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El frustrado deseo de Laura Mintegi de abandonar la política

Argumenta «motivos personales», pero desde la «izquierda abertzale» reconocen sus discrepancias con Hasier Arraiz

El frustrado deseo de Laura Mintegi de abandonar la política efe

j. pagola

Desde un primer momento se resistió a entrar en la primera línea de la política pero, al final, Laura Mintegi se dejó convencer para presentarse a las pasadas elecciones autonómicas vascas como candidata a lendakari por la coalición Bildu. Sucumbió a la tentación de pasar a la historia del País Vasco como la primera mujer en acceder a Ajuria Enea , ya sus defensores le mostraron encuestas internas que daban el triunfo a los herederos de Batasuna. Las urnas, después, rebajaron la euforia.

Pero en ningún momento esta profesora de la Universidad del País Vasco y escritora euskaldún se ha sentido cómoda en el día al día de la política. Su carácter «rebelde» como le definen quienes más le conocen, no casa bien con las imposiciones que a menudo recibe de los «barones» de Sortu, entre ellos, Rufino Etxebarria, Joseba Permach y Pernardo Barrena Por cierto, ninguno de ellos con escaño en la Cámara de Vitoria. Sin embargo, fuentes conocedoras de la situación subrayan que la gota que ha colmado el vaso de su paciencia ha sido la creciente desavenencia que mantiene con Hasier Arraiz que, además de ser parlamentario, resultó elegido presidente de Sortu en el congreso fundacional. Arraiz era el llamado a ser el sustituto de Arnaldo Otegi al frente de esta formación mientras este permanezca en la cárcel. Pero hasta el momento no ha logrado el carisma que Otegi consiguió en las bases de la «izquierda abertzale». «Ni de lejos», dicen.

En cambio, sí se le atribuye poder interno, porque lo apadrinó el propio Arnaldo. Al parecer, Hasier Arraiz impuso a Laura Mintegi que otorgara, en sede parlamentaria, carácter político a los asesinatos de ETA y, en concreto, al atentado que acabó con la vida del dirigente de los socialistas vascos Fernando Buesa y de su escolta. Ello provocó una airada reacción no solo de las víctimas del terrorismo, sino también del PSE y PP . Esto afectó a Mintegi, que poco después intentó matizar sus declaraciones. Tampoco se sintió cómoda cuando los «duros» le impusieron que se trasladara a Ondárroa para evitar, junto a varios cientos de batasunos, la detención de una etarra.

De momento, convencida

Hace dos semanas, aseguran los mismos medios, Laura Mintegi, de 57 años de edad, mostró su deseo, incluso su decición, de abandonar el escaño . Alegó «motivos personales y cierto cansancio». Pero los medios conocedores de la situación interna de la «izquierda abertzale» atribuyen su amago de marcharse a sus discrepancias con Hasier Arraiz. En cualquier caso, los dirigentes de Sortu-Bildu la han convencido para que permanezca, por lo pronto un año más, ya que su abandono daría una imagen de división que los batasunos quieren evitar a toda costa.

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