Laura González-Molero: «La política debe crear entornos seguros para atraer la inversión»
entrevistas para un mundo nuevo
Es una de las ejecutivas españolas que ha llegado más alto en su sector. Afirma que «no me gusta ver al Estado como accionista de ciertas empresas» y que éste debe actuar desde la regulación
La ley de paridad, en siete claves

Laura González-Molero (Orense, 1965) es presidenta de la Asociación para el Progreso de la Dirección (APyD) y una de las ejecutivas españolas que ha llegado a lo más alto de la industria química y biotecnológica. Licenciada en Farmacia por la Universidad Complutense y ... Executive MBA por el IE Business School, ha desempeñado puestos directivos en gigantes farmacéuticos como Roche o Merck y ha integrado los consejos de administración de grandes empresas del Ibex como Acerinox, Sabadell y Viscofan.
-La economía española lleva 15 años estancada. El Banco de España dice que ya no convergemos con Europa. ¿Cuál es el papel de los ejecutivos en esta situación?
-Los ejecutivos tenemos un rol muy importante. Vivimos en un entorno regulado y esa regulación nos tiene que ayudar a crecer de una manera sostenible y viable financieramente a medio y largo plazo. El diagnóstico que citas es certero y exige una corresponsabilidad y un trabajo mucho más profundo de instituciones y de empresas. Estamos entrando en una dinámica de falta de colaboración que hace que los esfuerzos no vayan en la misma dirección. Hay regulación europea que nos está costando mucho aplicar, con costes importantes, la tecnología todavía no permite dar respuesta de manera ágil a muchísimas exigencias. Quedan muchas reformas por hacer y creo que tenemos que hacer un esfuerzo por definir cuál es el modelo de futuro que queremos para competir en el mundo.
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-¿Se alcanzó el nivel de representatividad femenino en los órganos de dirección que se marcó el gobierno en su ley del 40%?
-El Ibex 35 casi está en el 40%. Creo que se ha avanzado de manera significativa, pero yo creo que lo importante es asegurar que tengamos buenos órganos de gobierno. Soy una defensora de la diversidad en el sentido amplio de la palabra, diversidad de género pero también de edad, de conocimientos, de experiencia, de sectores, de nacionalidad, porque eso nos ayuda a tener una visión mucho más global. El mundo es global y tenemos que entenderlo. Queda camino por recorrer, pero no es cuestión de cuotas, es cuestión de elegir en cada momento y en cada circunstancia el mejor talento disponible. .
-¿Son distintas las directivas mujeres respecto de los hombres?
- Las personas son diferentes y me fijo en ellas. Hay buenos líderes, hombres y mujeres, y hay malos líderes, hombres y mujeres. Lo que sí creo es que, independientemente de nuestras características o lo que hayamos aprendido en la vida, todos tenemos que desarrollar esas 'soft skills' (habilidades blandas) como liderar por influencia, con ejemplaridad, ser genuino.
- Hace unos años dijo que la información manipulada iba a ser uno de los problemas más graves de nuestras sociedades. ¿Lo sigue creyendo?
- Lo creo muchísimo más que cuando lo dije por primera vez. Primero por la gran facilidad que hay de conseguir datos. Basta un teléfono en la mano para recibirlos. Pero la calidad y la fiabilidad de la información no siempre existe. Todos hemos creído noticias falsas. Es muy importante para un proceso de toma de decisiones, no solo en la vida profesional, aumentar nuestra visión crítica y asegurarnos de que esa información que nos han dado es correcta. Hay que intentar cotejarla porque si no es muy fácil manipular. El nivel de manipulación e intervencionismo que estamos viendo en la sociedad y en las personas es muy grande.
- ¿Como influye en su trabajo?
-Influye en que tengo que dedicarle mucho más tiempo y también exigir más información.
- El tiempo puede minimizar el error, pero no evitarlo…
- Nadie puede exigir que no nos equivoquemos. Yo dirijo un curso de gobierno corporativo en una escuela de negocios y siempre digo que la ley nos exige ser diligentes, pero lo que no nos puede exigir es que no nos equivoquemos.
«Todos tenemos que desarrollar esas 'soft skills' (habilidades blandas) como liderar por influencia, con ejemplaridad, ser genuino»
-Hay quien sostiene que en España la economía se ha desacoplado de la política. Que mientras ésta crea discordia, la economía prospera. ¿Está de acuerdo?
-Parcialmente sí y creo que es bueno. Mi análisis es, como decía antes, que nos tenemos que alinear porque hay que hacer reformas, sumar esfuerzos para fortalecer nuestra economía, reformar la legislación que regula la actividad económica para hacerla más potente y competitiva. Pero habiendo dicho eso, creo que es muy importante que las empresas, sus 'stakeholders' (grupos de interés) y sus accionistas tengan la libertad para definir cómo actuar en cada momento y en cada territorio. La realidad es que casi todas las compañías, después de la crisis financiera de 2008, encontraron una salida en la internacionalización. Esto hace que por un lado la política local nos afecte, nos importe y la seguimos de cerca, pero no es el único parámetro que tenemos en cuenta. Y eso nos da una cierta perspectiva y flexibilidad para tomar decisiones.
