Zapatero remendón
Resulta una obviedad que al Betis le falta definición, tanto como que concede atrás. Lo apunta Isco: «El rival crea poco y nos roba los puntos»
Año 1971. El Betis tiene en su plantilla a Telechía, Cobo, Rogelio, Macario, Benítez, Biosca y Bizcocho y Los Amaya sacan un disco en el que cantan aquello de «Yo no sé lo que me pasa, que no puedo caminar/Deben de ser mis zapatos ... o si no es debilidad/Zapatero remendón/Zapatero remendón/Arréglame los zapatos ya». Año 2025. El Betis alberga en su plantel a Llorente, Cardoso, Isco, Lo Celso, Vitor Roque y Abde y en el tocadiscos de Manuel Pellegrini ha sonado de nuevo la canción de Los Amaya durante el mercado de invierno: «Zapatero, zapatero, arréglame los zapatos/le pones suela entera y también le pones tacos». Hecho: Antony de suela, Cucho de tacón y Jesús Rodríguez acordonándolos.
Queda por ver ahora si ya puede caminar, que si no sería debilidad. El zapatero remendón ha hecho lo que se le pedía, a priori con material de calidad, pero como el presupuesto no daba para más, no dio para solucionar las rozaduras que se producen atrás, sangrantes, ni para comprobar si le quedaba estrecho al cliente. El técnico chileno podría estrenarlo el sábado frente al Celta (el colombiano no podrá estar en Genk), con la amenaza de las cebaduras que comporta todo lo nuevo sin ahormar. La apuesta está hecha. Se busca el gol propio y se reza por no facilitar el contrario.
Resulta una obviedad que al equipo le falta definición, tanto como que concede atrás. Lo apunta Isco: «El rival crea poco y nos roba los puntos». Se ha debilitado la portería y no se remendó el lateral izquierdo, sí, pero también lesiones y sociedades frustradas lastraron la contención en el centro del campo y a balón parado, el grupo, no sólo los zagueros, tiene muchas grietas. Se echa en falta un técnico en impermeabilizaciones.
Los próximos días se presentan cruciales para los verdiblancos. En Vigo se deben apuntalar las aspiraciones de estar en Europa la temporada próxima; en Bélgica, jueves 13, continuar soñando en esta. Frente al Athletic se recuperó la intensidad, en parte gracias al hambre de los Rodríguez, Ortiz y de un Antony que parecía recién salido de la favela en busca de gloria. Que no decaiga.
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