CRÍTICA DE:
'Gadir', de Cristina Cerrada: submundos entre la droga y la corrupción urbanística
narrativa
La escritora madrileña gira hacia la novela criminal, conscientemente menos original y con voluntad de llegar a más público
Otras críticas del autor
Desde que reseñe 'La mujer calva' (2008), pero en especial dos novelas posteriores 'Europa' (2018) y 'Hindenburg' (2020), vengo advirtiendo de la calidad literaria de Cristina Cerrada, que en esta novela, se vuelve a poner a prueba.
Pese a que su estilo cambia y ... gira hacia una zona temática, la novela de denuncia criminal, conscientemente menos original y con voluntad de llegar a más público, 'Gadir' es obra de una escritora madura, que sabe lo que hace, lo que muestra especialmente por haber sabido adaptar el estilo nuevo a lo que precisaba la elección de la nueva temática y mundo.
NOVELA
'Gadir'

- Autora Cristina Cerrada
- Editorial Lumen
- Año 2024
- Páginas 221
- Precio 18,90 euros
De la dureza de la inmigración en Alemania y de las guerras balcánicas de sus dos novelas anteriores, escritas con una voluntad europeísta de lenguaje y mundos retratados, se traslada a dos espacios, las ciudades de Ceuta y Cádiz, para retratar dos submundos sociales en contacto. El primero de ellos es el lumpen de biografías a las que el consumo de droga ha arrojado a una creciente marginalidad. El segundo es el de la corrupción urbanística y otras actividades delictivas por parte de conocidos empresarios cómplices del padre de Suso Corbacho, el joven abogado que es enviado por su padre a una intermediación.
El nudo gordiano en el que la novela juega su suerte es la extraña y difícil relación de Suso Corbacho con su padre
Como la novela va creciendo según se van abriendo capas de abusos sexuales y de urbanismo que comunican el pasado con el presente, no es fácil ir más allá en la reseña, para no desvelar al lector lo que va a ir encontrando. Anuncio, eso sí, sorpresas por los giros que la novela toma en su segunda parte, incluso uno de ellos, el último, seguramente excesivo, o en todo caso no necesario. El nudo gordiano en el que la novela juega su suerte es la extraña y difícil relación de Suso Corbacho con su padre. Inicialmente el lector se pone casi de parte del padre, pues es visible que la dependencia con el consumo de droga del hijo y las amistades en las que se mueve hacen hasta cierto punto comprensible el desapego del progenitor.
Lo que comienza siendo así termina siendo lo contrario; pero no conviene que vaya a más en mi recorrido de la trama. Sí puedo ir al estilo, a la postre la labor que realmente importa desde el punto de vista crítico literario. Cristina Cerrada ha sabido lidiar con la dificultad de la obviedad del submundo retratado, con tipos, escenas y vocabulario que ha mimetizado bien. Sobre todo celebro que el lenguaje narrativo se adapte bien al mundo representado. Ha evitado el discurso interior, pliega el estilo casi a una representación realista, cercana casi al documento. Con todo, al haber elegido la voz en primera persona y la perspectiva del personaje protagonista se salva la principal dificultad que la novela entrañaba, pues elige la distancia respecto a los hechos, que el lector va descubriendo a la vez que el propio personaje.
Como adelanté, esos hechos son sorprendentes, por lo que es eficaz la perspectiva elegida de falta de datos por parte del narrador. Eso es lo que me ha resultado mejor elección literaria, y por lo que he calificado a la autora de experta en la construcción eficaz de las tramas. Aunque los desenlaces finales le exijan quiebros rayanos en la inverosimilitud. Con todo, las series televisivas criminales nos han acostumbrado a ella.
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