DESDE MI GRADA
Los toros y el bono cultural: una sentencia ejemplar
El ministro de Cultura, que dice ser un apasionado por la lectura, podría, si quisiera, practicar su afición en la biblioteca Carriquiri para evitar seguir cometiendo exclusiones puramente caprichosas y sectarias

Los profesionales y aficionados taurinos han recibido con justa alegría el fallo del Tribunal Supremo, que ha apreciado el recurso de la Fundación del Toro de Lidia contra la exclusión de la Tauromaquia que hizo el Ministerio de Cultura al crear el bono cultural.
Este ... fallo va a tener consecuencias inmediatas: se incluirán ya los toros en la nueva convocatoria del bono. (Aunque el daño ya está hecho y no cabe reparación). Más allá de eso, la sentencia es ejemplar por su argumentación. Con total sencillez, aclara que no le corresponde al Tribunal Supremo decidir si los toros son o no un bien cultural… por la razón evidentísima de que la Ley 18/2013 ya lo proclama, así como la obligación de todas las autoridades (repito, de todas, sin excepción) de respetar y fomentar la Fiesta. ¿Cómo justificará ahora, por ejemplo, la alcaldesa socialista de Gijón todos sus ataques a la Tauromaquia? Por supuesto, callando, para continuar incumpliendo la ley.
Aprecia ahora el Supremo que el Ministerio de Cultura actuó con «falta de justificación». Dicho en román paladino: porque le dio la gana, sin ningún motivo. Y no tendrá justificación alguna siempre que se niegue a reconocer a la Fiesta como cultura.
Dos conclusiones más: esta sentencia crea jurisprudencia, deberá ser citada, a partir de ahora. Ha quedado claro, además, que, cuando se presenta un recurso bien fundamentado, los tribunales lo aprecian. Lo mismo sucedió en los recursos contra la prohibición catalana y la absurda legislación balear. Deben tenerlo en cuenta las asociaciones profesionales taurinas.
Y la guinda. Si alguien sigue dudando del valor cultural de la Tauromaquia, debe acudir a Las Ventas y visitar la extraordinaria biblioteca Carriquiri, que acaba de inaugurarse y está abierta a todos. Aprendemos de toros viendo corridas y escuchando a los que saben pero también leyendo buenos libros. Deberían documentarse más sobre la Fiesta muchos que la atacan. El ministro de Cultura, que dice ser un apasionado por la lectura, podría, si quisiera, practicar allí su afición, para evitar seguir cometiendo exclusiones puramente caprichosas y sectarias. No parece probable que lo haga.
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete