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Dos acusaciones populares convierten su interrogatorio en un proceso a la Policía

N. VILLANUEVAMADRID. La agresividad en los interrogatorios de las defensas a los testigos de cargo no es algo que en la práctica resulte extraño. Sí lo es, sin embargo, que las preguntas de una

N. VILLANUEVA

MADRID. La agresividad en los interrogatorios de las defensas a los testigos de cargo no es algo que en la práctica resulte extraño. Sí lo es, sin embargo, que las preguntas de una acusación a un testigo propuesto por ella misma deriven en una auténtica batalla campal que convierta en benevolentes los interrogatorios de las defensas, hasta el punto de que éstas tengan que estar agradecidas por que una acusación les ha hecho el trabajo. Más aún si ese testigo es un policía.

Eso es lo que ayer volvió a pasar durante la decimoquinta sesión del juicio por los atentados de Madrid, sesión en la que las acusaciones populares Ayuda a las Víctimas y la AVT tomaron las riendas de unos interrogatorios a un testigo marcados desde el minuto uno por los intentos de humillar, deslegitimar y cuestionar su trabajo. Se trataba de Jesús Sánchez Manzano, jefe de la Unidad Central de Desactivación de Explosivos hasta diciembre pasado y responsable de todos los Tedax que participaron en la desactivación y análisis de los explosivos encontrados en los distintos focos y escenarios relacionados con el 11-M.

«¿Revisó usted las bolsas de todas las estaciones? ¿Estuvo presente en las desactivaciones? ¿La decisión de enviar los restos a Policía Científica fue suya? ¿Cómo es posible que el jefe de los Tedax no entienda de explosivos? ¿Le dijo la perito química si uno de los componentes era dinitrotolueno? ¿Le dijo si tuvo que lavar los restos de agua y acetona y qué hizo con el agua? ¿Participó alguno de sus hombres en el registro de la furgoneta? ¿Sería capaz de identificarlo? ¿Por qué no hicieron fotografías de las bombas? ¿Hubo un tiroteo en Leganés?». Las preguntas de estas dos acusaciones, que abarcaban muchísimos más aspectos de los que competen a un jefe de los Tedax en el estricto cumplimiento de sus funciones caldearon el ambiente en la Sala hasta el punto de que se podían escuchar perfectamente las desaprobaciones a los letrados (especialmente al de la AVT, Emilio Murcia) por parte de las víctimas que acudieron ayer al juicio y que, además de superar ampliamente el número de las que habían asistido a las últimas sesiones, provenían en su mayor parte de la Asociación Afectados de Terrorismo. La actitud en el estrado del citado abogado tampoco fue muy afortunada, pues tras formular una pregunta y decir el testigo que si se estaba dirigiendo a él, se le escuchó decir: «No, a mi padre... No te jode».

Desmarque

No era la primera vez que se ponían en escena unos interrogatorios tan incisivos, sorprendentemente mucho más que los formulados a los procesados. Ya sucedió la semana pasada, cuando el presidente del Tribunal, Javier Gómez Bermúdez, invitó a los dos letrados a retirar la acusación contra las 29 personas que se sientan en el banquillo al hacerles ver que estaban actuando como abogados defensores. Sin embargo, no fue hasta ayer cuando se puso realmente en evidencia el desmarque del resto de acusaciones de la estrategia de estos dos letrados, que si hasta hace unos días consistía en introducir a ETA en el 11-M, ahora va encaminada a acusar de forma más o menos sutil a la Policía de haber manipulado pruebas en los distintos escenarios de la matanza. Algo que no se ha atrevido a apuntar ni siquiera el abogado defensor de Zougam, lo que, en su caso, incluso sería más comprensible por su condición de defensor.

«Como acusación...»

Este desmarque se vio de forma muy clara en los casos de los letrados Gonzalo Boyé, que comenzó su interrogatorio diciendo: «Como acusación voy a hacerle varias preguntas (...)»; José María Fúster-Fabra, quien al concluir sus preguntas al perito, señaló: «Señor Manzano, quiero darle las gracias (por su trabajo) en nombre de las víctimas que represento»; o Antonio García, que, en defensa de Manjón y otras víctimas, optó por preguntar al testigo de forma directa (y para no dejar ningún atisbo de duda) lo que directamente no se habían atrevido a preguntar Ayuda a las Víctimas y AVT. «¿Su Sección manipuló la Kangoo y la llenó de cosas? ¿Alguien de su servicio manipuló en el laboratorio de los Tedax un cartucho para hacer que saliera Goma 2? ¿Alguien preparó un cartucho de Goma 2 para introducirlo en la Kangoo?».

«Como su obligación como testigo es decir la verdad, si responde afirmativamente estará incurriendo en un delito, por lo que no tiene por qué contestar», le recordó Gómez Bermúdez, que de nuevo delimitó los interrogatorios rechazando las preguntas que «no nos llevan a ningún sitio».

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