DEsde la orilla
Por eso aún existe la poesía
«Todavía somos niños que abren mucho los ojos cuando disfrutan y no saben por qué. Y lo celebro»
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Hay gente que va al cine como si fuera un examinador de la DGT. Y que lee novelas con el rotulador rojo en la mano, en busca de alguna errata o falta de concordancia. A mí me ha pasado, hinchar el pecho y decir: «es ... que no se sabe si es una comedia o qué», «es que la trama secundaria sobra por completo», «es que no resuelve bien el último acto», y así. Después te encuentras con una película que cumple todos esos requisitos, que sigue los mandamientos del guion hasta las últimas consecuencias, y no te gusta, o no tanto como 'Lazzaro feliz', que termina dos veces porque sí, una bien y otra mal, aunque quizás sin una de esas dos escenas la magia de la película se quebraría y no estarías pensando en ella hoy, ahora, otra vez. En el fondo el arte es un misterio y tiene que ver con el misterio y nadie ha logrado iluminar del todo esa oscuridad: es muy difícil saber por qué algo se eleva en un terreno donde no rige la ley de la gravedad. Saber —nosotros, los mortales— qué sobrevivirá al paso del tiempo y qué no. Todavía somos niños que abren mucho los ojos cuando disfrutan y no saben por qué. Y lo celebro.
Al traducir 'El conde de Montecristo' al italiano, Umberto Eco tuvo la tentación de mejorar la muy mejorable prosa de Dumas. Por ejemplo: poner «se levantó de la silla» en lugar de «se levantó de la silla en la que estaba sentado». El hombre fue corrigiendo la novela página a página hasta que se dio cuenta de que había estropeado el libro: ahora era perfecto, pero ya no tenía magia. Entonces, volvió atrás y recuperó todas las redundancias del autor y la cosa volvió a fluir. En una entrevista con Anatxu Zabalbeascoa, Sorrentino lo explicaba así: «Incluso 'Ocho y medio', de Fellini, que es la película más bonita que he visto, es imperfecta. En cierto punto se vuelve cansina porque la vida cansa. Pero esto el espectador no lo entiende […] quiere ir al cine y quiere respuestas y que todo funcione. Pero si una película habla de la vida, en la vida no hay respuestas y no todo funciona». Por eso aún existe la poesía.
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