- Se ve que ha estudiado el tema porque en otra entrevista decía que le interesaba el modelo italiano que permitía que sus empresas triunfaran pese a su permanente crisis política.
- Me pregunté: ¿cómo han conseguido sobresalir estas grandes empresas italianas -marcas de lujo, de automoción, de consumo- pese a las frecuentes crisis políticas? Mis conclusiones fueron varias: primero, están muy internacionalizadas; segundo, tienen un tamaño, y esto es muy importante, que les permite una masa crítica para competir, y están muy comprometidas con su propósito y visión a medio y largo plazo. Cuando tienes eso sobrevives a los cambios políticos y eres capaz de avanzar de manera sostenible. Creo que hemos encontrado la manera de hacer eso a la española, ¿no? Tenemos que asegurar la supervivencia, la viabilidad de nuestras empresas jugando en el terreno que nos toque en cada momento y diversificando.
-Pero lo lógico es que a largo plazo el sistema político y el económico trabajen juntos, ¿no?
-Y a lo largo de la historia se ha hecho y lo seguiremos haciendo. Somos muy cortoplacistas y tenemos poca memoria. Lo que ocurre es que estamos en un momento especialmente convulso. Mira nuestros vecinos, ¿cómo está Italia, Alemania, Francia, Estados Unidos? Estamos en un momento en que están cambiando continuamente las circunstancias que nos hacen valorar el entorno y tomar decisiones, tenemos situaciones bélicas muy cerca de nuestro continente y todo esto no existía hace tres años. Tenemos que aprender a convivir con esto, gestionar de una manera inteligente, estratégica, y no solo a mirar al corto plazo. Tenemos que hacer el juego de pasar de luces cortas a largas continuamente.
-España tiene muchas pymes y siempre hablamos muy elogiosamente de ellas y yo siempre digo que tenemos muchas por elogiarlas tanto. ¿Por qué no crecen?
- Tenemos muchas pymes, pero tenemos más Pi que Me o sea, tenemos muchas pequeñas y pocas medianas. Como decíamos antes, muchas veces la escala es fundamental, necesitas tamaño para poder hacer ciertas cosas, en temas de innovación, de productividad. Yo creo que tiene que haber políticas mucho más activas, hay que pedirles menos esfuerzo regulatorio para que pongan todo su esfuerzo en el crecimiento porque si no es muy difícil pasar de pequeña a grande. Esta es una de las asignaturas pendientes, una de las grandes reformas que hay que hacer en nuestro país.
-Ha elogiado el sentido práctico del currículo educativo de EE.UU. ¿Es muy clásico nuestro canon educativo?
- Es demasiado academicista. He vivido en varios países de Europa, en EE.UU. y en Brasil y eso te permite ver cuál es el perfil y la formación de esos países. Nuestro currículo es muy academicista y esa parte es cada vez menos firme, menos robusta. Pero además nos falta otra parte que es muy importante: en el modelo americano, ellos aprenden muy pronto a exponer, a dialogar, a debatir. Está pendiente una revisión de nuestro modelo académico en profundidad.
«La cualidad que hoy es más importante en la empresa es un buen liderazgo inclusivo»
-¿Qué cualidades cree que son las más importantes para gestionar y liderar en una empresa?
-Hoy, la cualidad más importante es un buen liderazgo inclusivo. Hace 20 años la parte técnica era muy importante y necesitabas un primer ejecutivo que fuera casi un ingeniero nuclear. Hoy también necesitas equipos técnicos y no quiero quitarles valor, pero lo más importante de un líder no son sus conocimientos técnicos sino su capacidad estratégica, su capacidad de desarrollar proyectos inclusivos, en los que atraiga talento. Hoy en día el activo más escaso y difícil de conseguir es el talento, no es la financiación -ésta existe y se consigue sobre todo si hay un buen proyecto-, lo difícil es encontrar personas, líderes, con la fuerza, con el espíritu para poder llevar a cabo los proyectos. Un líder tiene que ser ilusionante, tiene que ser genuino para poder inspirar, tiene que ser inclusivo, tiene que aprender a liderar en la adversidad, en momentos complejos, ser resiliente, tener esa capacidad de ilusionar y de ilusionarse y también de ser humilde. La humildad es muy importante a la hora de atraer talento.
- ¿Qué cosa creía a pie juntillas hace 30 años y la experiencia ha desmentido?
- Hace 30 años pensaba que había verdades absolutas. Pensaba: ¡bueno, por supuesto que esto es así y se hace así! Y hoy, cada día cuestiono más cosas, creo que cuanto más cosas has experimentado te das cuenta de que no existen verdades absolutas.
-Vivimos un invierno demográfico, no nacen niños. ¿Qué opina?
-Es un verdadero drama porque estamos cometiendo un suicidio absurdo. Tenemos que hacer una revisión de cuáles son las prioridades de nuestra vida y de la sociedad como tal. Y tenemos que apoyar y fomentar la natalidad, pero de verdad. No tenemos ni para el reemplazo generacional. El año pasado leí en la prensa que en una comunidad autónoma las personas preferían tener un animal de compañía antes que un hijo. Eso es muy triste porque perdemos esa generosidad que exige tener un hijo, porque la vida exige sacrificios.
