el quinto en discordia
Las bondades del mercado
El BBVA trata de llegar al accionista minoritario del Sabadell porque sabe que es quien, en última instancia y por la fuerte vinculación de muchos de estos accionistas con el banco catalán, va a tener la última palabra
Llamada de atención
El pulso entre el BBVA y el Sabadell llega su recta final. Y los dos bancos están echando el resto. Intercambian golpes, en forma de anuncios en los medios, en los que desgranan las bondades de sus respectivas propuestas. El banco vasco trata de ... llegar al accionista minoritario del Sabadell porque sabe que es quien, en última instancia y por la fuerte vinculación de muchos de estos accionistas con el banco catalán, va a tener la última palabra. El mensaje es lo lejos que pueden llegar juntos. A lo que el Sabadell responde de forma muy atinada, enfatizando lo muy bien que les ha ido solos estos últimos años. Ayer a doble página en prácticamente todos los medios salían con una carta firmado por Oliu, ilustrada con un gráfico que reflejaba el comportamiento de los precios de las acciones de los bancos españoles desde que se truncó el primer amago de acercamiento hace más de cuatro años. Esta situación, con independencia de cuál sea el desenlace, dan pie a algunas reflexiones sobre el sector bancario en su conjunto y sobre esta operación en concreto. La primera es que el proceso de consolidación no ha terminado.
En España la transformación ha sido absolutamente extraordinaria -la mitad del sistema financiero que estaba en manos de las cajas en 2008 prácticamente se ha volatilizado, lo que sin duda constituye un gran avance- pero quedan los últimos coletazos. Hay algunas entidades que en las circunstancias actuales no son o, mejor dicho, siguen sin ser, dueñas de su destino. Estas entidades pasaron el Rubicón pero no tiene mucho sentido que sigan solas su camino por un tema de eficiencia. Uno más uno, en el caso de los bancos, es más de dos. Además, es algo buscado por el supervisor por lo que los planteamientos pacatos que algunos tratan de impulsar tienen las patas muy cortas.
Por otra parte, la evolución del precio de las acciones estos últimos años a lo que se agarra el Sabadell, es una muy buena muestra del cambio que se ha producido en el sistema financiero europeo. La rentabilidad de la banca se ha normalizado por lo que el comprador ya no tiene la sartén por el mango. Los precios son otros. Y el múltiplo a pagar por esas sinergias que se van a alcanzar con la integración es más elevado de lo que era hace solo cuatro años. Es algo que los potenciales compradores también tienen que asimilar. Se han acabado los chollos.
Por último, hay que también entender que ha empezando el baile europeo. Orcell ha sido el primero en mover ficha pero el resto van a seguir. Las entidades medianas españolas son probablemente la mejor puerta de entrada a un mercado tan competido como el nuestro. Y la veda ya se ha levantado.
En resumen y con independencia de lo que termine sucediendo en este episodio, no duden de que habrá más capítulos. Si sale porque eso propiciará que algún otro trate de rebañar el plato. Y si no sale porque eso obliga a todos a reposicionarse. En un momento en el que cualquier día de estos nos despertamos con alguna entidad europea tocando la puerta. Y, por fin, en un mercado en el que los vendedores tienen la última palabra. ¿Alguien duda de las bondades del mercado?
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