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Las ayudas públicas a la banca nacionalizada ya cuadriplica su patrimonio

La nueva regulación busca reducir el importe de las nuevas inyecciones en el sector financiero

Las ayudas públicas a la banca nacionalizada ya cuadriplica su patrimonio abc

maría cuesta

Recuperar las ayudas públicas ya concedidas a la banca a través del FROB es el gran reto que afronta el Estado para dar carpetazo a la crisis bancaria sin dañar el bolsillo del contribuyente. Hasta la fecha, el fondo de rescate bancario (FROB) ha invertido unos 12.000 millones de euros en entidades que han sido nacionalizadas.

A junio de 2012, por su parte, las mismas entidades registraron un patrimonio de 3.170 millones, un importe cuatro veces inferior . Estas cifras vienen a reflejar el saneamiento de los balances pues gran parte de los recursos públicos inyectados ha sido utilizados por las entidades para absorber pérdidas, precisamente el objeto de la inversión. Ahora, el problema se concentra en las posibilidades de cobro.

Las perspectivas pintan un escenario complicado que ya llevó al FROB a provisionar totalmente estas inversiones en sus estados financieros del año pasado. La razón no fue otra que considerar el cobro de dicho importe como algo improbable (a excepción de la participación en Banco de Valencia). El importe pasará a engordar el déficit público en 2011 o años posteriores según se vayan computando las pérdidas.

En cualquier caso, esta historia no se repetirá, al menos con tanta crudeza, con las próximas ayudas que conceda el Estado. La nueva regulación establece que las entidades que quieran acceder a los fondos públicos tendrán que presentar al Banco de España un plan de recapitalización en que deberá figurar el reparto de las pérdidas entre sus accionistas y acreedores . Se trata de minimizar el coste para el contribuyente de una inversión que está muy lejos de ser ajena al riesgo.

EE.UU. sale de AIG

No obstante, y con tiempo, esta historia puede tener un final feliz. Ejemplo de ello se encontraba ayer al otro lado del Atlántico. Cuatro años después de que EE.UU. anunciara la nacionalización del gigante asegurador AIG, el Tesoro norteamericano anunció la colocación un paquete de 18.000 millones de dólares en acciones de la compañía, con lo que dejará de ser el accionista mayoritario por primera vez desde que se anunciara el polémico rescate.

AIG estaba considerada una firma sistémica, lo que forzó al Gobierno estadounidense y a la Reserva Federal a salir en su auxilio e inyectar 182.000 millones de dólares públicos para evitar un colapso poco después del desplome de Lehman Brothers. Hasta ahora, el Gobierno de EE.UU. ha reducido su participación progresivamente del 92% hasta el 53% y ahora en torno al 20%. Hasta la fecha, el Gobierno de EE. UU. ha recuperado cerca de 23.300 millones de dólares de lo invertido .

En contra de que España, y sus contribuyentes, vivan una situación similar a la de IAG juega el retraso con que se ha puesto en marcha la reestructuración del sector financiero y la articulación de las ayudas públicas. De hecho, hasta la fecha se han puesto en marcha tres reformas financieras y ninguna ha conseguido hasta la fecha despejar las dudas sobre la salud de las cuentas bancarias españolas .

Septiembre es, en este sentido, un mes clave, en que se conocerán los datos definitivos de las auditorías y los test de estrés individualizados (esperados para final de mes). Fuentes financieras aseguran que la próxima semana, Oliver Wyman, la firma encargada de la prueba de esfuerzo, se reunirá con las entidades para informarles de la pérdida esperada que ha calculado para cada una de ellas, a partir del cual se construirán sus necesidades de capital.

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