LIBROS
Un Nuevo Testamento para todos
Antonio Piñero encabeza el equipo que ha llevado a cabo esta maravillosa edición del Nuevo Testamento. Supera todas las expectativas, un instrumento científico perdurable

El gaditano Antonio Piñero viene elaborando desde hace muchos años estudios muy profundos sobre la vida de Jesús de Nazaret , el judaísmo previo al nacimiento de Cristo y los orígenes del cristianismo. Los avances de la filología bíblica trilingüe (hebreo, griego y latín), ... muy significativos desde hace unas décadas en nuestras universidades, se deben en buena parte a él.
Ha publicado más de cincuenta libros en los que destacan su erudición, su calidad de página (no en vano es autor de novelas históricas como ‘La Puerta de Damasco’, de 1999 -comentada por mí en estas mismas páginas de ABC Cultural-, cuya continuación, ‘El trono maldito’, apareció en 2014, escrita al alimón con un grande del género como José Luis Corral), su extrema objetividad (alejándose en todo momento de lo confesional) y su enorme capacidad comunicativa. Piñero es uno de los grandes especialistas mundiales en esos años en que el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, pero s u análisis se desarrolla siempre en un terreno aséptico , sin que influya lo más mínimo en sus investigaciones la obediencia a un credo determinado o el hecho de estar refiriéndose a un personaje de vitola divina para muchos millones de adeptos a lo largo y ancho del planeta.

Arrojar luz
Entre los libros de Piñero, escritos o coordinados por él, citaré algunos tan conocidos y reconocidos como ‘Orígenes del cristianismo’, ‘Fuentes del cristianismo.’Tradiciones primitivas sobre Jesús’, ‘¿Existió Jesús realmente?’, los tres volúmenes de los ‘Hechos apócrifos de los Apóstoles’, y así hasta medio centenar largo de monografías que han ido arrojando luz sobre la temática tratada y han disfrutado de una gran resonancia internacional.
En esta traducción y comentario del Nuevo Testamento que acaba de publicarse y es el objeto de estas líneas, Piñero ha contado con la colaboración de otros nombres señeros de la filología bíblica neotestamentaria española: Gonzalo del Cerro, Gonzalo Fontana, Josep Montserrat y Carmen Padilla. Los cuatro figuran en el ‘copyright’ como coautores junto al editor de la obra, una obra que solo puede definirse, utilizando terminología horaciana, como un auténtico ‘monumentum aere perenniu’s con el que todo interesado en el tema habrá de contar en el futuro.
Ya la propia economía interna del libro desvela una organización diferente a la habitual en las biblias cristianas al uso, entendidas como un ‘totum’ que incluye los libros del Antiguo Testamento seguidos por los del Nuevo, dando prioridad a los cuatro Evangelios, seguidos de los Hechos de los Apóstoles, y ubicando, después, las epístolas de Pablo de Tarso y de otros nombres propios muy relevantes en los inicios del cristianismo.
Desvela una organización diferente a la habitual en las Biblias cristianas
Aquí, en el libro de Piñero, se subvierte por completo el orden tradicional: en primer lugar, se encuentran las cartas auténticas de Pablo (tesalonicenses I, gálatas, corintios I y II, filipenses, Filemón y romanos); luego, los Evangelios sinópticos (Marcos, Mateo y Lucas), seguidos de los Hechos de Apóstoles (sin el artículo los entre de y Apóstoles), de las cartas atribuidas a Pablo (colosenses, efesios y tesalonicenses II) y de la carta a los hebreos; a continuación, los escritos joánicos (Evangelio de Juan, primera, segunda y tercera carta de Juan), el Apocalipsis, las cartas comunitarias (Timoteo I y II y Tito) y, por último, las cartas universales (Jacobo, Judas y Pedro I y II).
Traducción fidedigna
Además de una espléndida introducción general firmada por Piñero de unas setenta páginas, cada grupo de libros va precedido de una introducción, lo que no impide que cada libro vaya también precedido de su prefacio individual. Todo ello, unido al exhaustivo aparato exegético que acompaña en letra más pequeña a cada uno de los fragmentos (en negrita) en que se ofrece, repartido, el texto, da una idea del trabajo titánico que encierra este Nuevo Testamento comentado, cuyas páginas finales se reservan para un índice analítico de materias muy bien trazado que resulta de gran utilidad para cualquier lector que vaya a vérselas con un volumen de cerca de mil setecientas páginas.
He aquí, pues, a lo que puede llegar un estudioso en su deseo de ofrecer a todo tipo de lectores una traducción fidedigna del Nuevo Testamento al castellano partiendo de la lengua del original, que no es otra que el griego. Téngase en cuenta que Piñero no solo es licenciado en filología bíblica trilingüe, sino también en lo que se llamaba filosofía pura y, por supuesto, en filología clásica. Con los conocimientos complementarios que esa formación tan completa le proporciona, y con ayuda de un equipo formidable de colaboradores, Piñero enriquece su magnífica traducción acribillándola de infinidad de escolios exegéticos que no dejan nada sin desentrañar , sea a través de prolijas introducciones, sea por medio de glosas explicativas a los diferentes fragmentos textuales en que se subdivide, para facilitar dichas glosas, cada libro del Nuevo Testamento piñeriano.
Un Nuevo Testamento que supera todas las expectativas en lo que atañe al cuidado en la traducción y al despliegue hermenéutico realizado. Un Nuevo Testamento que no va a ser flor de un día, sino un instrumento científico perdurable.
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