Carolina Marín, premio Princesa de Asturias de los Deportes 2024
Quince años después de su primer oro en el Europeo junior, la jugadora onubense, ahora número 3 mundial, recibe el reconocimiento a su carrera tras dos roturas de ligamento cruzado
Reina de Europa por séptima vez
Quince años después de su primer oro en un campeonato, el Europeo junior sub 17, Carolina Marín recoge el fruto de su dedicación y esfuerzo durante lustros. No es una medalla, ni una copa, sino un reconocimiento global a través de un galardón, el Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2024. Un premio que han conquistado en los últimos tiempos estrellas del deporte como el maratoniano Eliud Kipchoge, el piloto Carlos Sainz senior, los 'All Blacks' (selección de rugby de Nueva Zelanda o Pau Gasol.
Al premio optaban 24 candidaturas de 14 nacionalidades y la elegida ha sido Carolina Marín, 30 años, campeona olímpica en Río de Janeiro 2016, tres veces campeona mundial (2014, 2015 y 2018) y siete veces campeona de Europa (2014, 2016, 2017, 2018, 2021, 2002 y 2024).
El galardón se otorga a aquellas figuras que destacan por contribuir a la exaltación y promoción de cuantos valores científicos, culturales y humanísticos son patrimonio universal. Deportistas legendarios como Severiano Ballesteros, Sergei Bubka, Miguel Induráin, Fernando Alonso, Rafael Nadal, Javier Sotomayor o Martina Navratilova lo tienen en su poder. Carolina Marín es la cuarta mujer premiada.
En 2024 recae en Carolina Marín, recientemente consagrada de nuevo como la reina de Europa, tras proclamarse campeona continental por séptima vez.
Marín ha promocionado un deporte que en España salió de la clandestinidad gracias al coraje y el estímulo de esta deportista con alma de guerrera que un día decidió seguir a una amiga a una de las actividades extraescolares más extravagantes en su Huelva natal.
Carolina alcanzó su primer éxito en el citado Europeo sub 17 de 2009 y su carrera ya no paró, siempre al lado de su entrenador, Fernando Rivas, y de un equipo que ha ido creciendo con preparadores físicos, nutricionistas y, sobre todo, una psicóloga de confianza para la atleta, María Martínez.
Carolina alcanzó su momento cumbre hace ocho años, cuando estaba en plenitud física con 22, oro en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, cúspide total de un deporte dominado por las jugadoras asiáticas y en la que la española es una especie de torero en Londres, única en su especie. Las marcas españolas que han querido promocionarse en el mercado asiático (Carbonell, por ejemplo) captaron a la onubense como reclamo publicitario.
La deportista ha transitado también por la oscuridad de las lesiones, un calvario en su caso porque sufrió y lloró dos roturas de ligamento cruzado. La primera, en 2019 en la rodilla derecha, ocho meses de recuperación, sesiones diarias de cinco horas de rehabilitación, y vuelta a la competición casi un año después.
La segunda, en 2021, fue aún peor. Rotura del ligamento cruzado de la rodilla izquierda y de los dos meniscos, el interno y el externo. Adiós a los Juegos Olímpicos de Tokio, que se celebraron en 2021 por las secuelas de la pandemia en 2020. Muchas horas y días de llanto para la campeona, sesiones con la psicóloga, esfuerzo doble para andar el camino que ya conocía.
Con 30 años Carolina ha vuelto a florecer, segunda juventud. De nuevo campeona de Europa y ya en el número tres de un ránking mundial copado por las asiáticas. Chinas, coreanas, japonesas e indonesias asedian a Carolina, que no se rinde y recoge la cosecha. Premio Princesa de Asturias y aspirante al sueño de un nuevo oro en los Juegos Olímpicos de París, en un par de meses.
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