabía

El que fuera jefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO) de la Policía Nacional, el comisario Enrique García Castaño, afirmó el pasado 23 de marzo en su declaración como imputado en la Audiencia Nacional por la Operación Kitchen, que el también comisario investigado ... José Manuel Villarejo tenía al tanto a Mariano Rajoy de los temas que trabajaba.
En concreto, a preguntas del fiscal, García Castaño afirmó que «en las operaciones que hacía Villarejo, tenía su línea de comunicación política». «Él, cuando trabajaba en los temas que trabajaba, informaba a través de sus contactos al presidente del Gobierno y las cosas que han salido por ahí publicadas, las sabía el presidente del Gobierno», afirmó.
En este sentido incidió en que «tenía varios contactos» y también «un intermediario para llegar al presidente del Gobierno» al que informaba «de todo lo que llevaba», cosa que le constaba porque el propio Villarejo se lo había dicho.
El abogado de García Castaño volvió a este punto al término de la declaración de aquel 26 de marzo para concretar de qué asuntos tenía constancia que Villarejo hubiese reportado a Rajoy por esa vía de intermediación, dado que según afirmó, «siempre hacía llegar las informaciones que tenía al presidente del Gobierno».
Apuntó que dio parte de la grabación «famosa que se hizo en Londres a la señora Corinna (Larsen) y de los «pagos de fondos reservados para la liberación de periodistas». De la operación Kitchen, dijo no saberlo.
No obstante, también se refirió al que era ministro del Interior cuando se desarrolló el operativo, Jorge Fernández Díaz. La pregunta se la formuló el fiscal Anticorrupción Ignacio Stampa: «¿El ministro lo sabía?» «Yo estoy convencido de que sí. ¿Cómo no lo iba a saber?», dijo García Castaño.
El fiscal trataba de aclarar con nombres y apellidos quiénes estaban al tanto de que se estaba pagando con fondos reservados una operación irregular con «tres patas» o partes, según el comisario. Admite que su jefe directo, Enrique Barón, al frente de Información «no tenía ni idea». Lo sabía porque se lo había confesado otro de los imputados, el director adjunto operativo, Eugenio Pino. Según él, Barón quedó apartado por pérdida de confianza. Y señaló también al entonces responsable de la UDEF, Manuel Vázquez, quien despachaba con Pino, y cuya Unidad indagaba en las cuentas de Luis Bárcenas.
La delación de Martínez
Quien queda señalado de forma más diáfana es el secretario de Estado de Interior, Francisco Martínez. El comisario, una vez que había sido relevado de la obligación de guardar secreto, se explaya y explica cómo se gestó Kitchen en varios frentes.
La secuencia que narra es la siguiente. El DAO en la primavera de 2013 le encarga que se acerquen a Bárcenas y a su entorno para investigar el dinero que tenía en el extranjero. Dos o tres días después es el secretario de Estado el que le hace otra encomienda diferente: descubrir qué había en los discos duros que se había llevado el extesorero. «Me dice que la preocupación es que Bárcenas ha robado unos discos duros y ahí está toda la contabilidad de los últimos años del PP, por un lado, las donaciones, que no se sabía cuánto recibía y cuánto se quedaba, los pagos que hacía en B y no.. yo no soy muy experto. Le digo que trataré de saber si ese material existe y donde está», detalló el policía al juez García Castellón.
«Ese es uno de los encargos. Me pongo a trabajar, paralelamente a lo del DAO, pero es lo mismo. Buscar colaboradores, fuentes cercanas a Bárcenas para ver dónde tenía guardadas cosas».
-¿El secretario de Estado le encarga un plus sobre lo del DAO? -inquiere el juez.
-Sí, averiguar la contabilidad del PP.
En otro momento del interrogatorio, a preguntas de su abogado, fue más concreto. Tras afirmar que recibió orden de Francisco Martínez de encontrar los discos duros de Bárcenas «si es que existen», reconoció que el material que se decía que podían contener era «la contabilidad, pagos en B, sobresueldos y los ingresos que recibía el partido».
Asintió cuando el letrado le inquirió si también se intuía que los dispositivos albergaban datos de la reforma de la sede del PP en Génova o imágenes de los accesos de seguridad al edificio con personas «entrando a hacer donaciones irregulares». «¿Y en relación a una eventual cuenta de Bárcenas, Cascos y Arenas en Suiza?». «Se comentó», apostilló el comisario.
Pino, Gómez Gordo y Villarejo
García Castaño, alias «el Gordo», se acerca al chófer de Bárcenas Sergio Ríos para que colabore. «Le digo que trabaje por el bien del Estado y que me dé información, pero no quiso saber nada de mí», admite. Es la primera pata de Kitchen.
La segunda, según su declaración, se teje en torno al DAO y a tejemanejes políticos. «Me encuentro que aparece un señor en la DAO que está fuera de la Policía y que trae de la mano al conductor (Ríos), que está dispuesto a colaborar pero no conmigo. Me pareció un poco demencial».
Quien trae a Ríos es Andrés Gómez Gordo, expolicía en ese momento al servicio de Dolores de Cospedal en Castilla La Mancha. Y aparece la tercera pata: José Villarejo, que a su vez trabajará con Gómez Gordo y el chófer. «Yo estoy en tercera regional», dice el comisario al juez.
La razón por la que entra en juego Gómez Gordo, según Castaño, es porque asegura que sabe que Bárcenas se ha llevado los discos duros así como «grabaciones del PP sobre todo en los días en los que entraba gente a llevar dinero». Y añade que le daba la información que obtenían de Ríos a su jefa, no a él ni al secretario de Estado.
Lo que sí le proporciona él a Martínez es el contenido de tres teléfonos del extesorero. «Le dije a Ríos que estaba jugando conmigo», cuenta el comisario en referencia a los mensajes que se publicaron en «El Mundo» entre Bárcenas y Rajoy, el famoso «Luis, sé fuerte».
El chófer le confesó entonces que tenía tres teléfonos de Bárcenas que no tenían tarjeta ni batería. Se los entrega y él extrae con un técnico toda la información que había. «La meto en un pendrive y se la doy al secretario de Estado .Yo hice una copia, la tengo aquí».
En esos mensajes, según explica, la crítica se centra en Cospedal, en su indemnización y despido. Se habla de Javier Arenas, de Cascos, de Galeote, de lo que él considera el sector crítico a Cospedal. «No quiero entrar porque es política», dice. Está todo el trabajo que había hecho él y su grupo y señala que se retiró del operativo Kitchen a los diez o quince días. El trabajo sucio lo siguió Gómez Gordo y Villarejo de la mano del hombre infiel, el chófer.
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