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Un italiano con acento alemán toma las riendas del BCE

El Ecofin da el visto bueno al elegido de Merkel, otro paladín del rigor monetario

Un italiano con acento alemán toma las riendas del BCE AP

ÁNGEL GÓMEZ FUENTES

Superadas las reticencias de Angela Merkel, los ministros de Economía de la eurozona eligieron hoy por unanimidad al gobernador del Banco de Italia, Mario Draghi, como presidente del BCE. El nombramiento oficial se realizará en la cumbre de los líderes de la UE, el 23 y 24 de junio, tras consultar a la Eurocámara. Draghi ocupará el sillón que deja libre Jean Claude Trichet, cuando expire su mandato el 31 de octubre. El propio Trichet lo consideraba desde hace tiempo como su sucesor preferido.

Merkel, que temía reacciones en contra de su electorado ante el nombramiento de un italiano, país considerado inflacionista y con uno de las mayores niveles de deuda pública, ha terminado por dar su visto bueno al no encontrar alternativa. Para obtener la «bendición» de la canciller el gobernador del Banco de Italia llevaba tiempo haciendo campaña y subrayando que la política monetaria debe orientarse a la «estabilidad de precios»: «Contra la inflación soy agresivo como cualquier alemán». Incluso el ministro de Economía alemán, Wolfgang Schäuble, respaldó abiertamente a Draghi, destacando su «buena reputación, integridad y profesionalidad». Fue crucial para promover su candidatura la entrevista al Frankfurter Allgemeine del 15 de febrero, donde aconsejaba a Europa «seguir el modelo alemán». Nadie consideró que fueran palabras vacías, porque Draghi tenía pruebas sólidas para exhibir: Al interno del consejo directivo del BCE ha sostenido una línea de rigor monetario, y en la Banca de Italia, que guía desde diciembre del 2005, había sabido mantener los ojos abiertos en los años precedentes a la crisis, evitando que los bancos italianos participaran demasiado en los peligrosos juegos de las especulaciones e «innovaciones financieras».

La crisis consagró a Mario Draghi en la escena internacional, cuando recibió el mandato del G20 de Londres, en 2009, para reescribir las reglas de las finanzas en su calidad de presidente del Consejo europeo de Estabilidad Financiera. Después demostró habilidad para construirse una imagen del mejor candidato, gracias a su reputación de hombre serio, pragmático, reservado y capaz de lograr consensos con un infatigable y paciente trabajo. Draghi es capaz de posicionarse siempre en medio de la corriente, para esquivar polémicas y contraposiciones. No le gusta el rigorismo doctrinario, por considerar que a veces produce consecuencias opuestas a las deseadas. Por ello, opta por el pragmatismo anglosajón.

Para Italia, la conquista del BCE es un logro, tras años de escasa representación en puestos de relieve internacionales. «Estamos felices, es un buen éxito», ha dicho Berlusconi. Aunque los elogios hacia Draghi son generales, desde Alemania surge aún alguna reserva. El liberal Frank Schäffler, miembro de la Comisión de Finanzas del Bundestag, declaró que «Draghi es bravo, pero no es suficiente duro con la inflación».

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