Un minuto de locos
El árbitro Batres se erigió en protagonista de un partido que recordó a Al Ghandour

Otro bulto sospechoso. Carlos Batres. Otra noche bufa. Un minuto de locura del colegiado abrió el baúl de los malos recuerdos para España. Penalti de Piqué. Para Casillas. Penalti a Villa. Marca Xabi Alonso. Hay celebración en el fondo. Falsa. Batres dice que hay que repetir. Balón al punto fatídico. Disparo suave. Rechaza Justo Villar. Llega Cesc. Dribla y acaba en el suelo.
Lío. Hay penalti. Otro error, como en el gol anulado a Paraguay en la primera parte. Batres mira hacia otro lado. Es el espejo de Al Ghandour. Su juez de línea se traga la banderola. «Tierra, trágame», debió pensar. Penalti de libro y el muelle atascado. Firme el brazo y mirando a Batres. Demasiado espectáculo. Tres penaltis en un minuto. Una decisión que no le habría gustado a la FIFA.
El banquillo de España saltó. Indignación. La sombra de Gwanju crece. Fernando Hierro sigue desde la zona de preferencia la ópera bufa. No se lo cree. El partido ha perdido todos los registros. Se ha convertido en ida y vuelta. Paraguay se ha crecido. Ve que puede mano a la campeona de Europa. Los esquemas se han roto. Combate con la guardia baja. Del Bosque mete a Pedrito en el campo por Xabi Alonso. Antes lo ha hecho Cesc por Torres.
Batres ha logrado sacar a la selección de sus casillas. Pero impera el sosiego. El primero que pegue manda la lona al rival. España abre el campo. Pedrito es el talismán del Barcelona. Del Bosque busca su efecto. Paraguay comienza a flaquear. Hay más espacios. Iniesta entra en acción. Se va de uno, de otro. Hasta de tres. Pasa a Pedrito. Está solo. Tiro cruzado. Al palo. Rechace para Villa. Al palo y toma la dirección hacia al otro. Un segundo interminable. El balón sobrepasa la línea. Gol. Y legal. Al Ghandour se esfuma. Crece David Villa. Quinto tanto en el Mundial. Pichichi con Higuaín preparando las vacaciones.
A quince minutos del final, España sacó su billete para semifinales. Falta el último servicio de Batres. Pitar el final. Tarda. Es un noche de gloria. Pero en el lado negativo. La fiesta es para Casillas, para David Villa y para España. No desaprovechó la oportunidad. Al Ghandour está vengado. No con muy buena letra, pero ya es historia el maleficio de los cruces. Sucedió ante Italia en la Eurocopa y sucedió ayer.
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