ARTE
La insoportable monstruosidad del ser
Alcobendas (Madrid)
Con la película 'Freaks' como telón de fondo, una muestra en Est Art Space (Alcobendas) pone en valor la capacidad del miedo convertido en monstruo
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Los monstruos suelen buscar refugio en las zonas periféricas. Más de un centenar de estas criaturas (o, mejor dicho, sus representaciones) habitan en la nave industrial de Est Art Space, en Alcobendas, dentro de una exposición que plantea diversas perspectivas sobre la noción de ... lo monstruoso. Aunque predominan sus formulaciones más obvias, basada en la deformidad o en la mezcla de reinos (el animal y el humano), también se analiza su dimensión como una subjetividad desviada del orden social.
Dentro de esta última exploración, la muestra incide en el potencial contrahegemónico del monstruo, capaz de desestabilizar aquello que Foucault denominó «normalidad disciplinaria». Esta idea será una de las principales referencias del pensamiento 'queer', cuyos postulados terminarán por apropiarse del imaginario cultural de lo monstruoso para identificarlo, casi en exclusiva, con la disidencia de género. Dentro de sus planteamientos más desbocados se encuentra el monólogo 'Yo soy el monstruo que os habla' (2019), pronunciado por el filósofo Paul B. Preciado en París ante una platea copada por psicoanalistas.
Ámbitos menos en boga
Este imperativo 'queer', que aplaude cualquier transgresión inflamada por lo sexual, está presente en varios de los artistas seleccionados, si bien los comisarios han sabido reconducir el discurso expositivo hacia otros ámbitos menos en boga, aunque más sugerentes. A ello responde, por ejemplo, la inclusión de dos de nuestros mejores pintores, Roberto González Fernández (Lugo, 1948) y José Luis Serzo (Albacete,1977), cuyas obras no sólo exploran inesperadas facetas de lo monstruoso, sino que ellos mismos, creadores de pensamiento sofisticado y virtuosismo técnico, conforman discursos subalternos (y, en cierta medida, también monstruosos) excluidos de la disciplinada narrativa creada por nuestras instituciones culturales.



La ilustración, un medio esencialmente dibujístico y que también resulta refractario para el 'mundo del arte', aporta dos de las propuestas más relevantes. La dimensión perversa del cuento infantil subyace en el magistral trabajo de Roger Olmos (Barcelona, 1975) y, también, en la perturbadora meticulosidad de la lituana Kristina Stuokaite (1986). Además, caben resaltar las esculturas neobarrocas de Jesús Montoya Herrera (Granada, 1987), el fascinante animalario de Martínez Cánovas (Murcia, 1980), la revitalización surrealista de Penrider (Madrid, 1980), las dolorosas escenografías fotográficas de Atthram (Cáceres, 1996) o los demoledores 'collages' de Aurora Duque (Madrid, 1966).
El recorrido culmina con una videoinstalación que analiza Internet como un espacio de hiperproducción de imágenes y de nuevas tecnologías de vigilancia. 'Glitch Show', del dúo TONDOsmiling, combina material extraído de la Red con imágenes generadas mediante inteligencia artificial y nos advierte acerca de la estilización de lo monstruoso moral, travestido con los seductores ropajes de la pulcra belleza digital.

'La parada de los monstruos'
Colectiva. Est Art Space. Alcobendas (Madrid). C/ La Granja, 4. Comisarios: Ricardo Recuero, Maite Sánchez y Raquel Rico. Hasta el 4 de noviembre
La película 'Freaks', de 1932, a la que rinde homenaje esta exposición, posee un impactante final: los protagonistas, enfurecidos por el daño infligido por la hermosa Cleopatra, deciden castigarla deformando su cuerpo y convirtiéndola en uno de ellos. La cita recoge un similar espíritu catártico, pues su discurso nos conmina a reconocer nuestra singularísima monstruosidad. La normalidad que nos presuponemos sería, finalmente, una elaborada e insostenible historia de ficción.
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