Crítica de Música Clásica
Francia y España: iguales, pero no tanto
El tercer Focus Festival que presenta la Orquesta y Coro Nacionales de España y la Fundación Juan March procura el diálogo entre territorios vecinos y espacios explorados por artistas de ambos países
La Filarmónica de Berlín exhibe su fortaleza

Focus Festival
Falla 'Homenaje a Debussy' José Manuel López López 'Tisseur de sable' (estreno) Gérard Grisey 'Partiels' Edgar Varèse 'Déserts'
- Intérpretes Orquesta Nacional de España, Francesc Prat
- Lugar Auditorio Nacional de Música, Madrid
- Fecha 26 de mayo
Hay un principio de equidad en el argumento del tercer Focus Festival que presenta la Orquesta y Coro Nacionales de España y la Fundación Juan March procurando el diálogo musical entre Francia y España, territorios vecinos y espacios explorados por ... artistas de ambos países. Y así se lee que esta edición busca ahondar en esa doble conexión, poniendo el foco «en la música» y a la vez enfocando a esta «como parte de un discurso más amplio, inseparable de la complejidad del marco social y cultural en el que se manifiesta».
No cabe una declaración más evidente, un gesto más inequívoco de rectitud ante un intercambio que se promete entre iguales, según se insiste en las primeras páginas del libro editado para la ocasión y en el que las relaciones musicales se amplían a otras en el ámbito de las ideas, de la literatura, del cine o de la creación artística en general. La lectura es instructiva y enriquecedora pues se asienta sobre el prestigio de Félix de Azúa, Carmen R. Santos, Juan Lucas, Miguel Ángel Ordóñez, Fernando Castro Flórez y Stefano Russomanno, comisario del festival.
Tiene su encanto leer para refrescar la memoria de todo lo sucedido entre 1979 y 1990 que, según el título general, son los años en los que se centra Focus, aunque luego se dispare en una temporalidad casi inabarcable desde los albores del XX hasta días recientes del XXI. De ahí que lo más admirable de la programación del festival sea el esfuerzo por dar sentido a una perspectiva tan panorámica y acabar justificándola en una realidad tan concreta. Aunque en el camino quede una sensación de orfandad, subyacente bajo la cordialidad a la que invoca la buena sintonía entre dos ámbitos culturales tan próximos, pero en el que sobresalen las aristas de historias con distinta fortaleza estructural, armadura ideológica y autoridad.
Hay detalles que evidencian la inestabilidad. Un ejemplo inmediato podría ser el pie forzado sobre el que se explica la relación literaria entre los dos países tomando como modelo la obra del hispano-peruano Mario Vargas-Llosa, lo que siendo anacrónico ahonda en la desventaja que la cultura española muestra frente a la francesa, según determina el libro del Focus Festival. En definitiva, que el deseo de construir una relación paritaria solo sirve para proclamar la imposibilidad de establecer algo entre iguales, lo que explicaría la superioridad de lo francés sobre lo español por su capacidad para generar, determinar y exportar modelos que aún hoy siguen siendo referenciales.
Para que todo quede claro se insiste en que los compositores españoles incluidos en la programación de este Focus Festival son algunos que residen en Francia. Ramón Lazkano y José Manuel López están entre todos ellos. Sus testimonios, también en el libro, plagados de agradecimientos hacia un país que les ha permitido prosperar, es una parte fundamental porque se convierten en un orolario perfecto a más de cien páginas dedicadas a una imposibilidad. ¿Quiere decirse que cabría otro punto de vista? Con todos los matices que se le quieran añadir al frágil, inestable y renqueante panorama cultural español, no hay duda de que es posible ofrecer un relato menos deprimente sobre la relación cultural (bi)unívoca entre los dos países tal y como demuestra la obra musical de estos dos autores (o quizá no, y semejante unanimidad sobre la grandeza y capacidad de influencia de lo francés frente a lo español debería llevar a la reflexión sobre nuestras miserias).
En concreto está la música de López López, cuya solvencia artística es indiscutible y quien se ha convertido en uno de los protagonistas del primer concierto, codeándose con dos pilares como Gérard Grisey y Edgar Varèse. También estuvo Manuel de Falla prologando la sesión con su 'Homenaje a Debussy', aunque a la postre quedara como una veladura demasiado incómoda, por su sustancia y significado, y porque la interpretación de la ONE y el director Francesc Prat no pasó de una descarnada lectura falta de sustancia, encanto y referencia.
'Tisseur de sable' de López López se presentaba como estreno tras un primer intento de programación en 2020, entonces previsto con dirección musical de Nacho de Paz. La pandemia vino a imposibilitar la interpretación y de ahí el encaje en el tercer Focus Festival. El compositor de origen madrileño es bien conocido en España donde su obra se difunde con facilidad bajo el marchamo de ser el «más francés de los españoles». Quizá a estas alturas habría que reconsiderar este viejo sello pues también es mucho lo que López, desde su propia idiosincrasia, ha añadido al perfil francés.
'Tisseur de sable' lo demuestra al implicarse en una madurez creativa que, lejos de ser condescendiente, asume con voluntad de hierro, fuerza y arrebato ese poso de «suciedad», de rugosidad más mediterránea, que es también marca indiscutible de su estética y que aquí alcanza un poder innegable, innegociable y decididamente orgulloso. La casi media hora de duración apunta a la capacidad del compositor por excavar una y otra vez un proceso incesante, una transformación casi ilimitada, con una sonoridad intransigente, que Stefano Russomanno en una sugerente presentación del concierto asimiló al desierto como metáfora global del programa y consecuencia lógica al exordio 'la materia del sonido' con el que también se abrevia este festival.
'Tejedor de arena' llegó en una interpretación tensa y perseverante; podría decirse que comprometida por parte de una orquesta y un director que mantuvieron la atención en la exquisita 'Partiels' de Grisey, 'sancta sanctorum' del espectralismo en los setenta, y en la no menos referencial 'Déserts' de Varèse, escándalo monumental en 1954 y que hoy suena en sus partes electroacústicas inevitablemente ingenua, aun sin perder en su fuero interno el formidable sentido profético de quien se dedicó a explicar la capacidad del sonido como materia viva.
'Déserts' se interpretó acompañada por la proyección del video que Bill Viola creó en 1994 por encargo del Ensemble Modern tras descubrir varias notas del compositor en las que mencionaba la posibilidad de acompañar la obra con imágenes alusivas. A su evidencia hay que añadir lo imprevisto de la escenografía que improvisadamente formaron dos montañas de sillas y atriles acumulados sin orden aparente en los lados del escenario tras recolocar la orquesta: configurando un elocuente gesto de resignada renuncia tal y como este Focus Festival viene a enseñar.
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