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Ilaria Gaspari, la ingratitud como agradecimiento
ensayo
Este libro de la autora italiana desprende un gran amor al pensamiento y a la filosofía y lo va ejemplificando con historias de la vida cotidiana
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'Paschein', en griego, equivale a emoción. 'Pati', en latín, equivale a padecer. Expresan ambos términos una pasividad, en general, del alma, mientras el cuerpo está activo. Así lo resume Descartes en 'Las pasiones del alma'. Prejuicio contra el cuerpo como una carga y un ... impedimento para la libertad y el desarrollo del alma. Spinoza utilizó un término alternativo a pasión, el de afecto, 'affectus' en latín, lo que sentimos. No hay que desconfiar de lo que nuestro cuerpo siente, somos mente y cuerpo a la vez. Thomas Brown utilizó el término inglés 'emotion', emoción. Era una especie de adaptación del término francés 'émotion', algo así como sentimientos oscilantes. En el siglo XIX, las emociones fueron consideradas diferentes a las pasiones, alejadas de la pasividad; pero también de los sentimientos, aquello que sentimos conscientemente. La emoción es más inconsciente, inmediata. Para Epicuro todo procedía del alma, y si la filosofía no cura algún mal de esta, es entonces un saber inútil. Las pasiones deben ser controladas por la razón.
ENSAYO
'Pequeño manual filosófico para personas emotivas'

- Autora Ilaria Gaspari
- Editorial Paidós
- Páginas 238
- Precio 18,90 euros
El arrepentimiento y el remordimiento. 'Regres', en francés, un dolor, una decepción. 'Regret', en inglés, equivale a duelo por haber perdido a un ser querido. En italiano, 'rimpiangere', lamentar; o 'compiangere', compadecerse. ¿Cuál es preferible: ¿el remordimiento o el arrepentimiento? La convivencia entre ambos es esencial.
Remedios
'La ansiedad, del griego 'mérimna', estar dividido en dos partes. En el Fausto de Goethe, el personaje grita: «Dos almas habitan, ¡ay!, en mi pecho». Rufo de Efeso y Galeno definieron a la ansiedad como un exceso de imaginación. Aulo Celso dio un remedio para calmarla: poner una mandrágora bajo la almohada. Otros remedios ofrecieron Avicena, Paracelso y Giambattista della Porta. El primero recomendó sangrías y columpiarse. Sí, sí, columpiarse como hacen los niños. El segundo sugirió que se consumiera láudano. Mientras que el tercero, degustar la nuez por su gran parecido físico con el cerebro. En la 'Enciclopedia francesa', Diderot hizo dos entradas diferentes para 'angoisse y mélancolie'. A la primera se llega por el camino de la 'anxieté'. En Diderot, la 'mélancolie' se parece más a lo que nosotros llamamos depresión. Kierkegaard definió a la angustia como una posibilidad de alcanzar la libertad. Para él formaba parte de la consciencia de vivir, es decir, aquellos que están privados de espíritu, pueden decir que han vivido sin angustia. Para Freud, la angustia era la manera que tiene el inconsciente de expresar un dolor.
Rufo de Efeso y Galeno definieron a la ansiedad como un exceso de imaginación
Compadecer, 'cum' equivale a juntos; y 'pati' equivale a sufrir. Es decir, sufrir juntos. Para Spinoza la compasión era una forma de tristeza. La 'commiseratio' era un mal que le había sucedido a otro. 'Tristitia' antes que 'laetitia', antes que la felicidad. Antipatía, en griego 'anti' es contra, 'pathos' equivale a pasión, a afección. La enemistad natural, o la aversión de una persona o de una cosa por otra. La literatura universal y otras artes, están repletas de personajes antipáticos. Emma Bovary o Anna Karenina, no caen bien a todo el mundo. Y esto se refiere más a su carácter caprichoso que a sus respetados motivos. Marcel, el narrador de 'En busca del tiempo perdido', tampoco es muy afín a los lectores. La simpatía y la antipatía no dependen de los méritos propios; de ahí que las novelas rebosen de personajes irritantes que, en el fondo, nos caen bien, y otros buenos y ejemplares que nos caen fatal y no los soportamos. Sucede como en la vida misma.
La ira es de entre las emociones, quizás, la más funesta. Aquiles o Ayax, en realidad, sucumbieron a su propia ira. Spinoza en su Etica, concluye que solo una pasión puede ser superada por otra más intensa, nunca por la razón. La ira y su irracionalidad son insuperables. Séneca en 'De la ira', la califica como algo bestial, que está ávido de venganza. Aristóteles la dividía en cólera justa y excesiva. El Moisés de Miguel Ángel expresa, según Freud, la cólera del profeta contra Dios.
Todo es ingratitud, nada aprovecha haber obrado buenamente; es más, incluso hastía y perjudica más
'Video' equivale a ver, mirar. 'In' equivale a sobre; mirar con rencor. La envidia. La esterilidad frente a la 'felicitas', la fertilidad. La envidia, el más repugnante y difícil de confesar de todos los vicios. Los celos, otra carga para el espíritu. René Girard escribe que el objeto del deseo gana a nuestros ojos por el hecho de que haya otra persona que también lo desee.
La gratitud, para Cicerón, era la mayor de las virtudes. En Los Anales, escribe Tácito: «Los beneficios recibidos se agradecen mientras se vea la posibilidad de corresponderlos; pero cuando sobrepasan esos límites, en lugar de gratitud generan odio». Muchas veces se confunde gratitud con deuda. El endeudamiento nos esclaviza, nos convence de que somos morosos, insolventes, y de ese modo, por reacción, nos predispone a negarnos a la relación con el otro. Cátulo en Carmina LXXIII escribe: «Deja de querer merecer nada de nadie o de creer que alguien puede resultar leal. Todo es ingratitud, nada aprovecha haber obrado buenamente; es más, incluso hastía y perjudica más». Para mí, la ingratitud, es el agradecimiento por los favores recibidos.
Este libro de Ilaria Gaspari desprende un gran amor al pensamiento y a la filosofía. Pero es que, además, lo va ejemplificando con historias de la vida cotidiana que a ella misma le han venido sucediendo. Muy bien narrado, es una delicia de ensayo que nos demuestra que el asombro por el mundo, la turbación que sintieron los primeros filósofos, todavía se puede seguir percibiendo y transmitiendo.
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