Juegos Olímpicos
El gobierno francés no ha detectado amenazas a la seguridad de la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos
Gérald Darmanin, ministro saliente del Interior, asegura que hay un plan B para el desfile de las delegaciones por el Sena en caso de que se produzca una alerta terrorista de última hora
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A cinco días del arranque de París 2024, el gobierno francés asegura que hasta ahora no ha detectado amenazas terroristas contra la seguridad de la ceremonia de inauguración, en la que participaran 160 jefes de Estado y de gobierno y 350.000 espectadores.
« ... Hasta donde sabemos, no existe una amenaza conocida sobre la seguridad de los Juegos Olímpicos», aseguró el ministro saliente del Interior, Gérald Darmanin, en una entrevista con Le Journal du Dimanche. «Ni los servicios de inteligencia ni los servicios extranjeros con los que estamos coordinados han detectado una amenaza exógena», añadió Darmanin, quien, sin embargo, es consciente de que «el riesgo cero no existe».
El ministro confirmó que la ceremonia de apertura se realizará según el plan previsto inicialmente. Por primera vez en la historia de los Juegos Olímpicos, el desfile de los atletas no tendrá lugar dentro de un estadio, sino que los 9.000 atletas de las 206 delegaciones descenderán por el río Sena en 85 barcos en un recorrido de 6 kilómetros pasando por delante de algunos de los monumentos más emblemáticos de la capital francesa.
Sin embargo, el gobierno francés ha previsto un plan B o «un plan de contingencia» en caso de que se produzca una alerta terrorista de última hora que obligue a cambiar los planes de la ceremonia inaugural.
Las autoridades francesas han realizado hasta ahora unas 960.000 investigaciones administrativas para tratar de evitar que se cuelen personas potencialmente peligrosas entre el personal de París 2024, los agentes de seguridad privados, los voluntarios, los periodistas, el personal de los estadios y entre los atletas y miembros de los equipos olímpicos.
Unas 4.340 personas que podrían suponer una amenaza a la seguridad de los Juegos Olímpicos no podrán participar, tras las investigaciones administrativas realizadas hasta ahora, confirmó Darmanin.
Entre esas personas apartadas había menos de un centenar sospechosos de ser agentes o espías de países extranjeros; 19 personas incluidas dentro del fichero de Señalamientos para la Prevención de la Radicalización Terrorista (FSPRT) y «susceptibles de pasar al acto»; y 359 personas con una orden de expulsión del territorio francés, precisó el ministro.
También se han excluido del dispositivo de los Juegos a 139 personas inscritas en el famosos fichero S como posible riesgo a la seguridad nacional por su radicalización, entre los que había tanto «militantes del islamismo radical», como «militantes políticos radicales de ultraizquierda y de ultraderecha».
Darmanin explicó que han logrado detectar a «individuos potencialmente peligrosos: 257 islamistas radicales, 181 miembros de la ultraderecha y 95 de la extrema derecha».
Más de 45.000 policías y gendarmes velarán por la seguridad de la ceremonia de apertura y unos 30.000 agentes lo harán el resto de los días que duren las Olimpiadas. También se prevé el despliegue de 18.000 militares franceses, en caso de que sea necesario. Unos 1.750 policías extranjeros reforzarán el dispositivo de seguridad de los Juegos, entre ellos 313 policías y guardias civiles españoles.
La ceremonia de apertura es desde el punto de vista de seguridad uno de los grandes desafíos para el ministerio del Interior: a los 326.000 espectadores asistirán a la ceremonia a ambas orillas del Sena, habría que añadir los 50.000 que la mirarán en pantallas gigantes desde las zonas de aficionados en París y las 200.000 personas que se calcula que la seguirán desde las ventanas y balcones de edificios con vistas al río.
Francia, que sufrió en 2015 y 2016 una oleada de atentados yihadistas, se encuentra actualmente en el nivel más alto de alerta terrorista. La policía francesa detuvo en mayo a un ciudadano ruso de origen checheno de 18 años que planeaba atentar en Saint-Étienne, al suroeste de Lyon, y morir como un mártir durante las pruebas olímpicas de fútbol.
También se han detenido en las últimas semanas a varias personas que proyectaban acciones de diferente índole durante el paso de la antorcha olímpica por varias ciudades francesas.
El corazón de París se encuentra blindado tras la entrada en vigor el pasado jueves del perímetro de seguridad desplegado para la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos y la exigencia de la presentación de un código QR a la policía para poder acceder a ciertos lugares dentro del perímetro.
También existen otras amenazas que sobrevuelan los Juegos Olímpicos como la pandemia del Covid, amenazas de huelga, golpes de calor, aglomeraciones de gente, boicots, el temor a un ciberataque ruso o protestas ligadas a conflictos internacionales como el conflicto entre Israel y Palestina o a cuestiones locales, en plena crisis política en Francia por la falta de gobierno tras las elecciones legislativas del 7 de julio.
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