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Obituario

Mario, eras nuestro Julio Verne

Podemos recurrir a los habituales lugares comunes: «era un visionario», «un adelantado a su tiempo»… Yo siempre pensé de Mario Tascón que era más listo que los ratones «coloraos»

Muere Mario Tascón, pionero del periodismo digital, a los 60 años

Mario Tascón, durante un reportaje de ABC en 2012 ignacio gil

Rodrigo Sánchez

Periodista

Mario siempre fue el más listo de los nuestros. Sabía a dónde debíamos ir mucho antes de que siquiera hubiera un destino. Si alguien tenía claro donde estaba el futuro, ese era él. Y daba igual en qué frontera intelectual se situara ese horizonte. Podría ser de imagen, de sonido o de letras. Sus estudios de magisterio o de psicología le prepararon para enseñarnos, con mano izquierda, que todo era mucho más flexible y adaptable de lo que pensábamos, mucho antes de que muchas pandas de horteras hablaran de los estados líquidos y fluidos de las cosas.

Podemos recurrir a los habituales lugares comunes: «era un visionario», «un adelantado a su tiempo»… Yo siempre pensé de él que era más listo que los ratones «coloraos». Que, imagino, debían de ser muy muy listos. Y coloraos, claro.

De Mario aprendí muchas cosas. Que se puede tener ambición sin ser ambicioso; que siempre hay más de una manera de hacer las cosas, pero que esa casi infinita posibilidad de hacer algo no puede impedir hacerlo en tiempo y forma. Nunca se arrugaba, siempre estaba en primera fila, pero siempre ayudaba a los de la última. Era un profesional que dominaba el puesto de mando pero que se pasaba la noche haciendo trincheras.

Comencé a conocerle en el diario 'El Mundo' parapetado tras uno de los Macintosh de principios de la década de los 90 del siglo pasado. Unas cejas levantadas y unos ojos sonrientes tras unas gafas ya en la punta de su nariz. Siempre tenía tiempo para mí. Y creo que siempre los tuvo para los demás. Organizó la que sería la mejor sección de infografía periodística en un diario español. Y lo hizo con un equipo anárquico, enloquecido, fanático, infantil, inmaduro… pero repleto de talento, de imaginación y de lealtad. Mario fue el primer infógrafo español «enviado especial» a cubrir un suceso fuera de la redacción. Aún recuerdo sus bocetos de las calles del pueblo de Puerto Hurraco que preparó para las páginas que se dedicaron a esos sucesos al día siguiente. Su experiencia le convirtió en un periodista de primera categoría. Y se convirtió también en un pilar en el que se apoyaron el resto de los departamentos del periódico durante mucho años.

Fue el primero en ver que lo de internet no era una «ocurrencia». Supo que eso nos iba a cambiar, como cuando nos sumergimos 20.000 leguas con Julio Verne y hasta viajamos a la luna. No solo cambiar lo que sería el periodismo, sino la vida misma. El «periódico electrónico», que así lo llamábamos por entonces, empezó a llenar sus pensamientos. Charlábamos a menudo sobre lo que pensaba que sería la prensa. Los cambios, las necesarias adaptaciones de los profesionales, los retos que suponía para muchos de nosotros. Y los duros peajes que habríamos de pagar. Hablaba con naturalidad a diez, quince, veinte años vista. Y sabía ya, el muy cabrón, que iba a ser como hoy es.

En el año 2000, harto de mediocres, falsas promesas y burocracia gris, dio un volantazo y se marchó a la competencia más competente. 'El País' nos acababa de robar una de las piezas que, probablemente, nos habrían convertido en el periódico más superdotado del panorama nacional. Ellos fueron más hábiles, más rápidos, y, visto lo visto, más listos.

Mario se lo pasó en grande e hizo maravillas por las publicaciones digitales del Grupo Prisa. Adelantándose, una vez más, a las tendencias que habrían de llegar años más tarde. Su proyecto de muro de pago inicial fue un fracaso, pero es que la sociedad aún no había llegado al punto de pagar por lo que hasta entonces les estábamos dando gratis. El tiempo volvió a dar la razón a Mario.

Supongo que, como a mí, los periódicos que de verdad le gustaban eran los que aparecían con fotografías y titulares en movimiento en películas como el 'USA Today' de Minority Report o 'El Profeta', el panfleto mágico del mundo de Harry Potter.

El papel se le quedó pequeño. Creo que la prensa, en general, se le quedó pequeña.

En 2010, junto a María, su mujer, funda una modesta consultoría de comunicación y vanguardia, 'Prodigioso Volcán'. Tan modesta que aún no sabemos hasta donde puede crecer. Ya va por más de 200 empleados. Joder con Mario.

Tengo la sensación, como siempre me ha ocurrido a mí, que él tampoco tenía mucha suerte al intentar explicar a su madre cuál era su función, su oficio y su quehacer en las redacciones por las que pisó.

Mario, no podemos hablar de ti en pasado. Ni siquiera en presente. Tú eres futuro.

Mario Tascón, Ponferrada 1962 – Buenos Aires 2023.

SOBRE EL AUTOR
Rodrigo Sánchez

Fue director de Arte del diario El Mundo de Madrid y trabajó con Mario Tascón desde 1992 hasta 2000

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