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Fútbol

Bellingham maradonea en Nápoles

Liga de Campeones

Asistencia y gol antológico del inglés, en otro partido en el que el Madrid tuvo que remontar un tanto en contra. Un misil de Valverde le dio el 2-3 definitivo

El uno por por uno del partido

Bellingham celebra su gol contra el nápoles AFP
Rubén Cañizares

Rubén Cañizares

Nápoles (Italia)

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El caos de Nápoles tiene su encanto. Tan pronto tienes que esquivar una vespa con una madre y dos bebes, cómo echar a correr en un paso de peatones, en el que la preferencia la tienen los coches. Son las leyes no escritas de esta peculiar ciudad, custodiada por el Vesubio, y con sus mini playas del paseo marítimo atestadas de gente desde bien temprano para darse un chapuzón. A quién le gusta el invierno existiendo el verano.

Treinta grados ayer en Nápoles y unos cuantos más en el Diego Maradona, uno de los estadios más calientes de Europa y, con permiso de Celtic Park, el que mejor entona '¡La Chaaaaaaampions!'. Fuego que apagó el Madrid con un gran Bellingham y un obús de Valverde.

Ancelotti planteó un partido idéntico al de Girona, con la única novedad de Vinicius en lugar de Joselu. Camavinga repitió en el lateral izquierdo. Si el francés no quería arroz, ya tenía dos tazas. Complicado imaginar un partido gordo sin él ahí. Mendy y Fran García se lo han puesto fácil a Ancelotti.

Como en tantos otros partidos, al Madrid le tocó remontar. Vive en ese eterno idilio al filo del abismo. Fue en el 19 cuando Ostigard hizo estallar la Curva A, que para ser sinceros necesita poco para ponerse a cien. Un córner botado por Kvaratskhelia lo remató Natan, en el segundo palo, al larguero. Regalo de Kepa, otra vez señalado en el juego aéreo. No midió bien la curva del balón y decidió estirar su brazo derecho en lugar del izquierdo, en un movimiento contra natura que le dejó con el molde. El rechace en la madera lo mandó el central noruego a la red. Celebración coral junto a los ultras, con el foso como único elemento de separación. Peligro, pero esto es Nápoles.

Defender a Kvaratskhelia no se puede enseñar en las academias, pero cuando un futbolista mejora la jugada cada vez que toca el balón, solo queda levantarse y aplaudir. Por suerte, el Madrid no anda cojo, y tras el 1-0 sacó su peso continental para devolverle la moneda a los de Rudi García. Y por partida doble.

Empató en el 27 Vinicius, primer gol en Champions esta temporada y segundo en el global. Mala entrega de Di Lorenzo en salida de balón y astuto Bellingham, intuyendo la dirección del pase y la poca intensidad del mismo. Robo del inglés, asistencia a Vinicius y el brasileño orientó su cuerpo para golpear con el interior al palo izquierdo de Meret. 1-1.

El impacto de Jude subió varios escalones siete minutos después. En el 34, recibió un balón a cuarenta y cinco metros de la portería y echó a correr en línea recta hacia el área italiana. Anguissa le persiguió como el Coyote va detrás del Correcaminos. Ya en el área, le hizo un traje a Ostigard, le cogió el ancho a la cintura y fusiló con su pierna derecha a Meret. Ocho goles y tres asistencias de Jude en nueve partidos, y homenaje a Maradona en su casa. Hasta en eso se le cae la clase de los bolsillos.

El 1-2 al descanso mostró lo que es este Nápoles de Rudi García. Un equipo de Champions de mediocampo en adelante y otro de Conference de mediocampo hacia atrás. También hubo tiempo antes del refrigerio de ver a Kepa tomarse su propia vendetta. Paradón a cabezazo poderoso de Osimhen, que juega con muelles bajo las botas. Bajo palos, Arrizabalaga es donde más se acerca a Courtois, pero la distancia es evidente.

Valverde responde a Zielinski

El VAR le echó pimienta a la segunda parte, con un penalti de fútbol moderno de esos con los que te vas a la cama sin cenar. Osimhen recibió dentro del área y su centro lo taponó Nacho con un 'tackle' que, tras interceptar el balón con sus pies, le rebotó en los brazos, extendidos por pura aerodinámica de la acción. Si lo que quieren es que los defensas vayan al suelo en el área con los brazos anudados en la espalda, que se inventen otro deporte. Zielinski la puso en la red, previo toque en el interior del palo derecho.

Al 2-2 en el 54 le precedieron los mejores minutos del Nápoles, pero como tantas otras veces, la tostada cayó del lado del Madrid. La salida de Modric le devolvió el balón y el dominio al Madrid, y en su pie derecho nació el 2-3. En el 78, córner botado por el croata, rechace de la defensa napolitana y misil tierra aire de Valverde desde 30 metros. El balón hizo temblar el larguero y rebotó en la nuca de Meret, que había volado para un imposible. Carambola para sellar tres puntos que allanan el camino a octavos y la primera plaza del grupo.

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