Primavera en los toros de la nieve
La ganadería de Victoriano del Río aguanta con casta temperaturas mínimas. «Alcalde», el primer semental de bravo que será clonado, protagonista de reportajes en la BBC o el «Washington Post», capea el temporal con el señorío y la gallardía que le confieren sus 16 años

La nieve brilla con intensidad en el campo con nombre de casa brava: «El Palomar». Sus destellos plateados se extienden por la sierra de Guadalix como una inmensa postal navideña. La sombra zaina de un toro se erige alargada en una de las cercas de la finca de Victoriano del Río. Aquel ejemplar de preciosa estampa es «Alcalde», cuyos genes han traspasado los mares atlánticos para ser clonados. Su pelaje y su cara enseñan su avanzada edad, pero a sus dieciséis años rebosa señorío y gallardía. En su cuartel general, «Las Praderas», pasta junto a veinticinco vacas. Una castaña está en celo y no se aparta del galán; ambos coquetean, aunque el harén de «Alcalde» se ha reducido en los últimos tiempos para no «brumarlo» en exceso. «Está en el final de su vida. Es como una persona de más de ochenta años», dice Andrés, el mayoral de la ganadería.
El polvo nevado salpica el gélido ambiente cuando «Alcalde» abandona el refugio de una encina y avanza hacia los medios de la corraleta. ¿Perjudica la nieve para la crianza de las reses de lidia? «La frialdad consume mucho, pero si están bien alimentados no les pasa nada», afirma el mayoral, que cuida con esmero el ganado. Y otro campero apunta: «Cuando por el lomo sale humo es buena señal; si los pelos están de punta, mal síntoma». «Alcalde» observa altivo a los extraños, pero atiende a la voz de Andrés cuando el fotógrafo pretende inmortalizarlo con su cámara. La noticia de su clonación ha volado como las hojas secas y son muchos los medios, como el «Washington Post» y la BBC, que se han interesado por el «edil».
Victoriano del Río habla con pasión del semental que tantos triunfos ha propiciado a su divisa. Innumerables, el más sonado fue el «Cantapájaros» con el que El Juli bordó el toreo en Las Ventas y conquistó su primera Puerta Grande como matador. Por eso, el criador de reses bravas ha decidido introducirse en el albero técnico. «Ningún animal se parece a otro, pero los especialistas me garantizan el fenotipo, es decir, un toro fino, bien hecho y de cuello largo», explica. El misterio de la casta no se extingue. «Se conserva la carga genética, pero el grado de bravura varía». Frente a posibles críticas, manifiesta: «Por suerte, ningún animal se parece a otro. Que nadie piense que con este clon el torero llevará la faena hecha, medida y pesada».
El proceso de clonación -con un coste de unos 30.000 euros- es lento y complejo, aunque «ya sólo falta que implanten el óvulo en la vaca». «Estamos pendientes -continúa el ganadero- de los permisos de la Unión Europea para traer las células, conservadas a 170 grados bajo cero en los laboratorios de la empresa estadounidense Viagen. Tenemos preparadas cinco reses para que elijan la más óptima y, a los siete días del celo, se le insertará». Si todo sigue su curso, en 2009 nacerá el primer «toro Dolly». Este «Alcalde II» comenzaría a cubrir vacas en 2011, un año después verían la luz sus hijos y en 2016 desfilarían por los ruedos. Antes disfrutarán de la plenitud del campo, entre el sol y la nieve.
Tres corridas para Madrid
Así vive la camada de la próxima temporada, con sus fundas colocadas para proteger los pitones. La cotizada y pretendida divisa de Victoriano del Río lidiará alrededor de catorce corridas, tres de ellas en Madrid. Diez toros reseñados para José Tomás ascienden con galanura por «El Cerro de los Caballos», como si al llegar a la cúspide estos morlacos del frío quisieran acariciar el sol que asoma entre las nubes. A su lado, en «La Perchera», un colorao de imponente trapío y con el hierro de Cortés reta a un negro salpicado. «Los más guerreros en la dehesa suelen acobardarse en la plaza», sentencia un vaquero.
El duro temporal que azota Guadalix complica las labores del mayoral. Además de los toros que pastan en los cercados de «El Palomar», al otro lado de la carretera, sierra arriba, las eralas ansían su alimento. No es fácil llegar hasta allí, ni en todoterreno ni a caballo. La nieve se alza majestuosa, pero lo peor es la capa de hielo. El coche patina, aunque «el Fernando Alonso de las pistas nevadas» controla la situación. «Cada día es una aventura», comenta el mayoral -que sabe lo que es quedarse atrapado en el «burladero» de un árbol bajo la mirada fiera del bravo- mientras atraviesa una zona rocosa y lechada. A pocos metros, se divisa la lámina de «Desgarbado», indultado en Dax por Miguel Ángel Perera. Totalmente recuperado ya, ha recibido la «visita» de múltiples aficionados franceses, emocionados ante el tótem al que perdonaron la vida.
El viento juega con las ramas. Los becerros corretean a sus anchas entre la nieve. Una vaca carbonera muge. Un astifino velamen asoma tras un árbol enjaezado con copos blancos... Arrecia con bravura el frío en una ganadería que vive una esplendorosa primavera.
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