El contragolpe
¡Eh, Barrios, qué te pasa!
«Teniendo en cuenta que no es la primera vez que lo hace, alguien debería hacerle ver que debe controlar sus energías juveniles»
El Atlético se queda sin pivote

Siempre me ha parecido que esta canción del Dúo Dinámico podría haber ejercido a la perfección de himno del Atlético de Madrid. Su letra refleja lo que llevamos haciendo desde nuestra fundación: luchar y permanecer erguidos frente a todo.
Es casi imposible encontrar a ... un madrileño cuyos padres y cuatro abuelos sean nacidos también en la capital. En Madrid, el que está en Madrid es de Madrid, y a nadie le importa su procedencia. Salvo que sea el Atleti, al que no se le perdona nunca que sus padres hayan sido estudiantes bilbaínos de la Escuela de Ingenieros de Minas.
Nos insultan y acusan de ser «antis». Somos el único equipo que lleva en su escudo la osa y el madroño. Tenemos la camiseta más bonita: habrá que presumir de algo, ya que como es sabido nuestras vitrinas están ayunas de trofeos. Ni una mísera Recopa. Con menos medios, le plantamos cara al Poderoso, al Duopolio.
Sin rendirnos nunca, nos doblaremos como el junco: en realidad solo hay un equipo destacado. Los que no militamos en él somos unos resentidos. Cualquier jugador o entrenador que se precie sueña desde su más tierna infancia con entrenar o jugar vestidito de blanco. Fenómenos paranormales son los casos de Míchel o Raúl, colchoneros de cuna. Al menos el segundo cumplió sus sueños, truncados por la decisión de Jesús Gil de cargarse la cantera.
Horroroso partido contra el Celta. A los cinco minutos, Barrios se autoexpulsa, en una jugada sin el menor peligro, en el centro del campo. Teniendo en cuenta que no es la primera vez que lo hace, alguien debería hacerle ver que debe controlar sus energías juveniles. Es un excelente jugador, que nos puede dar grandes alegrías en el futuro, pero tiene que aprender a medir bien sus entradas. Contra diez, el equipo gallego fue muy superior, y se hizo con las riendas del encuentro. Penalti claro a su favor, por pisotón (los pisotones son falta, pero aquí no habrá polémica) y más ocasiones para ellos, que afortunadamente desaprovecharon.
Solo la entrada con golazo de Sorloth, que demuestra una vez más la importancia de un nueve puro, nos permitió empatar y alimentar el sueño de la remontada, que finalmente no se produjo. Hemos perdido una partida, pero resistiremos y encajaremos cualquier otro golpe que venga. Y tampoco hay que dar demasiada importancia al fútbol. Se debe relativizar todo. Como dijo Bill Shankly, el mítico entrenador del Liverpool: «el fútbol no es una cuestión de vida o muerte; es mucho más importante que eso».
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