NARRATIVA
El castigo a la soberbia de los hombres
'La caída de Númenor' ofrece la versión extendida de uno de los relatos más célebres del 'Legendarium' de J. R. R. Tolkien

Morirse es un incordio. Nos referimos a la muerte -en definición del filósofo Javier Gomá- como tragedia absoluta, como realidad radical, no como un accidente del mundo. ¿Bajo qué condiciones podríamos pensar una continuidad de lo humano, de la individualidad, más allá de la ... muerte? ¿Cómo perdurar? Si a esta ecuación le añadimos un agravio comparativo (por ejemplo, que haya otros seres que puedan disfrutar de barra libre de milenios porque un dios lo decidió así), la cosa se complica.
Los sabios y gloriosos Dúnedain, reyes entre los hombres, señores de Númenor, más altos que cualquiera de los hijos de la Tierra Media, con «una luz en los ojos que recordaba la de las brillantes estrellas», no escaparon al destino de muerte que Ilúvatar había impuesto a toda la humanidad. Disfrutaban de años más prolongados y no conocían la enfermedad hasta que la sombra caía sobre ellos, pero les estaba vetado el don de la inmortalidad de los Primeros Nacidos, los elfos, y eso acabó por convertirse en un problema. La soberbia convenientemente regada con susurros corruptores -los de Sauron, no un cualquiera- acabó por convencerlos de que podían rebelarse contra su destino.
Parecía que tras la muerte en 2020 de Christopher, hijo y albacea del J. R. R. Tolkien, no saldrían a la luz más tesoros escondidos en el inagotable archivo del profesor de Oxford. La presunción resultó errónea. Aunque 'La caída de Númenor' no responde tanto al rescate de un borrador como al compendio de todo el material -inédito o no- referido al auge y hundimiento del más deslumbrante reino de los hombres y a otros acontecimientos de la Segunda Edad dentro del 'Legendarium' de Tolkien.
Desaparecido Christopher, Brian Sibley (escritor y locutor famoso por su trabajo en la serialización radiofónica de 'El Señor de los Anillos' para la BBC) se ha encargado de recopilar y ordenar los textos dispersos en 'El Silmarillion', 'Cuentos inconclusos' y varios volúmenes de 'La Historia de la Tierra Media' armando una historia coherente que hará las delicias de los fans del autor, aunque no aportará grandes novedades a los muy cafeteros. Mención aparte merece el arte de Alan Lee, cuyos dibujos iluminan el volumen.
Una representación de Númenor de fastuosa arquitectura pudo verse en la brillante en lo formal (y desafortunada en lo mollar) serie televisiva 'Los anillos de poder', pero es en la literatura de Tolkien donde los amantes del género encuentran ese mundo secundario 'creíble', esas pasiones que ni todo el dinero de Bezos puede comprar.
Entre la tragedia shakesperiana y el castigo bíblico, los protagonistas de este relato épico aman, odian, guerrean, traicionan, codician y, finalmente ensoberbecidos por su gloria y poder, se lanzan a la conquista de una inmortalidad que consideran su «derecho». Los supervivientes del cataclismo y sus herederos comprenden entonces que lo importante no es perdurar, sino ser digno de perdurar, una enseñanza válida no solo para los 'Númenóreanos', sino para los mortales de cualquier clase y condición.
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