Los pilotos de Iberia amenazan con una huelga a las puertas del verano
Los trabajadores de Iberia dan vía libre a la convocatoria, aunque seguirán negociando

Neutralizadas las movilizaciones del personal de AENA y con el plante de los controladores aún en la retina, una nueva amenaza de huelga vuelve a poner al sector turístico con el corazón en un puño. Esta vez es la sección de Iberia del Sindicato de Pilotos de Líneas Aéreas (Sepla) la que ha dado el puñetazo sobre la mesa. En la celebración de la primera asamblea de las dos previstas para esta semana, los pilotos autorizaron a la organización sindical «para poder utilizar cualquier medida a su alcance, incluso la huelga» como señal de rechazo a «los expedientes abiertos» por la aerolínea «en materia de descansos» y por la «constante externalización de vuelos».
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Esta propuesta no conlleva la celebración inmediata de paros , pero permite agilizar el proceso y deja el camino libre de estorbos para la convocatoria de huelga «en el caso de que fuera necesario» , lo que añade un elemento de presión para la próxima temporada de verano. El Sepla insiste en que su intención es negociar «hasta el último minuto» y que ha enviado a AIG (resultante de la fusión de Iberia con British Airways) una nueva solicitud para reunirse con los representantes del grupo. El sindicato denuncia que la compañía «lleva meses sin negociar el nuevo modelo» de vuelos de corto y medio radio, razón última del conflicto que enfrenta a trabajadores y directivos.
Expediente a siete pilotos
La apertura de un expediente a siete pilotos (tres de los cuales ya están multados con una sanción de 60 días de empleo y sueldo) por incumplir la normativa de descanso y los turnos de incidencias ha enquistado las negociaciones, ya de por sí crispada por la transferencia de servicios a Vueling y Air Nostrum.
El sindicato de los pilotos asegura que la aerolínea de bandera cede más de 30.000 horas de vuelos a sus subsidiarias , «incumpliendo así todos los pactos de convenio alcanzados año y medio antes y después de 11 años sin llegar a acuerdos con los pilotos».
Lo cierto es que la fuerte competencia derivada de la entrada de los servicios de bajo coste en el mercado nacional y europeo planteó a Iberia la necesidad de recortar sus costes de explotación . Para ello, los trabajadores proponen un modelo que pasa por la creación de una «low cost» integrada en la empresa, que no desemboque en la externalización de los empleos.
Cruce de reproches
Los desencuentros vienen de lejos y el transcurso de los meses no parece haber servido para acercar las posiciones. Sepla insiste en que ha ofrecido un plan de viabilidad, que contempla la creación de nuevas categorías profesionales con salarios «más bajos y competitivos». Esto permitiría ahorrar 600 millones de euros , cifra que, según el sindicato, «supera el ahorro que producirán las sinergias de la fusión» con la aerolínea británica.
Asimismo, los pilotos exigen un convenio de mayor duración —ya que el «último se firmó solo por un año»— que permita, durante 2013, 2014 y 2015, «unas subidas salariales sujetas a productividad y beneficios que permitan una recuperación de parte del poder adquisitivo perdido desde el año 2005». Al no recibir respuesta, añaden, han decidido cambiar la plataforma de negociación.
La compañía presidida por Antonio Vázquez, por su parte, argumenta que los trabajadores «no aceptan las medidas de productividad» presentadas por la empresa y que los pilotos expedientados han rechazado prestar los servicios de incidencias recogidos en el convenio.
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