Sesión de control
Abascal culpa a Sánchez de la política arancelaria de Trump por ser «chulo» en vez de «diplomático»
El líder de Vox acusa al presidente de comprar a Rusia «el doble de gas» desde la invasión de Ucrania y este le responde: «Si quiere hablar sobre Putin, pregúntele a su amigo Viktor Orbán»
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, 'se ha colado' en la sesión de control del Congreso al Gobierno. La amenaza de imponer aranceles al aluminio y al acero afectará de lleno a España si se concreta. Y el líder de Vox, Santiago Abascal, ... ya ha encontrado un culpable: el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez. «Si tenemos aranceles, será por su culpa; y si no, será a pesar de usted», ha aseverado el dirigente derechista, socio internacional del mandatario estadounidense, después de exigir al secretario general del PSOE que cuide los lazos con los aliados de la nación y deje de amparar, en sus palabras, «a dictadores y terroristas».
Abascal, que pregunta al presidente en turno rotatorio —solo el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, lo hace cada semana—, llegaba reforzado en el plano internacional tras la exitosa cumbre en Madrid, donde se rodeó de sus homólogos internacionales como jefe de Patriotas, el partido político europeo de su espacio ideológico. El diputado de Vox ha utilizado todo su tiempo en una única intervención, en la que ha arremetido con la dureza que acostumbra contra Sánchez. «Tenemos un problema con usted», ha empezado, antes de soltar su diatriba.
El jefe de filas de Vox ha exigido a Sánchez que abandone sus relaciones con «narcoterroristas» como el presidente de Colombia, Gustavo Petro, «tiranos» como Nicolás Maduro, que impidió la toma de posesión de Edmundo González y revalidó su cargo entre una fuerte represión, y regímenes como «el de Hamás, Catar e Irán». «Marruecos, que no digo que no tenga que ser nuestro aliado, parece nuestro amo», ha agregado Abascal, quien ha acusado a Sánchez de financiar las infraestructuras hidráulicas del país vecino que, según él, destruye en España. «Sin olvidarnos de Putin, al que compra el doble de gas que antes de la guerra», ha apostillado. Desde el Ministerio de Transición Ecológica, fuentes consultadas por ABC admiten que el porcentaje de importación de gas ruso fue superior en 2024 al de años anteriores, pero remarcan que se debe a operaciones de compraventa de empresas privadas en las que el Estado no se puede entrometer.
Tras esa enumeración, ha entrado en la cuestión arancelaria. Abascal ha deseado que España no los acabe sufriendo, pero ha acusado al PP y al PSOE de ser los responsables de lo que en Vox llaman «el gran arancel». Es decir, el pacto verde para reducir las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera y contribuir a la lucha contra el cambio climático. El dirigente conservador ha cargado contra Sánchez por «enemistar» a España con Estados Unidos convirtiéndose en una suerte de «paladín» contra Trump. Abascal fue el único político español invitado a la toma de posesión del estadounidense.
«Usted, en vez de ser diplomático, se ha puesto chulo. Si tenemos aranceles, será por su culpa; y si no, será a pesar de usted», ha zanjado Abascal, después de señalar cómo Trump ha excluido a Italia, gobernada por Giorgia Meloni, de esa amenaza arancelaria. Ella, ha apuntado el líder de Vox, le cae «bien» al presidente de Estados Unidos. Sánchez, en un tono más serio del que emplea habitualmente para responder a Abascal, ha apuntado que su Gobierno ha concedido protección temporal a 125.000 venezolanos mientras que la administración Trump ha anunciado que no extenderá ese estatus a 300.000 venezolanos en su país y que, por tanto, podrán ser deportados.
«¿Va a poner el grito en el cielo por esta decisión?», se ha preguntado Sánchez, que se ha respondido a sí mismo: «No lo va a hacer porque es fuerte con el débil, pero es servil con el poderoso». El presidente del Gobierno ha defendido la posición de España en el conflicto en la franja de Gaza y, en un desprecio a los planes de Trump, ha dicho que no se resolverá «con un proyecto inmobiliario». Así, ha vuelto a defender la solución de los dos Estados —ya ha reconocido el de Palestina— y ha concluido su rifirrafe con Abascal con una pulla: «Si quiere hablar sobre Putin, pregúntele a su amigo Viktor Orbán». Orbán, en la cumbre de Patriotas, criticó el envío de ayuda a Ucrania en una guerra, dijo, «sin esperanza».
'Woke' vs. no 'woke'
El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, también ha dedicado su pregunta al presidente Sánchez al panorama internacional. El republicano ha querido saber cómo afrontará la «ola reaccionaria» en el mundo y con su usual sorna ha lamentado que esté «de moda» ser «facha». El diputado independentista ha cargado contra la deriva 'antiwoke' y ha dicho que todo lo que no es «puñetero facha» es, según la «ultraderecha», 'woke': desde la emergencia climática hasta la igualdad, pasando por la homosexualidad, «criticar a Franco», vacunarse, «no saludar como un nazi» e incluso la película 'Frozen'.
Rufián le ha pedido a Sánchez promover en la Unión Europea una red social pública alternativa a las existentes, claramente en alusión a X, cuyo dueño, Elon Musk, se posicionó a favor de Trump en las elecciones estadounidenses y ahora es su principal asesor en su Gobierno, y ha despertado una carcajada en la bancada de Vox. «No es de valientes plegarse al jefe de una multinacional», ha deslizado el separatista. El socialista, tras retomar otra vez las bondades económicas de su Ejecutivo, como había hecho en su cara a cara con Feijóo, se ha comprometido a impulsar el fin del anonimato en redes, la transparencia de los algoritmos y la asunción de responsabilidades por lo que se publique en ellas.
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