Crítica de:
'Cultura española en democracia', de Sergio Vila-Sanjuán: periodismo cultureta
Para que la cultura recupere ese lugar que algún día ocupó, hace falta que el periodismo cultural se reivindique. Este libro es un buen intento

Por lo visto en televisiones y radios -y también en los periódicos, que no nos libramos-, pareciera que el periodismo cultural solo va de darle voz a escritores o actores que quieren estar en el escaparate para vender sus últimos trabajos. Pero la cultura también ... se explica desde la política, desde esos gestores que impulsan nuevas instituciones o dejan degradarse otras, ahora que andan achicando agua en la Biblioteca Nacional por las lluvias. Y, sin embargo, apenas hay bibliografía sobre la evolución de la cultura española desde que España recuperó la democracia. Para cubrir este vacío ha escrito Sergio Vila-Sanjuán (Barcelona, 1957) el libro 'Cultura española en democracia'. Director del suplemento 'Cultura/s' de 'La Vanguardia', empezó en esto del periodismo cultural en 1977 y sabe de lo que habla. «He sido testigo de muchos de los hechos recogidos y he tratado a los personajes que los protagonizaron», dice.
'Cultura española en democracia'

- Autor Sergio Vila-Sanjuán
- Editorial Destino
- Número de páginas 144
- Precio 13,90 euros
La suya es una crónica descriptiva, cronológica, que empieza en esos años 70 en que los primeros gobiernos democráticos recuperaron las vanguardias para transmitir una imagen de modernidad y el premio Cervantes generó liderazgo en el ámbito hispánico. De los 80, destaca Vila-Sanjuán la adopción por parte del PSOE del modelo francés de intervención en materia cultural y el espectacular incremento en los presupuestos. Era cuando ser culto estaba de moda -qué tiempos- y la izquierda se abrazó a los artistas, en una unión que tendría su punto álgido en aquella campaña de la 'ceja' de Zapatero de 2008. Entre medias, la creación de nuevas instituciones culturales -el Reina Sofía, el Thyssen...- y la descentralización de competencias entre comunidades autónomas que han puesto en pie museos como el Guggenheim Bilbao, quizás el más emblemático. La crisis de 2008 fue «el brusco despertar de un sueño». La cultura española no era comparable a la francesa o la alemana. «Tristemente, estábamos equivocados». Para que la cultura recupere ese lugar que algún día ocupó, hace falta que el periodismo cultural se reivindique. Este libro es un buen intento.
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