Un gran hombre
Análisis
MANOLO
SANLÚCAR
Enrique Morente ha sido un gran hombre del flamenco, no sólo por su esencia y su imagen ante el mundo, no sólo por su dimensión artística. Hombre cabal cuya condición humana ha sido la del que siempre ha estado al pie del cañón, poniendo su lealtad a la gente y a la vida por encima de sus propios intereses. Eso lo he vivido muy cerca con él. La valoración que yo hago de Enrique sobrepasa lo artístico. Creo que fue un hombre con conciencia y compromiso con nuestra cultura. Era, sin duda, uno de los grandes. Lo primero que hizo fue nutrirse de la esencia del flamenco y de la escuela clásica para llegar a ser más que un maestro. Y luego, como era un hombre vivo y con conciencia de su época y de lo que significaba para él la búsqueda de la cultura y la experiencia, se metió en terrenos ajenos al flamenco. Lo hizo por puro desarrollo individual. Pero él nunca ha dejado de tener claro lo que era su cultura y de dónde venía y la dimensión de su propia personalidad. Lo que ha hecho Enrique Morente ha sido, sencillamente, vivir. Por eso ha sido uno de los pilares de su tiempo.
Si miramos atrás, la Historia del flamenco ha dividido el cante en dos escuelas fundamentales, la de Manuel torre y la de Chacón. Lo mismo podríamos decir de Camarón y Enrique Morente. Camarón podría ser el equivalente a Manuel Torre y Morente a Chacón. Pero somos el mismo pueblo. Entre todos construimos lo que conocemos como flamenco. Y Enrique ha ocupado su sitio de una manera brillantísima y con una autoridad máxima.
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