qatar 2022
La Uruguay europea: por qué compite Croacia bien en todo
En 30 años de vida, Hrvatska ha jugado seis Mundiales y ha llegado a tres semifinales, ejemplo de país ultra competitivo

Cuatro años después, Hrvatska ha vuelto a asombrar al planeta fútbol. Si en Rusia se proclamó subcampeona del mundo, Croacia protagoniza otra vez una nueva hazaña, esta vez en Qatar. Los ajedrezados están entre los cuatro mejores equipos del mundo tras echar en los ... penaltis a la gran favorita, Brasil. Conscientes de su inferioridad y de sus limitaciones, el diminuto país balcánico tiró de alma y orgullo para apear a la pentacampeona. Una gesta que empieza a ser una costumbre. Los croatas jugarán su tercera semifinal en la sexta Copa del Mundo en la que participan. Un estado de apenas tres décadas de antigüedad que conjuga como nadie el verbo competir.
«Somos una selección top. Podemos competir contra cualquiera», afirmó Modric nada más terminar la fase de grupos, en la que Croacia sobrevivió a un último partido ante Bélgica en el que Lukaku tuvo cuatro ocasiones gigantes para mandarlos a casa, pero no fue así. Si algo tiene Croacia es orgullo y gen competitivo, una capacidad asombrosa de rendir por encima de sus posibilidades. Así llegó a la final de la Copa del Mundo en Rusia, cuando desactivó bombas tan potentes como Dinamarca, la selección anfitriona e Inglaterra. En el choque por el título cayó contra Francia (4-2), pero nunca dejó de buscar la gloria ante un contrario infinitamente superior en recursos, físico y hasta talento, reservado muchas veces a los que nacieron en el lado equivocado de Europa. Hrvatska está convencida de que los milagros como el de Brasil se hacen realidad si uno los trabaja.
Croacia, al igual que varias de las exrepúblicas de la desaparecida Yugoslavia, ardió y pagó en sangre su independencia. El precio ha sido alto en vidas, convivencia y odio, aún notable en aquella zona de los Balcanes, pero el Estado es una realidad y además miembro de la Unión Europea desde el 1 de julio de 2013. Con 30 años de vida recién cumplidos, los croatas rozaron la proeza en Rusia ante la poderosa Francia y sedujeron al mundo por su competitividad. El pequeño país de 3,9 millones de habitantes y forma de cruasán, que abraza a Bosnia-Herzegovina y da la espalda a Eslovenia, soñó con lo imposible y lo rozó con la yema de los dedos. De vuelta a casa, los ajedrezados fueron recibidos como héroes. Cientos de miles de personas colapsaron las calles de las ciudades y escenificaron su orgullo de pertenencia.
Su historia tiene cierto parecido con Uruguay, un país de tres millones y medio de habitantes que juega con dos estrellas en la pechera de su camiseta. El país suramericano ganó los Mundiales de 1930 y 1950, y suele ser un habitual en las últimas rondas, aunque eso no haya ocurrido en Qatar ¿y por qué Croacia es un país de tanto éxito en el fútbol y en otra serie de deportes? Budimir, delantero de Osasuna y uno de los 26 de Zlatko Dalic en el Mundial, contestó a esta pregunta en una entrevista con ABC el pasado mes de octubre: «Los balcánicos amamos el deporte y nos encanta competir. Lo llevamos en la sangre. En el caso de los futbolistas, que es lo que más conozco, somos conscientes que para jugar en la élite hay que salir de nuestros países. Jugar en Croacia, o en Bosnia, te sirve para aprender y mejorar, pero los balcánicos no nos sentimos cómodos en nuestra zona de confort. Un deportista balcánico sabe que cuando llega a otro país puede que le esté quitando el sitio a un jugador de ese país, y para quitárselo debe demostrar que es mejor que él. Por eso, desde que eres pequeño y juegas en la calle, intentas ser mejor que el hermano, el vecino o el amigo al que te enfrentas».
Medallas a granel
Aparte del fútbol, Croacia es un referente en el waterpolo, donde entre otros muchos títulos tiene un oro olímpico, dos Mundiales y dos Europeos. En balonmano también ha sido campeona continental, mundial y olímpica. En baloncesto presume de medallas de plata y bronce en los Juegos, Mundiales y Europeos, y en el tenis ha conquistado dos Copa Davis y dos Grand Slam de la mano de Ivanisevic (Wimbledon 2001) y Cilic (US Open 2016): «Es la oportunidad de mostrar al mundo, a través de diferentes deportes, que existimos. Los deportistas son los mejores embajadores. Es una gran inspiración representar a Croacia. Hay mucho orgullo. Con la guerra y todo lo que pasó aumenta la energía nacional. No tenemos que enseñarle a nuestros niños el himno nacional. No diría que somos nacionalistas, pero hay un orgullo de nación, ellos saben que tienen que luchar», resume Igor Stimac, uno de los referentes de la Croacia de fútbol de los noventa, que llegó hasta semifinales en el Mundial de Francia 98.
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