- Sucede que en la etapa en la que las mujeres son más fértiles están formándose o abriéndose paso en una carrera. El mundo está diseñado para que triunfe el que no tiene hijos porque lo diseñó gente que no los tenía. ¿No deberíamos darle la vuelta a la carrera profesional?
- Pero como eso es muy difícil, porque me veo incapaz de darle la vuelta a las carreras profesionales de todo el mundo, lo que digo es que hagamos cada uno lo nuestro para que entre todos consigamos un cambio. Creo que hay que tener objetivos realistas, que sean alcanzables. Hay grandes profesionales que son madres exitosas. Hacer esa lectura desde el diseño social nos da miedo, pero la que tengo que diseñar mi vida soy yo, no es el mercado. Somos nosotras las que tenemos que marcar nuestra vida, nuestro futuro y lo que queremos. Y si realmente quieres tener hijos, los tienes y trabajas y tienes éxito, tomando las decisiones de pedir ayuda y de ser menos perfecta en otras cosas.
«La ciberseguridad es una amenaza real, el impacto puede ser enorme»
- ¿Cuáles son las últimas tendencias del gobierno corporativo?
-Hace poco la CNMV ha llamado la atención sobre la ciberseguridad. Nos hemos dado cuenta de que es una amenaza real, que el impacto puede ser enorme y entonces es una recomendación que está en lo más alto de la agenda de los consejos. Después del Covid hubo un impulso enorme hacia los mapas de riesgos. Estas son ahora mismo las tendencias: mapas de riesgos actualizados, revisados con una frecuencia mayor, porque el entorno es mucho más inestable, vulnerable y cambiante que hace cinco años, ciberseguridad, nuevas tecnologías y la inteligencia artificial. ¿Cómo van a afectar a nuestro modelo de negocio, a las personas y a la gobernanza? Hace tres años también empezamos con ESG, toda la parte medioambiental, de gobernanza y social. Estas son las macrotendencias, que tenemos ahora mismo en todos los consejos a la que hay que añadir la preocupación por las cadenas de suministro. Continuamente tenemos que estar viendo todos los aspectos que pueden afectar a nuestro modelo de negocio de una manera holística. En el pasado, la mirada era mucho más financiera, industrial y productiva, pero hoy en día es mucho más holística.
-¿Qué le parece el retorno del Estado como accionista en algunas empresas?
- No me gusta porque creo que tiene que haber libre mercado y tiene que existir la posibilidad de que las empresas tomen las decisiones que consideran adecuadas para poder competir en él. Creo que si se hace tiene que ser de una manera muy quirúrgica y en situaciones muy especiales, pero no estoy a favor a ese tipo de decisiones.
-¿No le gusta porque ve la tensión entre el interés del Estado y el de la actividad empresarial o por otra razón?
-Esa supervisión la puedes hacer a través de otros organismos sin estar dentro de los consejos de administración y sin intervencionismo. Creo que tiene que haber una supervisión, sin duda, y de hecho existen organismos que deben de velar por ello y poner las sanciones a las compañías que no cumplan, pero tenemos que conseguir que las empresas entiendan ese entorno, que hay una regulación adecuada y justa que les permita competir, porque es la única manera de poder avanzar de una manera sostenible. Se hizo en España hace 30 años cuando se liberalizaron un montón de compañías.
-De hecho existen instrumentos legales en manos de los estados para evitar la llegada de un accionista inconveniente.
-La casuística es enorme y cada caso hay que estudiarlo con muchísima profundidad y ver los pros y los contras a medio plazo. Soy defensora del libre mercado, creo que hay que entender muy bien la regulación, hay que entender la intencionalidad de verdad de los accionistas que quieren incorporarse, para que el Consejo de Administración tome la decisión que considera más adecuada en cada momento.
- Hablamos de la internacionalización de la empresa española. Pero llega un momento en que algunas empresas consideran que España se les queda pequeña y tienen que mudarse por su operativa. ¿Cómo juzgó la reacción del gobierno ante la marcha de Ferrovial?
-La responsabilidad de los gobiernos y la manera inteligente de atraer a la inversión es creando entornos que sean seguros. La seguridad jurídica es lo más importante para un empresario. Lo he tenido presente toda mi vida. Cuando he tenido que defender proyectos de inversión en España frente a otro plan que presentaban mis colegas en Francia, Italia o en EE.UU., siempre tenía claro que un argumento que había que poner en la mesa era la seguridad jurídica. Porque siempre se preguntaba 'oye, pero esto es seguro, y si cambian las normas a mitad de partido, y si perdemos toda la inversión, o nos nacionalizan, o perdemos la tecnología'. Los gobiernos lo que tienen que hacer es crear condiciones que atraigan al inversor, que los nacionales y extranjeros vean que tienes un entorno regulador y político con el que se puede hablar y que ofrece certezas para que tú puedas crecer tu negocio. Con amenazas no vas a convencer a nadie.
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