Esbozos y Rasguños
Un astronauta
«Los aficionados al baloncesto, y al deporte en general, hemos tenido a lo largo de su carrera un buen puñado de 'Momentos Gasol', esas polaroids mentales que quedan para siempre en nuestra memoria»

David Foster Wallace, gran aficionado al tenis, hablaba de lo que él denominaba como los 'Momentos Federer', esos instantes frente al televisor viendo jugar al tenista suizo en los que uno no daba crédito a lo que acaba de presenciar y la mandíbula se te ... caía hasta el suelo.
Los aficionados al baloncesto, y al deporte en general, hemos tenido a lo largo de su carrera un buen puñado de 'Momentos Gasol', esas polaroids mentales que quedan para siempre en nuestra memoria. Para algunos un Momento Gasol será aquel mate sobre Kevin Garnett (uno, dos, tres, olé), cuando todavía era un 'rookie' recién llegado a la NBA y se llevó luego la mano a la oreja. Para otros será su salvaje partido de los 40 puntos frente a Francia con aquel grito animal, dominando con sus 35 años a Gobert. Para otros será alguna de sus actuaciones estelares durante los Juegos Olímpicos. O su séptimo partido contra Celtics. O su resignación tras aquella final perdida contra Lituania en 2003 pese a sus 36 puntos. Para otros, tal vez, su Momento Gasol sea algún partido de Navidad con los Lakers que vieron en casa con sus familias o su salto en el All Star con su hermano Marc. O ver en el telediario su primera canasta en la NBA contra los Pistons, corriendo un contraataque muy gasoliano.
Mi Momento Gasol preferido resulta algo paradójico porque no estaba presente en pista el propio Gasol. Y tal vez por eso mismo sea tan especial. Me refiero a la final del Mundial en Saitama. Unos días antes, en unas semifinales a cara de perro contra esa Argentina perfecta que venía de ganar el oro olímpico en Atenas (todavía algunas noches me despierto entre sudores fríos soñando que aquel triple de Nocioni entra), Gasol se lesiona en un lance al final del partido y se va al banquillo cojeando. Enseguida todos notamos que es algo grave y que no podrá jugar la final. España luego derrota a Grecia con claridad, gana el oro y Gasol es proclamado MVP del torneo.
Pero a veces en la vida uno puede llegar a estar sin estar. Eso es la grandeza.
Una de mis escenas favoritas de la serie 'Mad Men' es cuando muere una veterana secretaria que hasta ese momento había pasado inadvertida para casi todos los que trabajaban ahí y el fundador y mandamás de la agencia le dedica unas sencillas palabras delante de los demás: «Nació en 1898 en una granja. Murió en el piso 37 de un rascacielos. Es una astronauta». De algún modo Gasol, que pasó de Sant Boi a brillar cada madrugada en la NBA, fue nuestro astronauta.
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