Champions League
El Girona humaniza al Liverpool pero cae de forma cruel
El gran partido de los catalanes se queda sin recompensa tras un gol de Salah de penalti (0-1), que les deja al borde de la eliminación
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La Champions es una competición cruel, que no espera a nadie y que obliga a perder cientos de veces antes de poder saborear alguna alegría, realidad que le tocó vivir al Girona ante el Liverpool. Los ingleses llegaron como líderes a Montilivi y ... como ejecutores de uno de los libretos más interesantes y letales del continente, pero salieron humanizados, empequeñecidos tras una exhibición defensiva de los catalanes que incluso rozaron el gol en varias ocasiones. Sin embargo, un fallo defensivo de Van de Beek, que tumbó a Díaz en el área, permitió a Salah dar la victoria al Liverpool desde los 11 metros, un resultado que deja al Girona al borde de la eliminación.
Al Liverpool le gusta golpear rápido y fuerte, atosigar a sus presas, asfixiarlas en tiempo récord para luego deleitarse con su cuerpo inerte, y en Montilivi sufrió el Girona desde el pitido inicial toda una tortura. El juego de los ingleses es envidiable, imposible no enamorarse de una combinación eléctrica de contundentes recuperaciones seguidas de contraataques, bombardeos al área o desmarques indetectables. No habían pasado ni cinco minutos y los catalanes ya estaban exhaustos, Gomez y Núñez ya habrían inaugurado el marcador si no fuera por las genialidades de Gazzaniga bajo palos.
Honor al Girona porque, pese a estar sometido, logró tener una doble oportunidad clarísima en el minuto 12, pero ni Blind ni Francés consiguieron hacer bueno el centro de Miguel Gutiérrez desde la banda izquierda. No podían sacar la pelota jugada y no eran capaces de construir largas circulaciones, sus señas de identidad, pero los catalanes encontraron vida entrándole al trapo al Liverpool. Jugarse su destino en la Champions ante el líder y en un endiablado intercambio de golpes parecía un suicidio. Sin embargo, en el ecuador de la primera parte, la elección parecía la acertada.
Por sorprendente que semejara, cortocircuitaba el Liverpool en Montilivi. Cierto era que el Girona regalaba la pelota y defendía por acumulación, eran once hombres los que se colocaban entre el esférico y la portería local, pero fueron muy meritorios sus primeros 45 minutos. La calidad de Bryan Gil y Asprilla, talentos descomunales (el jóven colombiano casi bate a Alisson con un misil desde fuera del área), permitían a los españoles generar más ocasiones de las deseadas por los británicos. Grandes acciones que en absoluto invisibilizaban al héroe de la noche, Gazzaniga, que volvió a negarle el gol a Núñez con una parada prodigiosa.
Danjuma fue un purasangre tras la reanudación, inverosímiles sus regates, fantástica su decisión, solo frenado el neerlandés por sus irregulares definiciones y por las manoplas de Alisson. Sufría el Liverpool, falto de brillantez, basando su precipitado juego en que, en algún momento, el Girona cometería algún error en defensa. Y, en el minuto 59, los ingleses sonrieron. Van de Beek pisó a Díaz en el área, tanto que su bota salió disparada, y aunque el árbitro obvió la acción, el VAR le hizo actuar. Salah, que había estado desaparecido, transformó con sangre fría desde los 11 metros. La crueldad del fútbol había hecho acto de presencia en Gerona.
Pese a que el puñetazo fue brutal, al Girona no le cambió la cara. Michel añadió algo más de gol con la entrada de Stuani y Portu, pero el plan era inmutable: defender con todo e intentar hacer daño a campo abierto. El problema era que el Liverpool ya no tenía prisa y obligaba a sus rivales a subir las líneas, a intentar robar más arriba. En ese escenario, poco sufrieron los ingleses, que se dedicaron a amansar el balón hasta que el colegiado decretó el final del partido.
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